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Escrito por el Ene 1, 2017 en cocina de cosecha | 6 comentarios| etiquetas: Año Nuevo, comidas de celebración, confit, Navidad, parmentier, patatas, pato

parmentier de confit de pato

feliz Año Nuevo

Estoy tumbada en la cama, casi recién despierta.

Hace mucho frío, la pinada que se ve desde la ventana está envuelta en una espesa niebla rasante.

Las copas verdes de los pinos asoman sobre ella como de un embozo.

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Estoy bien enrollada en un edredón blanco, mullido y confortable.

He encendido la pequeña lámpara de la mesilla que esparce un halo de luz cálida sobre la cama. En el muro blanco rematado con teselas azules que sirve de cabecero hay un ramillete de flores amarillas.

No hay prisa.
Puedo desayunar despacio, absorbiendo la luz lenta de la mañana que se despereza al mismo ritmo que yo.

Y después abrir todas las contraventanas, y salir a andar, ligera como descalza, sobre el día azul.

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El sol ha disuelto la niebla, dejando los campos estrellados de escarcha.

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Polvo de diamante por todos lados, crujiendo como nieve bajo nuestros pies.

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Un silencio absoluto cuelga de la mañana como un arco que vibra.

Los oídos zumban suavemente, confundidos dentro de este silencio purísimo, este silencio que aturde, como si estuvieran sumergidos bajo el agua.

El silencio ancho, soberano, transitado delicadamente por trinos de pájaros, como puntadas dadas aquí y allá, diminutas y separadas unas de las otras.

Las corolas airosas de los pinos erguidas sobre las colinas, sus frondas translúcidas como borlas filosas que verdean el aire.

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El cielo azul lavado, azul reventón, alto y majestuoso. La mañana radiante como una joya.

Huele a romero, tomillo, resina roja de pino, musgo tierno con forma de estrella.

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Pienso que este día de hoy, azul y dorado, raso y energizante, es profundamente navideño.

Navideño en su sentido solsticial: desde dentro del corazón del invierno, deja asomar el borde fruncido del corazón de la primavera.

La primavera presentida, el día de invierno grávido de primavera, el guiño seductor que nos lanza enero levantándose el borde de la enagua y enseñando una franja de piel sonrosada y fragante.

El regalo vital que nos trae el solsticio. La certeza de la primavera.

Aquí quieta, respirando este aire como un animalito, paladeando este momento que se columpia en el tiempo como una telaraña orlada de rocío, invisible para todos, lo siento con toda claridad.

Y cómo no sonreír de oreja a oreja bajo este sentimiento sencillo e invencible: el triunfo del sol, el empuje de la vida silvestre, la sonora apertura de la vida que avanza como una rueda incandescente.

Y pienso que así deberían ser todas las mañanas de Año Nuevo…

Luminosas, con un mundo esperándote detrás de la puerta de tu casa para que lo estrenes de nuevo, para que lo explores de nuevo.

Con la brújula y el sextante calibrados por la quietud, la infinitud y la misteriosa, definitiva belleza que emana de la naturaleza.

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Burbujeantes con la promesa de seguir vivos un día más, para navegarlo con confianza y con placer.

Con la despensa bien llena de sentido de lo maravilloso.

Que es como una pócima muy contagiosa.

Y también el mejor compañero de viaje.

Uno que te regala cada día un poco de locura benigna y deliciosa.

Para que pueda seguir loca de ganas de hacer buenos amigos en este viaje.
Loca de ganas de saber embellecer este camino con las flores que me corresponde plantar sólo a mí.
Loca de ganas de seguir escuchando las historias que lo maravilloso del mundo aún tiene reservadas para mí.

Para ti.

Para todos.

Que tengáis un año lleno de locura benigna y deliciosa, lleno de días radiantes, lleno de maravillas.

Y unos ojos capaces de descubrirlas.

parmentier de confit de pato

  • 6 piezas de confit envasado al vacío
  • 2 cebollas blancas
  • 4 chalotas
  • 3 dientes de ajo
  • 1 ramillete de hierbas hecho con perejil, salvia, laurel y tomillo
  • medio litro de vino tinto
  • un chorro de brandy
  • 6 patatas grandes para cocer
  • 150 gr de mantequilla
  • 120 gr de nata espesa
  • sal, pimienta, nuez moscada al gusto

Picar la cebolla, los dientes de ajo y las chalotas. Ponerlas a pochar en aceite de oliva.

Desmigar el confit.

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Colocar el confit sobre la cebolla pochada. Dar unas vueltas para que se amalgame y la temperatura suba. Rociar con el brandy y subir el fuego para que el alcohol se evapore.
En un minuto verter el vino tinto y colocar el ramillete de hierbas. Tapar y dejar cocer a fuego suave hasta que el vino se haya consumido, entre media hora y tres cuartos de hora.

