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Escrito por el Ene 7, 2018 en cocina de cosecha | 2 comentarios| etiquetas: comidas de celebración, fruta confitada, fruta deshidratada, invierno, Navidad, noche de Reyes, panes de frutas y especias, repostería tradicional, Reyes Magos

Christmas Fruit Cake

· mensajeros mágicos ·

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Cuando eres pequeño, la noche de Reyes va de magia. Gran Magia Blanca.

Aquello que supera por completo tu capacidad de entendimiento va a suceder. Y va a suceder seguro.
Está anunciado.
Esta noche vas a entrar en otra dimensión, vas a encontrarte con lo fantástico, lo misterioso, con embajadores de otro mundo que van a venir a visitarte cargados de secretos.

Esa visita, ese viaje en medio de la noche de Epifanía, cuando eres pequeño significa que dentro del mundo hay un ancho lugar amable, un lugar de bondad en el que se puede confiar, donde lo maravilloso ocurre y nos rescata de todo lo demás.
Donde al final se sale airoso y con dicha de todas las pruebas de la vida.

La semilla que enciende en los niños es la misma que encienden los cuentos maravillosos.
Es la alegría del “nunca estaré solo”: los grandes poderes celestes están de mi parte, hay una luz en el mundo capaz de iluminar todas las sombras por las que hay que atravesar. Y algunas noches mandan mensajeros mágicos a visitarme para que no se me olvide.

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Cuando eres mayor, si has conseguido crecer sin que la amargura encuentre espacio en ti y aún conservas intacta la delicada piel de la inocencia y el asombro, la noche de Reyes sigue yendo de magia.

A veces eres tú el Rey Mago. Es una gran responsabilidad.
Es un trabajo de sabios, debes abrillantar con cuidado tu mirada de rayos X para hacerlo bien.

Y otras veces, algunos años de tu vida tienes cerca a alguien que habla de nacimiento el lenguaje de los Reyes Magos, igual que Harry Potter hablaba pársel.

Alguien sensible a esa clase de magia.

Alguien que no hace regalos porque es el día, porque hay que hacerlo, porque es lo que se espera.
Sino porque quiere decirte algo con eso.

Entonces, de nuevo la mañana de Reyes va de abrir un regalo que alguien ha escogido amorosamente para ti.
Igual que los Reyes Magos de la infancia, que habían leído nuestras cartas con todo detenimiento y habían buscado nuestros deseos en todos los talleres fabulosos del cielo.

Lo ha estado pensando, buscando, ese regalo. A veces lo ha estado construyendo, cosiendo, cocinando.
Te ha estado recordando, constelando, conjurando.

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El desbordamiento de amor que encierra ese paquetito hace que vuelvas a sentirte como un niño: en arrobo, con las mejillas sonrosadas y los ojos brillantes, como aventado de nieve resplandeciente en medio de un día frío.

Y así, la mañana de Reyes vuelve a ir de sentirse pensado y respondido. Deseado. Amado.

Va de desatar cintas que alguien ha escogido y anudado amorosamente, solo para nosotros.

Vuelve a decirnos: tus deseos son importantes. Tú eres importante.

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Ese regalo mágico nos dice lo mismo que le decía la visita de los Reyes Magos a los niños: el mundo puede ser un lugar amable, donde el amor habita, donde el amor consigue abrirse paso y germinar, donde la magia existe y siempre tiene la última palabra.

Significa que el viaje del héroe, aunque sea difícil y esté lleno de pruebas, llegará a un puerto venturoso.

Significa que alguien nos ha colocado un colchoncito de rescoldo de brasas bajo el corazón.

 

Así que cuando eres mayor, muchas veces la noche de Reyes sigue yendo de magia.

Gran Magia Blanca.

¿A que sí?

