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Escrito por el Abr 5, 2020 en cocina de cosecha | 0 comentarios| etiquetas: comidas de celebración, la gran reclusión, pascua, repostería dulce, repostería nórdica, repostería tradicional

corona de Pascua

para la masa_

  • 4 gr de levadura deshidrata de panadero
  • 40 gr de mantequilla derretida
  • 125 gr de leche tibia
  • un pellizco de estambres de azafrán
  • 25 g de azúcar blanco
  • un pellizco de sal
  • 1/2 cucharadita (tsp) de cardamomo molido, grueso o fino
  • 150 g de harina
  • 50 gr de harina de fuerza (si no tienes, utiliza 200 gr de harina normal en vez de ambas harinas)

para el relleno, opción 1_

  • 50 g de mantequilla en punto pomada
  • 25 g de azúcar moscovado (si no tienes, blanco)
  • 1/2 cucharada (tbsp) de canela
  • 1/4 cucharadita (tsp) de cardamomo molido fino
  • 1/4 tsp de vainilla en polvo o extracto, o 2 vainas
  • la cáscara rallada de 1 naranja
  • un pellizco de sal

para el relleno, opción 2_

  • un bote de Nocilla o Nutella a temperatura ambiente

para dar brillo_

  • 1 huevo ligeramente batido con un chorrito de agua o leche

 

Bueno chicas, domingo de Ramos. Sin procesiones ni palmas ni excursión, pero domingo de Ramos.

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Hay muchas cosas de la Pascua que me encantan y que este año echaré de menos…

Los puestos de palmas blancas trenzadas que se colocan en el Mercado Central y en Santa Catalina para adornar los balcones y la procesión del domingo de Ramos.

Las hileras de parquemaos orlados con sus boinas de espuma en el escaparate de la panadería de Alfonso Martínez en la calle Ercilla, asomándose a la pequeña plaza del Collado.

Los panquemaos de miga amarilla de Vicente Raimundo en el barrio familiar al que fui al colegio.

Las monas de chocolate envueltas con flores y papeles brillantes de Alfredo Marqués en Benicasim.

Bajar al Tossal al horno de San Bartolomé a ver cómo ha hecho las monas este año Jesús Machí y a comprar coca.

Las ramas de olivo de la pequeña procesión de barrio el domingo de Resurrección recorriendo la plaza mientras los jóvenes cantan con guitarras.

Las campanas del barrio llamando a la vigilia pascual la noche del jueves.

La sensación de rito ancestral al recordar -en épocas ya muy lejanas de mi vida- el clima mágico del Lucernario: la iglesia completamente a oscuras, un fuego de leña ardiendo en el atrio para encender el cirio pascual que anuncia el comienzo del nuevo año litúrgico (algo que tiene mucho sentido, porque en realidad en el mundo natural TODO recomienza con la primavera).

Ver por la tele la procesión de la borriquita en Sevilla la tarde del domingo de Ramos. Recordar los pestiños de La Campana. El jueves en la madrugá pensar en mis amigos de otro tiempo, Mariló y Juan Carlos, preparándose para salir en el paso de la Soledad de San Lorenzo junto a mi casa de entonces, en la plaza de Jesús del Gran Poder,

El olor a azahar al pasear por las calles de mi barrio de Sevilla entonces y de mi barrio de aquí ahora.

Ir a la playa a ver cómo ha cambiado el color del mar en la primavera naciente…

Pequeñas cosas que adoro, pespuntes que hilvanan los círculos de nuestra hermosa vida cíclica.

Las echaré de menos mientras soy consciente del lujo de tenerlas cada año.

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Y aunque sea la Pascua más extraña que hemos vivido en nuestra vida, yo personalmente tengo ganas de celebrarla.

Pascua es un rito de renacimiento.

Lo era antes de las grandes religiones monoteístas y lo sigue siendo ahora, incluso para las comunidades que celebran ritos exclusivamente religiosos.

El Renacimiento que cada uno celebra cambia un poco, pero eso no me parece importante.

Al final todos celebramos lo mismo: que ha pasado otro invierno, que estamos vivos un año más para recibir la delicia de volver a contemplar a la Primavera.

En este momento de incertidumbre y amenaza, nada más apropiado que celebrar y expresar en voz alta nuestra confianza en el Renacimiento.

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Así que hay que ponerse manos a la obra y hornear algo bueno y festivo.

Para ofrecer la fiesta a los pequeños y enseñarles a celebrar la Primavera, y para alimentar nuestra propia alegría.

