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Escrito por el May 24, 2019 en cocina de cosecha | 0 comentarios| etiquetas: algas, comida vegana, ensaladas, saludable

ensalada de alga wakame

· para cinco personas como entrante

  • unos 50 gr de algas deshidratadas (wakame stems) (unas 2 medidas de cup)
  • 1 tbsp de pasta de miso amarillo awase (o la que encuentres, hay montones de clases de miso, ésta lleva cebada y algo de arroz y es de fuerza de sabor intermedia)
  • 1 tbsp aceite de sésamo
  • 1 tsp de zumo de yuzu (un cítrico japonés de sabor sorprendente que se despliega en varias capas)
  • 1 tsp de vinagre de arroz
  • 1 tbsp de salsa de soja
  • 1 tbsp de mirin
  • 1 tsp de jengibre freso rallado
  • 1 tbsp de semillas de sésamo blanco tostadas

 

Es una buena idea introducir algas en nuestra dieta, de manera regular y en cantidad moderada (para no sobrecargarnos de yodo, que sería perjudicial para nuestro sistema tiroideo).

La wakame en concreto, además de su sabor suave y su textura refrescante, nos aporta muchas cualidades nutritivas valiosas. Aporta calcio, y eso ya me parece importante (perfecto para prevenir la osteoporosis en dietas con pocos lácteos). Su clorofila es antioxidante y es rica en vitaminas y minerales: vitamina A y vitaminas del grupo B, además de magnesio, yodo, sodio, potasio y hierro.

Tomar raciones regulares nos aporta esa pieza importante del calcio en un «envoltorio» muy conveniente: sin apenas grasas, añade carbohidratos de absorción lenta y proteínas con una carga final de calorías muy baja.

La encontraremos deshidratada o salada, en hojas anchas o en tallos precortados.

Yo he comprado ésta (en inglés, dried wakame stems o stalks) pero aquí en el mercado Central la venden salada en muchos puestos de salazones. En la receta japonesa que he utilizado como guía sugieren ésta. El alga deshidratada cunde una barbaridad, así que con estos paquetes prepararé las ensaladas semanales de toda la temporada del buen tiempo.

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El miso es una pasta fermentada de cereales: soja, cebada o arroz. El tipo de miso obtenido tras la fermentación, que se debe a un hongo, depende del ingrediente base, de las proporciones de los otros ingredientes, de la textura y del tiempo de fermentación. Hay muchas variedades, cada una con nombre propio.

La pasta va desde un color crema claro hasta la más intensa, de color marrón oscuro o negro, y la suavidad del sabor oscila en consonancia. Ahora en España ya se encuentran con facilidad muchas variedades.

Nos ponemos con la ensalada: colocar las algas deshidratas en un cuenco amplio lleno de agua para que se rehidraten durante 1 hora.

Escurrirlas a conciencia sobre un colador exprimiendo el agua, y si es preciso, secarlas haciendo presión con papel absorbente. Si retienen demasiada agua no absorberán bien el aliño y quedarán desvaídas.

Colocarlas en el cuenco que llevaremos a la mesa.

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Mientras se hidratan, preparar el aliño, batiendo juntos todos los ingredientes, y rociar sobre las algas. Mezclar. Espolvorear con sésamo blanco tostado y unas rodajas de chile rojo no muy picante, si nos gusta. (Recordad, el chile es más picante cuanto más pequeño).

La combinación de sabores del aliño es uno de esos clásicos que deslumbran por su equilibrio sofisticado entre varios grupos de sabores: terrosos, ácidos, dulces. Todos planeando sobre la base opulenta e inconfundible del aceite de sésamo.

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A mí me parece una absoluta delicia.

¡Y es tan fácil como preparar una ensalada de lechuga!

Sólo hay que acordarse de ponerla en remojo, y luego en 5 minutitos ya la tenemos en la mesa.

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Adorable para las mesas asilvestradas, lacias y ociosas del buen tiempo.

¡Feliz semana!

 

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