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Escrito por el Abr 30, 2020 en cocina de cosecha | 0 comentarios| etiquetas: alimentación consciente, crear y cultivar, germinados

cultiva germinados

Algo que intenté hace años sin mucho éxito y que he recuperado, con éxito total, durante el confinamiento, es el germinado de brotes casero.

Me compré esta bandeja germinadora, es barata y sencillísima de usar, yo la encontré en el supermercado Ecorganic; la venden como kit, con 3 sobres de semillas, o sola, para que elijas tú los sobres de semillas que prefieras. Yo he empezado con berros y con rabanitos. (Debo tener poderes o algo porque la compré justo antes de que empezara el confinamiento…)

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La bandeja tiene 3 piezas: una tapa para mantener una atmósfera húmeda los primeros días, una rejilla donde se colocan las semillas remojadas y una cubitera inferior que se llena de agua sin que toque la rejilla pero casi, para que los brotes hagan avanzar sus raíces hacia la capa de humedad que queda sobre el agua.

Se hace así:

  • colocas la tercera parte del sobre de semillas en un cuenco con agua y lo dejas reposar en agua 4 horas.
  • escurres el cuenco con las semillas remojadas sobre la rejilla.
  • agrupas las semillas para que queden todas juntas y mantengan mejor la humedad, pero formando solo una capa, sin que estén amontonadas unas sobre otras. Desliza el dorso de una cuchara por encima para formar una capa homogénea.

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  • llenas la bandeja hasta algo más de la mita de agua.
  • colocas la rejilla encajada por sus muescas sobre la cubitera.
  • y colocas la tapa.
  • la dejas así en un lugar luminoso hasta que los brotes germinen y veas ya el puntito verde.

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  • entonces retiras la tapa protectora y los dejas crecer a la luz.
  • en aproximadamente una semana estarán altos y podrás cortar los que necesites cada día.

 

Los berros (y algunas otras semillas, como la chía) al remojarse forman un mucílago, una especie de gelatina transparente que envuelve las semillas.

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Cuando vuelques las semillas remojadas sobre la bandeja, el mucílago las dejará agrupadas y flotando sobre él como sobre una nube de agua. Es un fenómeno precioso y resulta muy cómodo disponerlas sobre la bandeja así.

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¿Veis la capa de gelatina transparente que envuelve las semillas manteniéndolas juntas como inmersas en una placa cristalina?

¿Y veis cómo empiezan a brotar las primeras semillas?

Nunca brotan todas a la misma velocidad, pero en un par de días habrán despegado todas y empezarán a desplegarse mágicamente hacia el sol.

Si los filmaras durante un día entero, verías  con asombro cómo se ondulan y bailan con el paso de las horas y el cambio de la luz. Los brotes, aunque nunca lo pensemos porque aún vivimos bajo la influencia de la clasificación de los reinos animados e inanimados que aprendimos de pequeños, no son criaturas inanimadas.

Y da mucho gusto cortar un puñado de estas preciosas hierbitas frescas cada noche para la ensalada o cada mañana para espolvorear los huevos del desayuno.

La bandejita cabe en cualquier rincón y es una estupenda manera de iniciarse en la magia de las «manos verdes».

¿Os animáis?

 

· SED FELICES ·

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