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Escrito por el May 3, 2018 en desayunos de domingo | 0 comentarios| etiquetas: desayunar con fruta, flores, fresas, fresas silvestres, lo que pasa en el campo, mirar el campo, rosas

desayunar con fruta: mayo

Mayo.
La eclosión de las flores.
Flores por todas partes.

Una revolución.
El mes de la lujuria para los locos de las flores.

Mayo es el mes de las flores silvestres.
Praderas iluminadas de color, como fiestas inesperadas en cada serpenteo del camino.

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Flores de todos los tonos del arcoiris, minúsculas, modestas, llamativas, majestuosas.

Su variabilidad, la riqueza de especies, aturde y conmociona.
Praderas enteras alfombradas de flores que nadie cuida, las praderas de Flora.

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El campo transfigurado.

La vibración turquesa de la luz, la tibieza del aire, el perfume, la intensidad del color: todo conspira para hacerte entrar en un trance al que es bien difícil escapar.

Todo lo que abarcan los ojos es una celebración sensual.

El polen flota en el aire como una marea de susurros.
Todo esta listo para el amor y la fecundación, y la energía sexual que recorre el mundo vegetal de corola en corola, llevada en volandas por las abejas, es contagiosa.

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Mayo, mes de la belleza que emborracha.

Mayo, mes en el que despiertan las rosas.

Comienza la turbadora temporada de las rosas.
Recuerdo las rosas del colegio, rosas para la Virgen, rosas voluptuosas que traían las niñas que tenian un jardín, rosas intensamente perfumadas, como mujeres recién vestidas.

Las copas gruesas y onduladas, tornasoladas, arreboladas de coral y amarillo.
Rosas llenas de gracia, con una belleza gloriosa que acelera suavemente el corazón.

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Llevar flores a la Virgen durante el mes de mayo, el mes de María: claveles reventones, calas con su tacto de piqué, gladiolos de flores plumosas que ascienden en espiga como llamas. Envueltas en papel de plata y rodeadas de papaver como de espuma blanca.

Las rosas entraban en mi rutina de niña de cole para salpicarla de goce físico las cuatro mañanas de lunes del mes de mayo.

Mayo es también el mes en el que en los mercados las paradas de fruta comienzan a cambiar, a ponerse sexis con toda esa fruta sonrosada, rojiza y madura.

Las primeras en llegar son las fresas y las fresas del bosque, que desaparecerán muy pronto cuando el calor descienda para quedarse.
Después vendrá el fresón.

Así que este mes fresas de Palos y fresillas del bosque, junto a una fruta de todo tiempo muy saludable que siempre es una gran eleccion para el desayuno: piña.

He visto que entre las opciones que ofrecen los supermercados, han aparecido unas piñas que se publicitan como maduradas al sol. Se nota en el sabor.
Con la mejora de los cultivos, las frutas perfectas y las cosechas más abundantes y mas resistentes, estamos perdiendo el sabor.

Las nuevas variedades son preciosas pero no huelen, y por tanto, tampoco saben.

Esos genes frágiles que aportaban el golpe de sabor que te hace cerrar los ojos, ese placer no intelectual que está unido inextricablemente a la satisfacción de la comida, lo estamos perdiendo.

Y estamos consintiendo que se pierda, comprando fruta, tomates, hortalizas, con un bonito aspecto y estupenda textura que no saben a lo que tienen que saber.

Creo que hay que militar activamente en el bando de beneficiar a quienes producen desde semillas que aportan ese sabor profundo que tiene tanto que ver con la felicidad.

Y dejar de comprar todos esos inventos que hace años que dejaron de merecer el nombre que llevan.
Eso implicar invertir tiempo en investigar y no conformarse con el producto que nos ofrece la gondola del super que está al lado de casa, claro.
Implica que uno valora lo que come no como un acto de mera supervivencia, un simple cargar la batería, sino como lo que está en la base de cuidar el tesoro que somos. Lo que está en la raíz de nuestra humanidad y de nuestra posibilidad de seguir vivos y sanos.

Pero creo firmemente que es lo que hay que hacer.

Apostar por los nuevos productores que privilegian el sabor, buscarlos, elegirlos y protegerlos con tu compra.
Y tengo claro que para mí, volver a comer tomates que sepan a tomate, fresas que sepan a fresas y albaricoques que sepan a verano maduro, no es algo banal, sino que la relación con el perfume y el sabor distintivo de hortalizas, frutas y verduras forma parte esencial de nuestro diseño biológico y de nuestro bienestar.

Mayo es el mes en el que yo nací y mi mes preferido, así que me he preparado un desayuno un poco festivo combinando las fresas con panqueques esponjosos (siguiendo la receta de Jamie Oliver) y lemon curd, crema de limón, que suelo preparar cuando mi padre me trae un cesto de limones cascarúos del limonero de su patio. Después la pasteurizo y la guardo en tarritos pequeños en la despensa, que duran al menos 6 meses, para momentos especiales como éste.

Podéis hacerla con toda simplicidad en el microondas aprovechando la buena temporada de limones de primavera.

panqueques

  • 3 huevos, yemas y claras separadas
  • 115 gr de harina
  • Una cucharadita colmada de levadura química
  • 140 gr de leche
  • Una pizca de sal

 

Batir las yemas con la harina, la sal y la levadura hasta obtener una mezcla espesa.
Batir las claras hasta que formen picos blandos.
Integrar las dos mezclas con una espátula, con delicadeza pero con decisión, en unos pocos movimientos circulares, envolventes y rápidos.

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Calentar una sartén de fondo grueso y engrasarla muy someramente con mantequilla. Se puede retirar el sobrante con papel absorbente para que sólo quede barnizada.
Colocar cucharadas de la mezcla sobre la sartén caliente.
Cuando en un par de minutos estén dorados por la cara inferior y se hayan formado agujeritos en la cara superior, darles la vuelta con una espátula o pala.

Si queremos añadirles alguna fruta o baya, lo hacemos ahora, colocándolas un poco hundidas sobre la cara cruda, antes de darles la vuelta.

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Terminar de dorarlos.

Pasamos varias rodajas de piña por la sartén, rociándolas con un chorrito de miel, para que se caramelicen un poco.

Las colocamos en el plato junto a los panqueques, acompañados de mantequilla, sirope de ágave o de arce, chocolate derretido, mermelada, lemon curd… a nuestro gusto, y un puñado de fresitas del bosque, que os dejarán en los labios ese perfume evasivo a bosque maduro.

Feliz mes de mayo para todos..

 

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