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Escrito por el Oct 15, 2013 en cocina de cosecha | 4 comentarios| etiquetas: abuela Marita, en 5 minutos, manzanas, moras, otoño, tartas dulces

crumble de moras

otoño

Cuando éramos pequeños y venía el primer día que no era propiamente de otoño, pero lo presagiaba, subíamos al Desierto de Las Palmas a recoger moras de los zarzales.
Eran unas moras gruesas, lustrosas y opulentas que te dejaban los dedos violetas y la lengua (porque unas cuantas caían por el camino) como de vampiro.

Subíamos con las cestas de mimbre que habíamos comprado muchos años atrás en Morella, y las llenábamos de moras de los zarzales. Nos cubríamos los brazos de arañazos de púa y los dedos de pinchazos, pero todo nos parecía perfecto.
La tierra era plumosa y rojo cardenal, rodeno rosa hecho polvo tapizando todos los caminos, con sus motitas de plata lanzando destellos.
Cuando ponías el pie sobre el suelo saltaban dos docenas de saltamontes convertidos en mariposas de alas azules y rojas, y si pisabas romero o tomillo aquellos ribazos olían como la tierra prometida.

Benicasim
El día estaba tan claro que se podían ver las pequeñas tortuguitas de Las Columbretes flotando en el horizonte azul nácar; teníamos encima un cielo terso como una piel joven, henchido de oxígeno y de turquesa, lozano como un pétalo fresco.

Benicasim
Los pinos parecen árboles sagrados, recortados contra el cielo, brotando del perfil de las montañas como delicados dibujos a tinta china, densos, intensamente verdes, oliendo a aguarrás y a trementina, con regueros de resina de color ámbar recorriendo las escamas grises de los troncos torcidos, con copas temblorosas y abigarradas de largas agujas color esmeralda.

Benicasim
El suelo está mullido de tomillo, romero, genista y ajedrea. Todo el monte, pisada a pisada, huele como el amor, como el deseo: un vapor alcohólico que al respirar llega hasta el fondo de los pulmones y se deposita sobre la piel como un aceite oloroso que lo impregna todo.

Llenamos nuestra cesta. Tenemos en la boca el sabor a la vez ácido y profundamente dulce de las moras, un sabor púrpura, especiado, profundo y oscuro.

En casa
Bajamos a la playa, subimos al apartamento. Sacamos la cazuela de barro y en nuestra cocina de mínimos cocemos la cesta de moras con montañas de azúcar blanca, lentamente. Mientras, preparamos perritos calientes. Jose Fernando corta la cebolla y la pone en agua con sal y vinagre, para que no pique. Después la dejaremos caer sobre la mostaza y las salchichas pasadas por la sartén.

Serra
Y nos sentaremos en la mesa de mimbre con el sobre de concha roja y el ramillete de flores pintado sobre ella a reírnos y a contarnos cosas hasta que sea muy, muy tarde…
Y mientras la noche va avanzando en el firmamento, el perfume del mar se hará más sólido, y lo llenará todo… Y desde la terraza oiremos el rumor apagado de las olas…
Y en algunos instantes fugaces, entre una broma y otra, nos daremos cuenta de que éste es otro de los rituales del final del verano, porque el verano se acaba, se acaba, y el otoño nos empuja para entrar…

Mientras, la mermelada de moras estará lista y la meteremos en botes de conserva. (Limpios, pero sin esterilizar. La vida silvestre de los niños sin padres, siempre al límite).

Mañana, sobre las tostadas rubias con mantequilla que nos traerá la abuela cuando nos despertemos y nos acurruquemos con el cor adormidet en el sofá azul, la mermelada de moras será casera.

Hoy, un maravilloso postre inglés, hecho de despensa de supervivencia: harina, azúcar, mantequilla, y los frutos caídos en los campos o cogidos a los setos en otoño: moras de zarzal y manzanas silvestres.

crumble de moras y manzanas

{para seis raciones generosas de postre o merienda}
  • 3 manzanas crujientes y dulces
  • 3 puñados de moras
  • 50 gr de azúcar moreno
  • 225 gr de harina
  • 100 gr de mantequilla
  • 100 gr de azúcar blanca
  • media cucharadita de jengibre molido
  • una cucharadita de bicarbonato sódico

Pelar las manzanas y cortarlas en cuartos, y los cuartos en rodajas finas.
Elegir una fuente de horno y colocar las rodajitas de manzanas, las moras, la cucharada de azúcar moreno y un poco de agua. Mover con una cuchara y dejar reposar mientras preparamos la masa.

