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Escrito por el Mar 2, 2017 en cocina de cosecha | 5 comentarios| etiquetas: acelgas, aguacate, canónigos, ensaladas, espinacas, granadas, hinojo, invierno, naranjas, peras de invierno, sanguinas

ensalada de invierno

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· ensalada de huerta de invierno con sanguinas ·

 · para cuatro raciones · dificultad: para principiantes · estado de ánimo: buscar la sencillez ·

 
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  • dos naranjas sanguinas
  • una naranja de mesa dulce
  • un puñado de canónigos
  • un bulbo de hinojo con un tallo de hojas
  • una granada
  • media cebolla roja y una cebolla tierna
  • brotes de espinaca y de acelga roja
  • un puñadito de rúcola
  • un trocito de repollo
  • un aguacate
  • una pera de invierno y una pera ercolina

{una vinagreta hecha con}

  • 3 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
  • 1 cucharada de vinagre de manzana o de zumo de limón
  • 1 cucharada de miel, o de jarabe de arce o de aloe
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 1 cucharada de mostaza antigua

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Picar media cebolla roja y la cebolleta, muy finitas ambas. Preparar la vinagreta batiendo todo junto y dejar las cebollas a reposar dentro.

Pelar las naranjas al vivo y separar los gajos.
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.Pelar y cortar el aguacate y la pera.

Desgranar la granada.

Cortar unas laminitas de hinojo y desflecar unas hojitas, laminar el trocito de repollo muy fino.
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Lavar y centrifugar o secar bien las hojitas.
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Arreglar todo junto en un cuenco, al gusto de uno. Verter la vinagreta encima y mezclar.
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Y a disfrutar.

Feliz semana a todos.

Esta ensalada aún es de invierno pero algo en la frescura y el estallido de color ya nos anuncia que primavera está aquí, con toda su revolución feliz…

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5 Comentarios

  1. Hola Fernanda,

    la tierra. La vida.
    Hay que dejar que los niños salten en los charcos. Que se llenen de tierra; de vida.

    Cuando yo era crío había un lugar llamado “La huerta”. Un campo enorme; realmente enorme. Separaba varios pueblos de la zona.
    Recuerdo algún guardés dormitando bajo una pequeña lona. Me recuerdo llevándome un melón, aprovechando su sueño, aunque casi era más grande el melón que yo. En esa huerta también había una vaquería, donde iba con la bicicleta a por leche.

    Ahora sólo hay urbanizaciones entre esos pueblos. En lo que era “La huerta” que yo conocí de crío.

    Ensaladas. Llega esa época del año en que una ensalada suele (¿solía?) marcar un cambio de estación. El remojón granadino. Las últimas naranjas, con el bacalo cuaresmal.

    Besos.

    Jose

    • No me imagino a un Jose niño robando melones. Jajajaja. De verdad que no. A saber lo que se te había pasado por la cabeza.
      Yo nunca he ido a por leche fresca. Creo que me hubiera encantado tener ese recuerdo.

      ¿Sabes que yo no sabía lo que era el remojón granaíno y me lo descubriste tú las Pascuas pasadas? No te acordarás, pero yo sí: parece que lo nuestro ya viene de lejos 😉

      Muchos besos.

      • Uy, melones y tomates y berenjenas y, por supuesto, uvas… Huerta que me encontraba, huerta que probaba.

        Me encantaba ir a por la leche. Coger la bici, encaminarme a la huerta y allí en medio, a mitad de camino entre los pueblos, se encontraba la vaquería. Lo cierto es que me gustaba ir a por ella, luego ya lo de probarla era otra cosa. Me resultaba muy tremenda de sabor y olor cuando era pequeño.
        Hay un recuerdo que no tengo, pero sí me cuentan, y es que con dos años me escapé de la casa del pueblo de mi madre. Frente a ella había una vaquería. Y allí me encontraron, entre las vacas, y enganchado a unas ubres para no caerme.

        Recordaba haber hablado aquí del remojón, pero no recordaba cuando. ¿También enlacé a cuando escribí la receta http://unvinomas.wordpress.com/2010/04/04/a-noventa-y-nueve-canciones-del-mar/?

        Besos.

        Jose

        • ¿Tú tampoco llevas reloj? ¿Por qué no me extraña? Jajajajajajaja.

  2. Lo llevo, claro, ¡qué remedio! y lo cierto es que me gustan los relojes. Estéticamente quiero decir. Sin embargo, fuera de las obligaciones profesionales, no miro la hora. Miro alrededor. El cielo, las sombras y las sensaciones. Para mi no existe la hora de comer. Como si tengo hambre. No existe la hora de irme a la cama. Duermo si tengo sueño. Lo normal, ¿no? ^_^

    Besos.

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