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Escrito por el Dic 17, 2014 en comida corazón | 0 comentarios| etiquetas: aperitivos, granadas, Navidad, queso de cabra, queso fresco

copos enjoyados

pampanitos verdes, hojas de limón

Copitos de nieve rebozados en zafiros crujientes.
Ahí es ná.
Y la Navidad a las puertas.

Es o no es bonito, eeeeh?

{masa base para cada cuatro copos}
  • una porción de 150 gr de queso de cabra cremoso
  • 150 gr de queso fresco tipo servilleta
  • sal
{relleno de los copitos}
  • un relleno del tamaño de una bolita para cada copo, a elegir entre:
  • jamón serrano del bueno (picado muy fino)
  • pasas (picadas muy finas)
  • orejones (picados muy finos)
  • queso azul (en un cuadradito)
{para la cobertura de los copitos}
  • una granada que tenga los granos de un granate profundo y cristalino
  • queso de oveja curado (o otro a vuestra elección) recién rallado en virutas amplias
  • unas tiras de corteza de naranja confitada

Machacar con un tenedor el queso de cabra fresco y el queso servilleta y añadir un poco de sal hasta conseguir la sazón adecuada. Esta es la pasta base con la que formaremos las bolitas por encima del relleno de cada una.

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La cosa consiste en poner encima de una cuchara enaceitada un poquito de esta mezcla, aplanarla con el dedo y colocar encima un montoncito del relleno que hemos elegido. Después colocamos encima otro pedacito de pasta de queso y cerramos la bolita.

Ahora tenemos una disyuntiva feliz que tiene mucho que ver con el espíritu navideño: las bolitas rebozadas de granada están para morirse de buenas, pero llevan un poco de atención.
Como los granos de granada son grandes en comparación con la bolita, hay que ir “engranándolas”, granito a granito, como hacemos con las empiñonadas. Luego las dejamos en la nevera cubiertas con film para que cojan cuerpo, y quedan espectaculares. No pasa nada si el quesito se asoma entre los granos: al fin y al cabo son copos de nieve, no?

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Para la segunda opción, las rebozamos en el queso rallado y les clavamos, como si fueran clavos para hacer naranjas de olor, unos bastoncitos finos de corteza de naranja confitada.

Media hora antes de servirlas las sacamos de la nevera para que pierdan el frío, y listo.

Las bolitas de escarcha de queso con naranja confitada no cuestan nada de hacer.

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Así, cada uno que mida sus fuerzas y la intensidad de su devoción navideña, y que equilibre la proporción de las docenas que quiere montar.

Para la tabla de quesos que voy a poner el día de Nochebuena como entrante, yo voy a hacer seis bolitas de granada y seis bolitas de escarcha para seis buenos comedores.

Si hay mucha más gente a la mesa, igual es mejor hacer más de escarcha, y menos de granada, que son bastante más entretenidas de adobar.
Pero si estáis en una de esas mesas íntimas y pequeñas, estas bolitas crujientes y rosadas como gemas son un soplido de felicidad asegurado.

De los que se oyen por toda la mesa mientras nuestros queridos dan el primer mordisco.

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Así que podéis tiraros tranquilamente por el sendero lleno de recompensas de montar una bolita por persona.

Las tablas de queso en Navidad tienen un no sé qué simple, sabroso y delicado que encaja en el engranaje mitológico de la Navidad como un dedo corazón en unos labios amorosos.

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A mí me resulta muy tentadora la opción de poner buenos quesos en la mesa estos días: frutos honestos de una crianza atemperada en buenos pastos, sostenidos después en muchas horas de vigilancia cuidadosa. Todos no son iguales, y hay que fijarse bien en lo que elegimos porque aunque es difícil ser cotidianamente conscientes de ello, con cada euro que gastamos estamos dando forma al mundo que queremos que perviva.

Así que yo busco quesos tradicionales, si es posible de queserías pequeñas y artesanas.
Cosas que sé que se han hecho con mimo, como yo hago las mías. Porque son las que prefiero que sobrevivan.

Poned buen pan, buen vino; muchas sonrisas. Manos que se posan cálidamente sobre otros y les dicen cosas que no sabemos decir igual de bien con palabras.

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Y quizá también dejad caer algún dedo corazón entre unos labios que no son los vuestros.

Flower Power. Sorpresas. Milagros.
¿Y por qué no?
Tampoco es preciso que todas las Navidades sean como estar dentro de un episodio de los Simpsons, digo yo. 😉

Feliz Navidad para todos!

(y lo digo de todo corazón)

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