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Escrito por el Jul 21, 2016 en reverdece | 2 comentarios| etiquetas: cultivo en macetas, huerto en casa, semillas, tomateras, tomates

tomates en macetas

olor a mata de tomate al sol: el olor delicioso del verano

Del verano sabroso, del que cuidamos en la imaginación, del verano de antes, cuando éramos pequeños y alocados y los perfumes nos invadían como los vencejos descienden sobre el trigo.

Cuando coges un tomate en rama entre las manos, descubres que ese olor que los que amamos y vivimos en el mediterráneo llevamos grabado como una marca no proviene de los apetecibles tomates maduros, sino de los peciolos, tallo y hojas.

Sólo ese perfume es una razón suficiente para cultivar una macetita con tomate en la ventana o en la terraza.

Yo cultivo cada año. No con idea de tener cosecha, sino para verlos florecer, crecer y madurar.

Para aliñar un par de ensaladas con ellos.

Y sobre todo, para arrimarles la nariz cuando las hojas fermentan cada día al sol blanco del mediodía, o cuando comienzan a desprenderse del calor al caer la tarde.

Para, al menos una vez al día, enterrar la cara entre las ramas ásperas, cerrar los ojos, aspirar profundamente y suspirar de gozo.

Las tomateras son plantas de cultivo asequible.
Aunque pueden verse afectadas por algunas enfermedades, también es fácil que no sea sí.
Las condiciones que mejor les sientan no son difíciles de crear y pueden dar grandes satisfacciones a los jardineros que empiezan.
Sobre todo si te decantas por el tomate cherry, una planta que minimiza las dificultades de cultivo de las tomateras de tamaño normal.

Ahora se encuentran plantones de tomates de diferentes variedades en muchos viveros (aunque no tanto de tomate cherry).

Yo dedico un par de macetones no muy grandes, ya que suelo plantar tomates cherry, que se desarrollan perfectamente en macetas no muy grandes (30-40 cm de diámetro) y proporcionan cosechas generosas de tomatitos dulces, aunque está claro que el tamaño de la maceta es decisivo con respecto al crecimiento de la mata.

Este año he tenido ocasión de comprobarlo, porque le regalé plantones a un amigo que los transplantó a buenos macetones, y sus plantas están el doble de altas que las mías.

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Si ando espabilada y no me despisto con las fechas, me gusta plantar desde semilla. Para partir de semillero, hay que plantar a finales de abril-mayo, si tenemos el semillero dentro de casa, y a principios de junio si va a ir al exterior.

Para estos planteles de final de la primavera, tendremos tomates a final del verano.

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Yo suelo plantar semillas de un par o tres variedades (abajo tenéis los sitios donde suelo comprar las semillas), una para cada maceta disponible, en macetitas de fibra de coco o de turba, que son biodegradables y que pueden plantarse en la maceta de asiento definitivo sin tener que retirar la plantita, si uno prefiere (esto evita el estrés del transplante y protege las raíces de posibles daños al manipular la plantita).

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También puedes comprar sustratos especiales para semillero.

Las macetitas se llenan con sustrato de semillero o con compost, se deposita 1 o 2 semillas sobre él y se coloca encima un velo de sustrato. Se moja con pulverizador o con un biberón de cocina, y se tapa con film transparente o con un cristalito.

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Yo las coloco dentro de casa, junto a una ventana con muy buena luz y ratos de sol (en mi caso, una ventana que da al oeste y que tiene sol directo un par de horas por la tarde). Las semillas tardarán 10-12 días en germinar.

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Las dejo ahí hasta que cada plantita tiene varias hojas verdaderas (al menos 4 de las que ya tienen forma de hoja de tomate) y luego las paso a su maceta definitiva al exterior. Aunque en realidad en este clima tan suave las semillas se pueden plantar directamente fuera y en su maceta final.

Las riego cada día utilizando un biberón de cocina, mojando la tierra y no las plantas, y procurando mantener la humedad siempre.

Mientras crecen hay que rotando las macetitas con respecto a la fuente de luz, para que vayan corrigiendo la inclinación natural que desarrollan hacia ella.

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Cuando las plantitas ya han crecido unos 10 cm, las paso a la maceta. Coloco en el fondo una capa de bolas de arcilla para procurarle un buen drenaje, y relleno la maceta con tierra.

Elegimos un sustrato ya mezclado tipo hortícola o huerto urbano, o si queremos hacer nosotros la mezcla, podemos combinar el sustrato de base que tengamos con un poco de compost, un poco de humus de lombriz y un poco de fibra de coco, de vermiculita o de perlita para mejorar la aireación.

El tomate prefiere suelos mullidos, ligeramente ácidos, abonados y bien aireados.

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Sacamos la plantita con delicadeza o colocamos la macetita de turba en el centro, bien afirmada y rellenamos con tierra por encima, dejando el tallo cubierto hasta un poquito antes de las primeras hojas. Regamos a fondo.

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Si pasadas unas horas vemos que hace falta, añadimos un poco más de tierra, porque el primer riego compacta la tierra y la hace descender de nivel.