Como otros años ya hemos hecho monas, panquemao tradicional y panquemao de masa madre, este año una corona trenzada para merendar con chocolate.

Comenzamos preparando la masa. Es la masa de azafrán propia de los bollos de Navidad suecos, una masa aromática, delicada y teñida de amarillo sol por el azafrán.

En el cuenco de la amasadora, colocar la leche tibia con la levadura. Disolver y dejar burbujear 5 minutos. Añadir la mantequilla derretida, el azúcar, el pellizco de sal, el cardamomo molido y la harina.

Amasar 3 minutos.

Dejar reposar tapado diez minutos.

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Amasar otros tres minutos.

La masa debe quedar suave y muy elástica. Esta masa es una perdición, parece terciopelo molloso, dorada y perfumada.

Si no está bien suave, darle otro reposo y amasar 3 minutos más.

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Colocarla en un cuenco enaceitado, tapada, para que leve durante hora y media.

Si te decantas por el relleno 1, preparar el relleno uniendo los ingredientes.

Si vas a poner relleno de chocolate, bate la Nocilla o Nutella con un tenedor para que tenga una textura ligera y asegúrate de que está blandita a temperatura ambiente.

Transcurrido el tiempo de levado, pasar la masa a la encimara enharinada, y extenderla a rodillo hasta la forma de un rectángulo de aproximadamente 55×25 cm.

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Extender el relleno por encima con una espátula en capa fina.

Si pones Nutella, es importante para que trabajes más cómoda que la capa sea fina. De otro modo te rebosará en exceso una vez abras las capas de la masa y las capas se te resbalarán -lo digo por propia experiencia, que yo siempre soy de «a ver si me estoy quedando corta» : )

Comenzar a enrollar el rectángulo desde el lado que está más cerca de vosotras hacia el más lejano, como si fuera un brazo de gitano, y seguir hasta terminar la masa.

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Así tendréis un rulito de unos 55 cm de largo.

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Ahora cogéis un cuchillo bien afilado o un cutter, y cortáis el rulito por la mitad a lo largo del lado largo, el de los 55 cm.

Tendréis dos medios rulitos de 55 cm de largo en los que se ve la estructura interior de capas.

Ahora extended los dos rulitos uno junto a otro en vertical en la encimera, con la parte de capas a la vista, sobre una hoja de papel sulfurizado.

Unidlos por arriba y trenzarlos entre sí hasta llegar al final. Hacedlo de forma que el corte con las capas se mantenga a la vista. Coged los dos extremos y unidlos presionando en la parte de abajo, para que el cierre quede lo más oculto posible al formar la corona.

Arreglad la corona sobre el papel asentándola de forma que las capas interiores queden expuestas.

Y ya la tenéis.

Trasladarla a una bandeja de horno. Al estar sobre papel, es sencillo.

Tapadla con una hoja de plástico y dejarla levar de nuevo durante 45 minutos.

Mientras, calentad el horno a 200º.

Mientras leva, la corona se hinchará y la estructura de capas se abrirá como un hojaldre grueso.

Esta corona lleva como relleno la primera opción. Como veis los pliegues conservan su estructura pero se han abierto bien mostrando la estructura de hojas.

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Fijaos en el lugar donde está hecha la unión de ambos extremos, en el centro y arriba. Si alguna vez la preparáis para regalarla, es el lugar perfecto para atarle una cinta ancha con un bonito lazo.

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Esta otra corona lleva relleno de chocolate y ha levado demasiado. Iba muy justa de tiempo y la hice levar dentro del horno templado, subió demasiado deprisa y se abrió demasiado, los pliegues se «derraman» un poco. No tiene demasiada importancia ya que os la vais a comer igual de a gusto, pero os lo pongo para que veáis la diferencia y vayáis entrenando con el ojo para medir los tiempos de levado.

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Pinceladla con cuidado con el brillo preparado batiendo el huevo con algo de agua o leche.

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Y al horno con ella, en la parte baja, de 15 a 20 minutos, hasta que esté gloriosamente dorada.

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Comprad unas monas tradicionales de chocolate en una buena pastelería artesana, id a buscad a vuestros chiquillos y disfrutad mirando cómo se ponen perdidos mientras el chocolate se les derrite en las manos y la Nocilla les resbala por las comisuras de los labios.

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¡Muy felices Pascuas!

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· SED FELICES ·

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Fuente original:

Esta receta es una adaptación de la trenza de Navidad del fantástico blog Call me cupcake.

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