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Escrito por el Jul 7, 2013 en desayunos de domingo | 5 comentarios| etiquetas: bollos, madalenas, panqueques

almuerzo en el jardín

Cuatro adolescentes. Mi hija y tres de sus mejores amigas, ésas que han dormido, comido, cenado y ocupado nuestra casa lo suficiente como para haberlas visto hacerse las mujeres que ya son.
Un domingo de julio en la ciudad vacía.

Calor denso que rodea la mesa como un vapor de agua, sol radiante, un viento incipiente de levante, la mesa con el mantel azul de uvas y granadas que compramos en San Gimignano, el toldo crema echado, mareas de sombra abrevando la mesa que vibra bajo el calor.

Me levanto temprano para terminar todo lo que hilvané ayer, y para ponerles una bonita mesa.

En casa. Desayuno
Cerezas maduras, higos, fresas pequeñas y delicadas, panqueques de requesón y frambuesas velludas, caracolas de crema de almendra y pasas, madalenas a la francesa con perfume de naranja, zumo recién hecho.

En casa. Desayuno

Noel y Maca, buen café aromático que deja una estela que se puede dibujar a través del espacio de la casa. Belén zumo de naranja mientras estornuda de vez en vez porque tiene alergia a los gatos (y nosotros tenemos dos, y uno muuuuy peludo). Y para Miriam, un bombón.

Mis chicas han llegado a casa de una en una, unas frescas y otras con los rastros del sueño de anoche; la nuestra sale a recibirlas envuelta en su sábana como si fuera un jefe indio; mientras yo termino de freír los panqueques se encierran en el cuarto de Noel a contarse lo de anoche, y luego se meten en el baño para quitarse las ojeras y cepillarse las preciosas melenas que tienen.

Cuando se sientan en la mesa a desayunar y Rafa empieza a fotografiar, yo me meto en la ducha y pienso, mientras el agua me resbala por todo el cuerpo y el baño se llena de olor a jabón Moussel, -qué gusto el agua fresca después de la cocina-, que aunque es verdad que no hay que confundir el movimiento con la acción, también es verdad que a veces, para convocar la alegría y el placer, hace falta aceptar la llegada de un poco de trajín.

Y sonrío de oreja a oreja.

En casa. Desayuno
En casa. Desayuno
En casa. Desayuno
En casa. 
Desayuno

Detalles de todo lo que se zamparon, en los capítulos siguientes!

cenefa rositas_300_ppp

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5 Comentarios

  1. Encantadísimas es poco, con estos desayunos nuestra casa pasara a la historia.
    Y no, no es casa Pepe, como mínimo Maison.
    Con desayunos como este casi que el resto del día vas rodando (literalmente) y no andando.
    Besos de la tropa.
    N.B.M.M.

    • Ah siiiii? Ma-i-son Pepe? Anda que no sabes engatusarme tú ni na! 😀
      En el de otoño podemos hacer torrijas… y en el de Navidad, churros, bollitos daneses y chocolate caliente!

      • Madre del amor hermoso… TORRIJAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS!!!!!!!!

        … Y cuando decías que ibamos a hacer el desayuno de otoño?… ¿ya, por ejemplo? (Es solo una idea, piénsatelo.)

  2. Bonito relato a un delicioso desayuno…Nunca tendrás la casa vacía aunque ello te suponga “aceptar la llegada de un poco de trajín”. El fotógrafo un artista!!!!

  3. Sí, supongo que al menos por ahora siempre habrá trajín en esta casa… Y la verdad es que me encanta…
    Y transmito las felicitaciones al fotógrafo de tu parte ;D!

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