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Escrito por el Oct 22, 2014 en cocina de cosecha | 5 comentarios| etiquetas: cenas de sofá, coliflor, comida vegetariana, cremas, otoño

crema de coliflor

crema de coliflor

  • media coliflor mediana (aproximadamente 450-500 gr)
  • dos cebollas dulces, o una cebolla y dos cebolletas
  • un puerro, sólo la parte blanca
  • caldo de verdura o de ave, o agua
  • un manojo de hojas de perejil procesadas con 4 cucharadas de aceite de oliva, o un buen aceite picual
  • unos brotecitos verdes
  • un puñadito de almendras crudas

Limpiar la coliflor de sus hojas exteriores.
Cortar el troncho y separar sus pequeños racimos en flores.

En casa. Crema de coliflor

En casa. Crema de coliflor

Picar la cebolla o la mezcla de cebollas y ponerlas a pochar. Cortar el puerro en aros y añadirlo. Cuando estén blanditos, añadir la coliflor separada en florecitas y sofreírla unos minutos, hasta que empiece a tomar color sin que llegue a dorarse. Cubrirla con caldo y añadir sal y pimienta.

Mientras se va haciendo, partir en dos las almendras a la larga y ponerlas a freír en un poquito de aceite de oliva, hasta que se doren. Escurrirlas en papel absorbente y rociarlas con un poquito de sal.

En casa. Crema de coliflor

En casa. Crema de coliflor

Dejarla cocer unos 15-20 minutos. Pasarla por la batidora de brazo hasta obtener una textura homogénea y cremosa. Ajustar la densidad a nuestro gusto añadiendo más caldo o agua si tal como está no nos parece perfecta.
Adornarla con unas gotas de aceite de perejil o con uno de esos aceites de oliva picual intensos, esos que sueltan gotas que parecen gemas de peridoto, y con unas cuantas hojitas verdes: berros, canónigos, hojas de mostaza, germinados… lo que tengamos a mano.

En casa. Crema de coliflor

Sabrosa, simple, delicada. Perfecta para esas cenitas tibias que empiezan a apetecer en otoño.

En casa. Crema de coliflor

¡Feliz semana a todos!

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5 Comentarios

  1. Hola Fernanda,
    suelo insistir a todo mi entorno (y hasta su aburrimiento) que los humanos somos capaces no sólo de todo lo malo, si no también de construir, de crear y unir. Con cada cosa que hacemos o no hacemos; que decimos o callamos, cambiamos nuestro entorno y también la vida de quienes nos rodean. Si podemos cambiarlo para bien, ¡hagámoslo! En ocasiones basta con mirar a los ojos a nuestro desconocido interlocutor y sonreirle para que él también sonría. Basta con darle las gracias, para que su día mejore. Es suficiente, en ocasiones, con ser amable, para cambiarle el día a alguien. Es fácil, ¡hagámoslo!

    Una pregunta. Esas hojitas verdes en las que se aprecia savia roja, ¿de qué son? Las he probado en alguna ocasión y me gustan pero no eran capaces de decirme el nombre concreto de esas hojas.

    Gracias & saludos,

    Jose

    • Hola Jose!
      Yo trabajo en una biblioteca pública especializada. Eso quiere decir que es una biblioteca pequeña con recursos de valor muy concentrados, y con una sola persona en la atención a los usuarios, que soy yo. A más de eso, éste es un tema que me interesa mucho. Y siempre he pensado, contra la opinión de muchos compañeros, las cosas como son, que la amabilidad es un requisito imprescindible en la atención al público. Así que cada día veo a unas cuantas personas que aterrizan en la biblioteca con sus propias necesidades, y veo cómo reaccionan cuando las recibes sonriendo. Es lo mejor de mi trabajo. De lejos.
      Como tú, yo también creo que la amabilidad de un extraño puede cambiar un día completo.
      Y creo que ésa es la sal de la vida. Así que me sumo a tu deseo: ¡hagámoslo!
      Las hojitas son brotes tiernos de acelga roja.

      p.d.1: como ya no es el momento de plantar tomates, voy a plantar unas acelgas que aquí no encuentras en los mercados y que tienen los tallos amarillos, naranjas, rosas; las llaman rainbow chard, y me encantan.
      p.d.2: qué alegría me da siempre oírte por aquí.

  2. Me alegro de que te alegre mi paso por aquí 🙂

    ¡Qué chulas esas acelgas de colores! El otro día en el mercado estaban tan frescas, las normales, y lustrosas que me habría traido todas. ¡Parecía una floristería!

    Curioso. De pequeño no me gustaban ni las acelgas ni la coliflor. Tuve que empezar a cocinar yo mismo para encontrar las formas en que me gustasen.

    La coliflor, que odiaba, en crema ahora me encanta. Yo la hago un poco distinta. Un poco más «Comtesse du Barry» 😉 con nata y demás. Me gusta tanto que incluso la tengo en el congelador (espero sacarla en breve con un plato que se me ha ocurrido).

    Gracias por la aclaración de esos brotes.

    Saludos,

    Jose

    • Madre mía del amparo! Ya puedes decir que eso es lo que comen los domingos en el cielo! (como siempre, eres un as para encontrar etiquetas que te hacen sonreír). ¡Papada! ¡Y huevo! ¡¡Pecador!! Un abrazo y feliz día!

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