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Si el tamaño de la maceta lo permite, es ideal combinar las tomateras con albahaca, perejil o menta. Las protegen de los insectos, benefician el crecimiento y mejoran el sabor de los tomates.

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En la maceta necesitan una exposición a pleno sol al menos unas horas al día, idealmente unas seis horas, y hay que colocar unas cañas a las que ir sujetando las ramas mientras crecen, para que soporten el peso de los tomates cuando maduren sin quebrarse ni doblarse.

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El riego en maceta debe ser capaz de conseguir que el sustrato no se seque, pero sin encharcarlo, porque el tomate soporta mal el exceso de humedad.

No mojaremos la parte aérea, porque eso favorece las enfermedades, sólo el sustrato.

Es preferible regar por las mañanas, de modo que el agua se vaya evaporando durante el día para que no añada humedad a la planta durante la noche (porque como hemos dicho la concentración excesiva de humedad favorece las infestaciones).

Las plantas en maceta necesitarán más riego que si estuvieran en tierra.

Abonamos regularmente con un abono formulado para tomates, para hortalizas de fruto, o simplemente con abono orgánico.

Una vez las tomateras empiezan a crecer y desarrollan las ramas, iremos retirando los nuevos brotes que van naciendo en la unión del tallo con cada rama principal (brotes axilares), para permitir que la fuerza de la planta se concentre en el número de ramas que puede abastecer con vigor, y no más.

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Si vemos que la planta forma demasiados racimos con flores para que pueda mantenerlos después cuando se formen los tomates, aclaramos también algunos.

Cuatro racimos por rama en una tomatera de dos ramas principales suelen ser una cantidad de fruto que la planta puede sacar adelante con éxito. Para conseguir esto, “despuntamos” cada rama una vez ha hecho cuatro botones florales, es decir, cortamos los ápices de cada una de las ramas (las yemas de crecimiento).

Las hojas que envejecen, se secan o muestran señales de enfermedad se retiran de inmediato.

Todas estas clases de aclareo y despunte son buenas para la vitalidad de la planta: el aclareo de las hojas favorece el crecimiento y previene la extensión de las enfermedades, al permitir la entrada de aire entre las hojas, y el despunte de las yemas apicales, de los ápices y de los racimos de flor permite a la planta concentrar sus fuerzas en una cantidad de crecimiento limitada, con lo que ofrecerá una cosecha más sabrosa y mejor. Aquí tenéis un ejemplo sobre el terreno muy esclarecedor.

Es bonito verlas crecer, a las tomateras.

Primero aparecerán racimos de flores de un amarillo vivísimo.

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Después las flores se marchitarán y veremos cómo se transforman en el germen de un tomatito.

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Los tomatitos empezarán a crecer, primero de un verde pálido y casi transparente, después de un verde intenso y brillante.

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Y después irán dorándose y anaranjándose, hasta que un día empiezan a sonrojarse.

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Y van concentrándose de rojo, y llega el día de salir con un cestito y ponerse a recoger algunos, y hacer una ensalada. Gran día!

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Creo que se disfruta mucho más de las hortalizas del mercado cuando alguna vez las has cultivado, y estás familiarizado con su ciclo de crecimiento.

Uno aprende a respetar la agricultura cuando cultiva.

Y a valorar las horas de trabajo y de historia que hay detrás de cada fruta y verdura.

Igual que las flores del jardín, el huerto es una gran fuente de placer y de sabiduría.

Creo que es algo hermoso en lo que emplear nuestro tiempo, aún cuando nuestro cultivo sea modesto y mínimo.

Así que si tenéis hueco para un par de macetas en una ventana, quizá una tomatera cherry pueda llegar a ser uno de vuestros locos amores de verano…

Para saber más, nivel básico: Guía para principiantes sobre el cultivo del tomate. y Cómo cultivar tomates.

Para saber más, nivel pro: Cómo cultivar tomates, la guía completa y El cultivo del tomate.

Para resolver dudas viéndolo en vivo: El cultivo del tomate, un video de los editores de Huerto Familiar.

Dónde comprar semillas de diferentes variedades:

Planeta Huerto

Thompson & Morgan (Europe)

Agroterra

Fitoagricola

Semillas únicas

Plants of distinction

Planet Natural

Totally Tomato

World Plant Seeds

Ninguna ocupación es tan agradable para mí como la cultura de la tierra, y no hay cultura comparable a la del jardín.

Thomas Jefferson.

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2 Comentarios

  1. Pocas cosas hay tan nobles como mancharse las manos cultivando alimentos.

    Los vencejos. ¿Hay civilización sin ellos?

    Hoy he comprado un par de plantones de cilantro y perejil. Quizá no duren mucho o quizá sí. Pero mientras tanto están haciendo lo que está en su naturaleza. Fotosíntesis. Generar oxígeno. Lleguen o no a alimentar de manera directa, ya han hecho más que la mayoría de humanos.

    Sotes,

    Jose

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