En casa. Crumble de moras
En casa. Crumble de moras

Colocar la mantequilla con el azúcar y la harina en un cuenco, y frotar los trocitos de mantequilla con los dedos contra la harina y el azúcar, hasta obtener una consistencia como de pequeñas migas sueltas. También se puede hacer con un procesador, con unos cuantos golpes rápidos.
Verter las migas de cobertura sobre la fruta, y aplanarlas ligeramente con un tenedor.

En casa. Crumble de moras
En casa. Crumble de moras
Llevar al horno a 190º unos 20-25 minutos, o hasta que la costra se haya dorado.

En casa. Crumble de moras
Es un postre perfecto para una merienda otoñal.
La acidez de la fruta combina maravillosamente con la cobertura dulce y un poco crujiente, y a mí como más me gusta tomarlo es caliente acompañado de crema fría o de helado (de nueces, de mantecado, de leche merengada, de avellana…) Está realmente delicioso…

En casa. Crumble de moras
Me gusta prepararlo en los primeros días frescos porque siempre me devuelve el olor de los pueblos en otoño; me hace recordar los manzanos en los campos cubriendo el suelo de manzanas caídas con las ramas llenas aún de fruta sonrosada, los atardeceres largos, la luz de color ceniza y el olor a horno de pan cociendo por la tarde y a leña encendida…

En casa. Crumble de moras
Feliz semana a todos!

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4 Comentarios

  1. Estaba leyendo la última novela De Marta Rivera de la Cruz y oigo un aviso en el móvil como que algo ha llegado. Y..!SI! tu nuevo escrito “Otoño” se titula. Como me ha gustado……. que hermosa descripción de algo tan sencillo como una excursión al desierto y una tarde preparando mermelada. Eres increíble! Llegas a lo más profundo y consigues remover los sentimientos mas dormidos. Gracias por este relato y…mi pregunta es, de donde sacas el tiempo???, este tiempo que te dedicas y nos dedicas, en el que tu tienes que hacer una retrospección en él y en tu vida y a nosotros nos colocas, en esta ocasión, en pleno Desierto disfrutando de la vista, los saltamontes y las hermosas moras.

    Las fotos !Preciosas! y la receta supongo que riquísima. Pero tendré que leerla otra vez porque siempre que llego a ella tengo en los ojos algo así como un “agüita” que no me deja ver claro. Besos

    • 😀
      No sé de dónde saco el tiempo… Supongo que me cunde… O a lo mejor es simplemente que las ganas de hacer cosas estiran el tiempo… Ayer después de publicar me hice un potajito de garbanzos y espinacas para comer hoy y unas super chuletas de cerdo que había comprado en el mercado por la mañana con tomillo, pimientos rojos y cebollas rojas caramelizadas para dar de cenar a los pichones… Después me duché y me fui a la cama la mar de contenta. Imagino que debe ser por eso, porque ciertos trabajos me mantienen contenta… no te parece? Gracias como siempre por escribir con tanto cariño (y tan deprisa!!!). Un beso gordo, gordo.

  2. Hola ,
    Gracias por enviar la referencia de esta maravillosa página, tan única!!

    Suscribo lo que dice tia Elisa. Además a mi me transportas a mi infancia también, es una situación distinta pero parecida y me haces revivir con emoción y serenidad muchos momentos en los que no habia pensado desde hace años.
    Tengo recien cocida un poquito de calabaza con una ramita de canela para hacer un bizcocho de calabaza que está delicioso . Voy a dejar un poquito para hacer tu apetitosa tarta.
    Buena idea la del crumble con moras!! Ha sido un otoño extraordinario para las moras. La probaré sin duda.
    Un abrazo
    Pilar

    • Querida Pilar, el otro día me di cuenta de que n te tenía en el mail de esta página nueva que me llevo entre manos. Y como eres una de mis compañeras más cercanas, te he metido sin pedirte permiso porque me imaginaba que te gustaría. Mil gracias por lo que me dices. Todos estamos esperando que nos cuentes más sobre ese delicioso bizcocho de calabaza que haces, sabes… Y es verdad lo de las moras, como el otoño va letárgico este año, yo aún tengo moras en la zarzamora de mi terraza, en pleno Levante! La tarta de calabaza está fantástica; yo la hice hace dos días, anoche vinieron a cenar mis cuñados y estaba de lujo, y hoy ha vuelto mi nena de Sevilla y se ha jalao otro trozo y seguía imponente. Pese a que la masa es una variación de la masa quebrada y lleva encima un relleno humedo, sigue crujiente; es una campeona de larga duración. Cuídate mucho y sigue contándome cosas, siempre es una alegría oírte. Muchos besos, Fer

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