RssFacebookPinterestBlogLovin'
Menú de categorías

Escrito por el Mar 1, 2015 en desayunos de domingo | 6 comentarios| etiquetas: chocolate, ensalada de fruta, primavera

desayuno de primavera

Hay pocas cosas más bonitas para celebrar que un cambio de estación.

Sobre todo, si el tiempo avanza hacia el clareo de la primavera.

Unas cuantas chiquillas, fruta fresca y mucho chocolate para concentrar nuestras ganas de abril en este 1 de marzo, bajo el sol de color limón y el viento fresco y cascabelero de las mañanas de primavera temprana.

En casa.

Esta vez son Noël y sus amigas de la última aventura, un montaje teatral que han puesto en escena en el bar de unos amigos.

He pasado tardes y tardes oyéndolas pasar sus papeles en esta misma terraza, me he reído mucho y también me he emocionado mucho, así que me da mucha alegría verlas a todas hoy en la mesa para desayunar, un acto sobre el que, pese a su liviandad, nos sostenemos cada día, y que siempre es, además de un acto alegre y profundamente humano, una celebración del sol y del día que se levanta.

En casa.

Una trenza de nutella, un bizcocho de dos colores y brownies de chocolate… y mucha fruta fresca con los tonos anaranjados de la primavera naciente: naranjas, pomelos, sanguinas, granadas, frambuesas, fresitas de bosque, fresones, moras. Y nata recién montada. Y mermelada de mirtilos. Y jarabe de arce.

En casa.

Qué vocabulario delicioso.

En casa.

(A Zoe también le gusta).

En casa.

En casa.

Mayi Carles, una mujercita que es una bomba de entusiasmo y que suele comerse el mundo cada día antes de desayunar, decía en Memorable, uno de sus cursos en la escuela de Jackie Rueda, que una de sus amigas, cuando alguien se agobia por el resultado de algo, suele decir:

No puedes hacer feliz a todo el mundo. ¡No eres Nutella!

Mis chicas y sus caritas soñolientas opinan lo mismo de los poderes de esta trenza. Ella sí que puede hacer feliz a todo el mundo.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

Salid a desayunar al sol un día.
A la terraza de casa, en pijama y descalzos.
Al campo, con una cesta de picnic.
A la cafetería de un hotel de playa, mientras miras rielar el mar y no oyes más que las olas y los gritos de las gaviotas.

Es una de las cosas más bonitas que se puede hacer en primavera. ¡Y uno de los mejores tónicos para la salud mental!

¡Feliz primavera para todos!

brownies de chocolate

{para 16 brownies}
  • 75 gr de mantequilla
  • 50 gr de cacao en polvo
  • 225 gr de azúcar blanquilla
  • 2 huevos grandes
  • 50 gr de harina común
  • media cucharadita de levadura química
  • media cucharadita de sal
  • si te gustan, 125 gr de nueces troceadas

Precalentar el horno a 180 grados.

Derretir la mantequilla en un cazo o en el microondas.

Añadirle el chocolate troceado, ya fuera del fuego, y remover hasta que se emulsione.

Añadir los huevos de uno en uno, batir bien.

Tamizar por encima la harina con la levadura química (Royal).

Añadir la sal. Mezclar bien. Añadir las nueces en su caso.

Colocar la mezcla en un molde enmantecado cuadrado, de 20 cm de lado, o en otro equivalente. Horneamos 30 m o hasta que un palillo o un filo de cuchillo salga limpio probándolo en el centro. Lo dejamos entibiar sobre el molde y después lo traspasamos a una rejilla.

El horno formará una corteza de hojas de mantequilla de cacao que se levantarán delicadamente sobre la masa mollosa y húmeda del brownie, como obleas quebradizas, con tacto translúcido de pergamino.

El secreto del brownie está en que la textura alcance la proporción exacta entre bizcocho esponjoso y chicle pringoso.
La de esta receta roza la perfección.

Una vez completamente frío, lo cortamos en cuadraditos y lo pasamos a una bandeja de servir.

Conservado fresco dentro de una lata, aguanta muy bien varios días.

En casa.

Ésta es mi receta preferida de brownies.

Lleva en mi familia desde el año 86 y viene del libro de Terence y Caroline Conran, Manual de la buena cocina, un libro extraordinario y lleno de visión que en España editó Folio en 1982, y que puse en la lista de bodas de mi primer matrimonio.
Ahora es francamente difícil de encontrar.
El mío está tan gastado que tiene las tapas sueltas y las páginas con mis recetas preferidas llenas de manchitas de aceite.
En la parte posterior de la camisa hay una preciosa foto de Terence y Caroline pelando guisantes entre ramos de flores amarillas en su mesa del jardín.

Años después los Conran lo versionaron, ampliándolo y cambiándole el matiz, junto con Simon Hopkinson, en su Enciclopedia culinaria, editada aquí por Blume en 1998.

puedes compartir esta entrada en:Facebooktwittergoogle_pluspinterest

6 Comentarios

  1. Menudo banquetazo!!!!!! Ya pueden estar contentas las mamás de esas niñas. Como las cuidas…… No he desayunado así en mi vida y….. Ya son años.

    Feliz primavera para ti y un abrazo!

    • Bueno tiita, los desayunos del Voramar y del Palasiet tampoco son para ponerles pegas, no? Aunque yo les pongo más amor, eso es verdad. Pues nada, ya sabes, te coges el coche, te vienes p’acá y te hago un desayuno tía abuela-sobrina-nieta-amigas de la sobrina-nieta. ¿No te tienta?

      • SIIII TIA ELIIIISAAAA VEEEENTEEEE

        P.D. No es maravilloso como el mal humor y la tirantez mañanera se van desaciendo cuanto más chocolate comemos?… Grasias Mamá 🙂 Tu segundas hijas (Bulensia & co.) tambien te dan las grasias. 😀

        • No queda más que decir: SIIII tía Elisa veeeenteeeee!!! Ya has oído primor. 🙂

        • Y todas mis segundas hijas sois siempre felizmente bienvenidas, Bulensia & Co. 🙂

  2. Gracias, gracias, gracias a las dos. A la sobrina y a la sobrina nieta. Algún día llegara, mientras disfruto desde lejos de vuestros buenos ratos. Os quiero

Escribir una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *