RssFacebookPinterestBlogLovin'
Menú de categorías

Escrito por el Feb 9, 2017 en cocina de cosecha | 3 comentarios| etiquetas: cerveza, coliflor, estofados, invierno, raíces, Silvio Rodríguez

estofado Guinness

filogenética

Se construye a partir
de ruinas. Quien no lo sabe
devasta el mundo.

Jorge Riechmann. Poemas lisiados.

Vamos en coche, recorriendo despacio una de esas carreteras que atraviesan un pueblo detrás de otro por su calle principal.

Las casas. Casas aireadas como la de mi abuela, casas de grandes portones que se abren a zaguanes fríos con habitaciones a ambos lados, comedores amplios con cristaleras, una chimenea y un corral al fondo.

Casas que puedo recorrer con los ojos cerrados sin entrar en ellas.
.

311016_134

.
Portones dobles de madera oscura con las dos hojas superiores entreabiertas.
Detrás una cortina de encaje.
La huella de la puerta vestida de bellos azulejos tradicionales o pintada de azul mediterráneo.

El perfil estrecho de la calle dibujado por líneas de balcones de alveolada rejería de forja, con sus macetas de geranios y claveles.

.

141107_049

.

Los remates de fachada con el año de construcción, con rosetones de flores, con lucernarios en forma de corola.

Pienso en todas esas cosas que forman los estratos inconscientes de lo que somos, de nuestra sensibilidad, de la cifra de nuestras emociones; el código que las produce y las descifra, el esqueleto de nuestros huesos, eso en lo que no pensamos nunca.

El vía cruces de mojones, resplandeciente como un sendero de guijarros blancos discurriendo entre pinos, olivos y cipreses.

.

160907_2_067

.

Las cúpulas tapizadas de tejas azul cobalto y verde esmeralda, labradas con delicadas nervaduras blancas.

Los faroles de hierro que cuelgan de las esquinas de las calles y se encienden al anochecer con copos ambarinos de luz de gas.

Los quitamiedos encalados de las carreteras, como cremalleras onduladas que abren y cierran colinas y valles.
Las balas de heno sobre los prados y los lavaderos blancos con chorro de agua viva a la entrada del pueblo.

.

140406_095

.

Los bares oscuros con mucho ruido y un aire espeso que levita sobre las boinas de los hombres curtidos y arrugados, acomodados en mesas modestas con cajas de fichas de dominó, chatos de anís, aguardiente y moscatel.

Nos guste o no, estamos hechos de todo eso, como en otros lugares están hechos de recio olor a bosque, de olor a humo y chimenea, corzos y escopetas, leña de abedul y agua fría de río.

El mes de febrero de hace 18 años, por las noches, en los escasos ratos de asueto, ratos de libertad robada, yo, otra yo, en otra casa, en otra vida, me recluía bajo el círculo de luz caliente de una lámpara que había colocado sobre una mesita baja en la cocina, encargándole la tarea fragorosa de convertir aquel rincón en un remedo de refugio…

Y sentada en una taburetito a ras de suelo, oía una y otra vez el mismo disco de Silvio Rodríguez.

Cuántas botellas de albariño helado me habré bebido a solas sentada a ras de suelo en aquel taburetito, aislada en el mar dorado que la lamparita se peleaba con valentía para mí, mientras yo me prometía a mí misma una y otra vez que habría aurora.

.

20060514_007

.

Hoy, quién sabe por qué, lo he encontrado en Spotify y lo he vuelto a oír.

Y cuando he llegado a esta canción*, he recordado de golpe todo esto.

Esta canción era mi preferida, y aún envuelve con poder y luz las emociones de entonces.

Pero al oírla ahora y fijarme bien en lo que canta, me doy cuenta de que no recordaba la letra.
No la recordaba: no como si la hubiera olvidado, sino como si nunca la hubiera oído.
Como si entonces no hubiera reparado en lo que decía, en la absoluta literalidad con la que reproducía la situación íntima en la que yo me encontraba.
Como si la hubiera tragado sin masticar, como hacemos con el arroz cuando tenemos hambre.

.

141107_041

.

La canción me retrotrae a aquella época convulsa de mi vida, con todas las sensaciones amargas y espinosas que la acompañarán siempre.

Sin embargo, me doy cuenta de que igual que debajo de mi aprecio por mi vajilla blanca Rosenthal y mis copas de cristal malva está la casa de pueblo de mi abuela con sus paredes de azulejos modernistas, sus humildes muros encalados, las sillas de enea repintadas de rojo y las macetas de claveles, igual que mi deseo de belleza de hoy ha germinado sobre aquella filogenética ancestral, debajo de mis días luminosos de hoy están aquellos ratos bajo la lamparita cantando en voz inaudible una letra traslúcida que hoy no recordaba.

