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Escrito por el Ene 27, 2019 en cocina de cosecha | 3 comentarios| etiquetas: alimentación consciente, conservas, encurtidos, fermentados, pepinillos, pickles, probióticos, reverdece, verduras crudas

pepinillos agridulces

· pepinillos agridulces al estilo alemán ·

 

  • 12-15 pepinillos frescos (la marca Gigante Verde suele tener en la sección de verduras frescas en los supermercados), o si no encuentras ese tamaño mini que va estupendo, pepinos normales en trozos
  • 1 tarro de cristal esterilizado o bien limpio y seco de 1 litro de capacidad
  • 200 gr de agua
  • 200 gr de vinagre de manzana
  • 4 cucharadas de azúcar blanquilla o integral
  • 1 cucharada de sal
  • una cucharada de mezcla de pimienta roja y negra en grano y otra de granos de mostaza (amarillos y/o negros)
  • 3 hojas de laurel
  • para acercaros más a la receta original alemana (senfgurken), se sustituye el laurel por una hoja de salvia, dos dientes de ajo pelados y enteros y una ramita de eneldo, y añadimos a los granos de pimienta y mostaza como especias adicionales: 6 bayas de enebro, un pellizco de semillas de alcaravea, otro de semillas de eneldo y otro de semillas de cilantro (1/4 de cucharadita) y otro de jengibre en polvo (1/8 de cucharadita). Si se prefiere un sabor un poco picante, se añade una guindilla fresca lavada y entera.

 

Lavar y secar los pepinillos.

Colocar las especias en el fondo del tarro. Sobre ellas, colocar los pepinillos enteros, de pie y uno juntos a otro. Llenar el tarro acomodándolos muy prietos. Si es necesario, cortar algunos para terminar de llenarlo hasta arriba en nuevas capas.

Poner al fuego la mezcla de agua y vinagre con el azúcar y la sal. Remover para que el azúcar se disuelva bien. Cuando alcance el punto de ebullición, retirar el cazo del fuego y verter la preparación sobre los pepinillos en el tarro que hemos preparado. Llenar con el líquido hasta el borde del tarro, para que al cerrar los tarros quede el menor espacio posible ocupado por aire.

Tapar y dejar enfriar.

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Cuando esté frío llevar el tarro a la nevera y conservarlo ahí mientras vamos consumiendo los encurtidos durante aproximadamente dos semanas.

Si queremos una conserva de larga duración para almacenar, habría que pasteurizar los botes ya cerrados, colocándolos en el fondo de una olla sobre un paño blanco limpio, cubiertos de agua fría por completo, asegurando bien el cierre de las tapas antes de cubrir los botes con el agua. Los pondremos al fuego dejando que el agua hierva durante 20 minutos. Con el fuego ya apagado, esperaremos a que el agua se entibie para sacar los botes, secarlos bien y almacenarlos en un lugar fresco, protegido del sol y la luz fuerte y libre de humedad. Como el resto de las conservas, así nos durarán un año. Pero recordar que si se pasteurizan la riqueza a nivel probiótico ya ni será la misma.

Cuando se acaben los pepinillos que hemos guardado en el boite de la nevera, podemos colar el caldo de conservación en un cazo, volver las especias al bote y volverlo a llenar con pepinillos. O antes de que se acaben, volverlo a llenar con nuevos pepinillos cuando el tarro está mediado, distinguiendo al comer los más recientes de los antiguos. Así los nuevos tendrán tiempo de madurar mientras consumimos los antiguos.

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Hervir el caldo y volver a verterlo sobre ellos, y llevarlo de nuevo a la nevera.

Yo suelo hacer esto un par de veces antes de desecharlo y preparar un líquido nuevo.

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Funciona con cualquier verdura: zanahorias, judías verdes, cebolletas y cebollitas, gajos de cebolla roja, guindillas, pimientos, ajetes, tallos de apio, coliflor y brócoli.

Una verdadera delicia.

Y un alimento importante en vuestra dieta, como todos los alimentos fermentados: las bacterias que se encargan de producir la fermentación protegerán y mantendrán activo y sano vuestro microbioma intestinal. Y no es exagerado decir que en ese mundo complejo de equilibrio entre microorganismos en vuestro sistema digestivo es donde comienza todo vuestro capital de salud.

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La diferencia entre comer estos pepinillos o los comerciales es que los comerciales han sido pasteurizados precisamente para acabar con cualquier posible proliferación de bacterias perniciosas, con lo cual tampoco tienen esa población de probióticos que colaboran en el equilibrio de vuestro sistema intestinal.

Los vuestros mantienen sin embargo todo su poder de enriquecer vuestra salud.

Se conservan siempre en nevera precisamente para evitar que puedan contaminarse con una fiesta de bacterias no deseadas, asegurándonos de que los únicos bichines que van a vivir ahí son los que tienen nuestro permiso. : )

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Tardas 5 minutos en preparar un tarro que te durará un par de semanas, que estará delicioso y que es un probiótico natural excelente tomado como aperitivo antes de las comidas. Aporta ese sabor refrescante y crujiente que armoniza tan maravillosamente con las comidas rotundas: carnes, salchichas y embutidos, salmón y ahumados, quesos de pasta cruda, ensaladas, alubias y potajes…

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Feliz semana a todos!!

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3 Comentarios

  1. … yyyyyyy que también puede formar parte de alguna de las sopas ácidas de la ex URSS, como la solianka.

    El líquido especiado también se puede usar para hacer pan. ¡No se tira nada! ^___^

    Besos. (…) (…)

    Jose

    • Para el paaaaan? Mira que eres tremendoooooooooo tuuuuuuuu (yo solo llegaba a guardar el buttermilk) Tú es que eres muy cosmopolita y además te tira el campo como a las cabras y te va eso de los experimentos con las cosas de encurtir 🙂 🙂 Beeeeesoooos

      • La culpa es de Dan Lepard :-p Échale un ojo al “Hecho a mano” que eso de usar el líquido de encurtidos se lo copié a él 🙂 Güeno, luego le añado yo también algo de eneldo frejjjco y alguna semilla distraída de coriandro ^___^

        Besos (…) (…)

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