Mientras, cocer las patatas peladas en agua caliente abundante, con sal, durante 40 minutos (o más, aquí no pasa nada si nos excedemos). Hay que dejar las patatas muy blanditas, para que machacarlas sea sencillo.

Ya cocidas, colocarlas en un cuenco llano y amplio y añadir la mantequilla cortada en cubitos, la sal y las especias. Machacarlas un poco, hasta hacer copos. Añadir la crema. Machacarlas del todo, con un tenedor o con un machacador de patatas, que es lo ideal. O con un pasapurés. No con la batidora, porque si la masa de patatas se procesa o se trabaja demasiado “coge liga”: la textura grumosa y coposa cambia y pasa a ser elástica. Y pierde toda la gracia 🙂

Pasar el confit al fondo de una fuente refractaria. Nivelarlo.
Cubrir con el puré.

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Nivelarlo con un tenedor. Hacer dibujitos o no-dibujitos al gusto.

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Espolvorear con parmesano rallado.

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Hornear a 185 grados unos 20 minutos, y terminar gratinando un poco si no se ha dorado lo bastante.

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Una receta sencillísima, al alcance de cualquiera, que sin embargo es una pura delicia.

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Disponer una bonita mesa. Flores, musgo, ramitas, olor a bosque dentro de casa.

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Luz cálida, vino, alegría, risas.

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Y travesuras!

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Una magnífica manera de comenzar el año.

Y de continuarlo…

Feliz Año Nuevo para todos!

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6 Comentarios

  1. Hola Fernando,
    espero que tenga(i)s un excelente nuevo año. Sin remilgos, nada de esas cosas de “al menos como este” y esas cosas. Eso es rendirse antes de empezar. De excelente no bajemos nuestras pretensiones 😉

    Con respecto a la receta… pues mira, me has solucionado qué hacer con unas sobras. No son de pato, si no de conejo guisado al vino tinto. Que no tenía claro si hacer unas empanadillas (modo argentino) o una lasaña. Hace mucho que no hago parmentier y le irá bien al conejo.

    Por otro lado, por si alguien que esta leyendo esto se plantea hacer esta receta (que espero que sí), desde mi punto de vista no hace falta que sean los mejores muslos de pato. Venden unas latas más económicas con alas de pato. Dado que se va a desmigar igual sale más a cuenta tirar de alas que de muslos.

    Sotes,

    Jose

    P.S. El conejo guisado en vino tinto y desmigado ha ido dentro de pasta filo, con un trocito de queso Monte Enebro y una hoja de salvia. Horneado 15 minutos a 190 grados (Celsius) y acompañado de chutney de higos (casero, claro).

    • Hola Jose! Qué buena sugerencia la de las alitas. Las he buscado y he encontrado sin dificultad latas de 8 y de 25 alas. Una manera perfecta de aligerar el coste del plato. Y como bien dices, puesto que van a desmigarse y a cocinarse un poco más, hacen un papel ideal. Y lo de aligerar costes en estas fechas no es tontería!
      Cómo me gusta eso de sin remilgos. Hecho: de “excelente” no bajaremos nuestras pretensiones 🙂 A ver qué opina el año de semejante plante. Jajajajaja.
      Ya me contarás si has sido bueno y te visitan los Magos de Oriente. Siempre es bonito recibir visitas como ésa. (sobre todo si uno ya ha cumplido los… 30??… 🙂 🙂
      Un beso!

      • Uy qué amable Fernanda. ¡30 años! 8-D Fa vint anys que tinc vint anys (y alguno más 🙂 )

        Y bueno, lo que se dice bueno… o siquiera bueno medio buenooo… pues tampoco es que sea. No pidamos a los pobres Reyes Magos milagros, que bastante tienen 😉 Lo cierto es que pido para otros y los deberes están hechos; veremos cómo resulta 🙂

        Espero, igualmente, que os traigan todo lo necesario. Y esto suele ser lo que nunca está escrito en carta alguna; en lo que nos callamos, pero sabemos (con el corazón).

        Sotes,

        Jose

    • por cierto, qué hambre el paquetito de conejoooo (y chutney de higos casero, mira que eres sencillooo 😉

  2. Ohhh qué delicia para los sentidos son tus entradas! qué bien haberte descubierto.
    Me encanta el post, tus deseos y esa receta tan rica y tan de tu estilo.
    Un beso fuerte y muy feliz 2017

    • Hola bonita!!! Muy muy feliz año para ti, que tengas muchas ilusiones nuevas, que cocines mucho, que hagas feliz a mucha gente, y que te lleguen, como eco, muchos ratos felices para ti. Un beso muy fuerte!

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