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Escrito por el Dic 23, 2014 en comida corazón | 4 comentarios| etiquetas: cenas de sofá, mermelada, Navidad, queso, queso brie, tomillo

ñam de brie y bacon

pampanitos verdes, hojas de limón

Este año en Nochebuena mi mesa irá de quesos. Me encantan los quesos, creo que todos: sus nombres, sus perfumes, sus texturas, tocarlos con los dedos.

Y a menudo pienso que me veo sin esfuerzo haciendo queso. En plan trabajo, quiero decir. Sobre todo queso fresco. Pero creo que también cualquier otro.

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En la mesa, sobre una tabla grande, dominada por quesos franceses de pasta blanda y algún que otro inglés y suizo con mucha personalidad, irán los copitos de granada y estos bocaditos de brie.

Y en el centro, el pan festivo de camembert.

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La nuestra será una mesa muy pequeña este año, más que nunca; pero espero que la disfrutemos aún más, precisamente por eso, porque es una mesa más escasa y con más huellas de espino.

Porque la Nochebuena es una noche para lo maravilloso, para niños-niños y para adultos-niños.
Para todos los que viven en los lindes de la imaginación.
Para los que adoran esa inocencia infantil que nos desarma y nos deja tirados por el suelo.
Para los que tienen ganas de vivir alejados de las mentiras cotidianas que todos urdimos para tener menos quebraderos de cabeza.
Para los que tienen un fuego interior que alimentar con imágenes, leyendas, cuentos, caricias, miradas, abrazos.

Y no conviene dejarse llevar por lo sombrío, aunque esté por ahí.
A veces muy cerca.
Precisamente, creo que se trata de todo lo contrario.

Conjurar toda clase de luces.
Magia blanca.
Pócimas que no pueden revelarse.
Avanzar a caballo a galope tendido contra todas las contradicciones, a favor del viento que huele a uno mismo.
Y si hay que enarbolar una bandera mientras galopamos, que sea la de la infancia.

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Así que este año habrá una mesa blanca, con flores blancas, papaver y velas. Pan, queso, rizos de mantequilla, aceite de oliva, granadas, hojas verdes, una comida sencilla, y espero que mucha luz de toda clase, y mucho pequeño, nutritivo, amor.

Ale: ir a poneros debajo del muérdago y hacer un tirabuzón con la leyenda: agarrad a alguien y darle un beso de otra clase de amor.
Para que los astros puedan seguir encendiéndose sobre nosotros como maravillosas anomalías celestes, y cobijándonos de toda clase de oscuridad, un año más.

Feliz víspera de Nochebuena, a todos.

bocaditos de brie y mermelada de bacon

{para cada cinco bocaditos}
  • 1 lámina de hojaldre comercial refrigerado
  • unos 100 gr de queso brie
  • 3 cucharadas de una buena mermelada de melocotón (100 gr aprox)
  • 2 cucharadas de vinagre blanco de manzana
  • 8 lonchas de bacon ahumado, cortadas en tiritas, asadas hasta quedar suaves y algo menos que crujientes
  • unas hojitas de tomillo fresco
  • 1 huevo batido

Preparar la mermelada de bacon:

Colocar en la sartén en que hemos sofrito las tiritas de bacon, sin retirar su grasa, la mermelada y el vinagre. Dejar que se amalgamen durante 5 minutos de cocción a fuego suave.

Rellenar moldes para tartaletas individuales, engrasados con mantequilla, con lienzos de hojaldre cortados desde una placa rectangular de hojaldre comercial fresco (refrigerado). Colocar dentro de cada hueco unos trocitos de queso brie. Coronarlas con una cucharadita de mermelada de bacon.
Pincelar los bordes con huevo batido.

En casa. Tartaletas de brie y mermelada

Colocar las tartaletas en el horno precalentado a 185º durante 25 minutos, o hasta que estén firmes y doradas, con en interior de queso molloso y burbujeante y la mermelada doradita y un poco caramelizada.
Pasarlas a una rejilla y dejarlas entibiarse. Adornarlas con unas hojitas de tomillo fresco.

En casa. Tartaletas de brie y mermelada

Sacar las tartaletas de sus moldes cuando ya están tibias, colocarlas en un plato de servir. Y a la tabla.

En casa. Tartaletas de brie y mermelada

Dice Philippe Claudel que el bacon es como una metáfora sensual de la felicidad.
Gloria bendita.

Amén.

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4 Comentarios

  1. Aquí ya hay preparadas dos mesas formando T. Lo cual quiere decir que somos muchos, bastantes. Todo hecho con paciencia y cariño. Siempre es una hermosa noche, con el bullicio de los peques y la conversación de los mayores, de gustando la rica cena, que ha llevado su tiempo, pero,que luego halla su compensación.
    Noche de magia con luces, panderetas, turrones, que no falten y sobre todo con espíritu de niñ@. Que la noche lleve a vuestra mesa la alegría y La Paz y aunque con kilómetros de por medio !siempre! Estemos cerca.

    • Mi querida tiíta, en ésta, que ha sido quizá la Navidad menos navideña de mi vida, quiero desearte todo lo mejor. Muy especialmente a ti, que siempre estás ahí, y que compartes conmigo un léxico común, un léxico que hemos sembrado y criado por propia voluntad: cuidar, proteger, decir la verdad, acoger, cocinar, hacer fácil todo lo que puede no serlo… todos esos valores que compartimos. Al final, el amor, cualquier amor, tiene detrás detrás un vocabulario compartido. Cuídate mucho, que le haces mucha falta a mucha gente. Un abrazo muy muy muy fuerte.

  2. Probablemente esta receta se acerque a la imagen terrestre de la felicidad. ÑAM leñe ÑAM.

    • Jajajaja. Pues sí. Suscribo. <3

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