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· Christmas Fruit Cake ·

· para doce porciones · temperatura del horno: 150º · dificultad: muy asequible· estado de ánimo: embelesado ·

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  • 1 cup de cerezas deshidratas
  • 1 cup de arándanos rojos deshidratados
  • 1 cup pasas sultanas
  • 1 cup de piel de naranja confitada o de rodajas enteras de naranja confitada cortadas en trocitos pequeños
  • 1 cup de orejones
  • 1/4 cup de jengibre confitado en trocitos
  • la ralladura de dos naranjas y de un limón
  • de jengibre fresco rallado
  • 3 huevos a temperatura ambiente
  • 2 cups de harina de trigo blanca
  • 226 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 cup (bien compactada) de azúcar moreno integral oscuro, por ejemplo, mascovado
  • 1 y 1/2 teaspoon de levadura química (impulsor tipo Royal)
  • 1/4 teaspoon de sal
  • 1 y después 1/4 cup de brandy
  • 1/2 zumo de naranja
  • 1 cup de nueces cortadas en trocitos
  • nueces en mitades para decorar, opcionalmente
  • 1/2 cup de brandy, para pincelar el pastel ya cocido

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El día anterior, o hasta 3 días antes, cortar las frutas en trocitos y colocarlas en un bol junto a 1 cup de brandy y a 1/2 cup de zumo de naranja, las ralladuras de naranja, limón y jengibre. Tapar el bol y meterlo en la nevera. Removerlo de vez en cuando.

El día del pastel, en un cuenco, tamizar la harina con la levadura y la sal.

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En otro cuenco, batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté espumosa y la mezcla palidezca un poco, en batidora 2-3 minutos a velocidad alta. Añadir los huevos de uno en uno, batiendo hasta homogeneizar entre cada adición. Añadir las nueces picadas y 1/4 de cup de brandy.

Añadir la mezcla de harina, y amalgamar.

Añadir las frutas, y con una espátula unir toda la mezcla, levantándola bien desde abajo varias veces, integrándola y volviéndola a levantar, para que la fruta quede bien repartida.
Colocar en un molde antiadherente engrasado con mantequilla o spray de hornear y alisar la superficie con una espátula.

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Si se quiere, adornar con una corona de medias nueces.
Con esta cantidad yo hice un mini plumcake en un pequeño molde de 19 x 10 cm y un bizcocho redondo en un molde de 23 cm, lleno hasta sus 3/4 partes de capacidad.
Cocerlo dos horas y cuarto a 150º en horno precalentado en la parte baja, o hasta que un palillo insertado en el centro salga limpio. El molde pequeño lo saqué media hora antes.

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Pincelarlo con la 1/2 cup de brandy al sacarlo del horno, aún caliente y dentro de su lata, y volverlo a pincelar dos veces más mientras se enfría.
Cuando esté completamente frío, sacarlo de la lata y envolverlo bien en un paño o en papel film.
Se conservará 6-8 semanas guardado en un recipiente protector (una lata o tarro de cristal), y se puede congelar, por ejemplo ya cortado en rebanaditas para sacarlas de una en una a la hora del desayuno, hasta 6 meses.

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La noche de Reyes, mientras veíamos un capítulo de Stranger Things en Netflix, la casa olía a gloria afrutada, a canela, a jengibre y a los aromas invernales del brandy, un mezcla deliciosa que sin duda Dickens hubiera aprobado como el buen olor de la Navidad.

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Y la mañana de Reyes, en pijama, mientras los regalos mágicos esperaban debajo del árbol, desayunamos pan de frutas mojado en café con leche viendo cómo se acercaba la borrasca, calentitos en casa, sintiendo cerca al señor Dickens, que también hablaba de nacimiento el lenguaje de los Magos, y su maravillosa invención de los rituales británicos de la Navidad.

Fuentes:

Anna Olson, Classic Fruitcake

Mary Berry’s Victorian Christmas Cake

Christmas Cake, en Maria Dernikos

How to cook the perfect Christmas Cake, en The Guardian

Christmas cake, la receta de Mrs. Beeton, en Oakden

Charles Dickens y la invención de la Navidad

Cómo hacer un Christmas Fruit Cake a la manera victoriana

Mary Berry’s Fruit Cake

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2 Comentarios

    • Me encantan los renos. (…)
      Besos besos besos.

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