Aquel dolor, aquella angustia, aquellas equivocaciones, bocetos, garabatos, remiendos, aquellos nudos atragantados, me han traído hasta donde hoy estoy con la mano firme de un hilván bien tirado.

Hoy ya entiendo que todo el pasado es presente y es futuro. Todo. El más torcido y desfigurado también.
Que las diferentes imágenes sobrepuestas componen la única imagen real, como cuando al superponer luz de dos colores obtienes la que andas buscando.

.

220614_052

.

Hoy recojo todas esas “yo” que aparentemente están tan lejos de la que soy hoy, todas esas antepasadas de mí misma, y las etiqueto con ternura y orgullo como mías, como mi linaje, mi estirpe, sangre de mi sangre.

Y les hago un hueco afectuoso y cómplice en mi mochila de paseo.

Juntas, vamos a descubrir cuál de nosotras, aún desconocida, nos espera más adelante…

estofado Guinness

{para cuatro personas}
  • 600 gr de morcillo de ternera o de buey
  • 1 coliflor mediana
  • 4 zanahorias
  • 4 patatas medianas
  • 2 cebollas
  • medio litro de cerveza Guinness
  • 75 gr de mantequilla
  • un ramillete de tomillo y salvia
  • un puñado de parmesano rallado

Precalentar el horno a 185º.
Cortar la carne en trozos parejos, no muy pequeños. Dorarla por todos sus lados. Es más cómodo colocar sólo los trozos que cubren holgadamente el fondo de la cazuela, y trabajar en tandas. Retirar y reservar.
Sofreír el bacon ahumado cortado en tiras. Retirar y reservar.

150117_072

Retirar casi toda la grasa, dejando la que necesitamos para sofreír la cebolla.
Sofreír las cebollas picadas hasta que tomen un poco de color en una cazuela de fondo grueso que pueda ir al horno.

150117_078

Pelar las zanahorias y cortarlas en rodajas o en cubos, y pelar y cortar en cubos las patatas.
Añadir la cerveza y raspar el fondo con una espátula para levantar el sabor del sofrito al caldo.

150117_084

Añadir de vuelta la carne y el bacon, y las patatas y las zanahorias.
Añadir el ramillete de hierbas.
Colocar la cazuela en el horno, durante 2 horas.

Mientras, cocer al vapor las flores de la coliflor.
Pasarlas a un cuenco, añadirles la mantequilla, sal, pimienta y nuez moscada y machacarlas con un tenedor hasta alcanzar la textura cremosa e irregular de un puré. Probar la sazón y corregir.

150117_093

Cepillar y laminar los champiñones.
Añadirlos a la cazuela durante la última media hora.

Sacar la cazuela de horno.
Retirar el ramillete de hierbas.

150117_106

Colocar las raciones de estofado en cazuelitas refractarias individuales.

Coronarlas con copos de puré.

150117_121

Espolvorear con parmesano rallado.

150117_128

Gratinar unos minutos para dorar la coliflor.

Y a disfrutarlo.

*Se demora, del álbum Domínguez. Silvio Rodríguez.

Domínguez, álbum de Silvio Rodríguez. 1996.

puedes compartir esta entrada en:Facebooktwittergoogle_pluspinterest

3 Comentarios

  1. Llave de paso. Qué palabra tan bonita. Los hogares tienen llaves de paso.

    Vino. A solas. Lágrimas.

    Hola Fernanda,
    el pasado fin de semana cociné para la familia algo similar… Mmm… cociné…mmm. Bueno, a ellos les dije que era una carne guisada con puré. Lo cierto es que era una carbonada flamenca con stoemp de patata y brécol. Que dicho entre medias es un guiso de carne con cerveza y un puré sucio. Se comieron hasta la cuchara.

    Besos

    • Los hogares tienen llaves de paso. Y las personas. Y a veces se atascan.
      Es un trabajo arduo pero vital, ése de arreglar y mantener bien aceitadas y aseadas las llaves de paso.

      Como me suele pasar contigo, no sabía lo que era el stoemp, y lo he tenido que mirar. Pero ahora ya lo sé. Papis afortunados. :). Besos!

  2. Hola Fer! Uy este plato lo tenía yo pendiente, un buen estofado con guiness, tiene una pintaza estupenda.

    Cuántos recuerdos nos trae la música, en un momento te transportan a otro momento y salen las emociones. Verdad que todo pasa por algo, los momentos malos y los buenos y nos llevan a lo que somos. Con el tiempo vemos que todo se va superando y se vive con más calma…Me encanta tu post y esa descripción de los pueblos, sus casas, sus gentes…tan austero pero tan limpio…me encanta lo rural, quizás la suerte de tener pueblo hace que lo valore más.

    Un besazo

Escribir una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *