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Escrito por el Sep 27, 2013 en cocina de cosecha | 29 comentarios| etiquetas: requesón, tartas dulces, uva, verano

tarta de uvas de Noël

pollitos

Este domingo mi pollo pequeño ha cumplido sus 18.
¿Es posible? –se pregunta una.
O mejor: ¡no es posible! –se dice una a sí misma.

Pues sí; sí es posible, bombón.

Acabas de cruzar esa frontera imaginaria que al otro lado tiene una colonia -nudista, ¡por supuesto!… a esta edad, si hay algo que nos podemos permitir las mujeres, por fin, sin duda es ¡¡ESO!!

Bueno, a lo que iba, una colonia de mujeres con hijos que han cumplido la edad legal de fumar porros (¿o eso aún no es legal?), de comprar alcohol, de entrar en esos antros del infierno que no cierran hasta muy tarde, de querer sacarse el carnet de conducir, de llevar una vespa junto a toda esa panda de tíos descerebrados que van en su coche acelerando como si no hubiera un mañana, de precipitarse a ver el mundo -a ser posible entero y cuanto antes mejor-, de casarse sin habértelo comentado antes y de unas cuantas cosas más del mismo estilo.

Cunpleaños Jose Luis 2008

Pero no. La verdad es que mi pollo pequeño no es así. Para nada.
Soy una madre afortunada; es verdad y no creáis que no lo sé.

Cuando me quedé embaraza del pollo en cuestión, yo no quería tener más hijos. Porque entonces no era nada feliz, y ya sabía que necesitaba una vida distinta.
Sin embargo, al fin y a la postre resultó que el pollo en cuestión es de lo mejor que me ha pasado en la vida.

Cuando me crecía la barriga, después de volver más sola que la una de la ecografía ésa en la que te dicen si el rorro va a ser niño o niña, me recuerdo escribiéndole a mi mejor amigo, contándole mi pavor a no saber ser una buena madre para este bebé, porque era… una NIÑA!!! (cada uno arrastra sus propios fantasmas).

Después me recuerdo en el mes de agosto, en Benicasim, en esa playa que yo adoro, con una barriga de ocho meses, bajando al mar a las nueve de la mañana con mi bañador premamá de volantitos turquesas mientras leía novelas con los pies metidos en el agua, un ojo en la novela y el otro sobre el hijito que correteaba por la arena.

Y después me recuerdo recién subida del paritorio, cuando fui al baño y me levanté el camisón delante del espejo, el camisón de algodón blanco con topos lila con el que también había parido a mi hijo, manchado aquí y allá de sangre y de betadine, y me miré con detenimiento aquella barriga sorprendentemente plana y ligera, esponjosa y sin tensión, morena como si me hubiera tirado tres meses al sol desnuda, con esa línea que parecía dibujada con una tiza de color tabaco oscuro entre mi ombligo y mi pubis…
Lo que hacía quince minutos estaba allí dentro dando pataditas estaba ahora en una cunita de plástico transparente, coronada por una melena de rizos negros y vestida con un pijamita blanco con lunares rosas, y se iba a llamar Noël. (Noël, que quiere decir Navidad, es decir, lucecitas, ilusión infantil, regalos inesperados, y sobre todo, inocencia que no se termina, da igual los años que una tenga).

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El año que en que parí a Noel fue uno de los años más importantes de mi vida.
Fue el año en que mi vida cambió, el año en que encontré la pista que llevaba tantos años buscando.
El año en que entendí que era un pato entre cisnes, o un cisne entre patos; el año que encontré una tribu a la que sentí que podía pertenecer. El año que entendí que era mucho más fuerte de lo que creía, el año que estudié como una burra para intentar sacar unas oposiciones mientras mi barriga crecía y mi mundo conocido se desmoronaba, y mi abuela, la mujer que más he admirado, se moría el día antes de mi último examen. El año que entendí que mi destino era mío y que precisamente por eso iba a cambiarlo.

Mientras, en las largas tardes de agosto, mientras mi pollo empujaba sus pies contra mi barriga como si fuera un alien, yo le cosía cobertores y nanas, forradas con tela de ruso blanca, como las que había cosido la costurera Carmen para mis muñecas, guatadas y cubiertas de encajes artesanos y telas Liberty con florecitas azules: todas mis debilidades combinadas.

Hago justo lo que debe hacer una madre: me entrego confiadamente y de cabeza a mis antojos mientras el pollo que incubo escucha en la música de las puntadas de mi máquina de coser -esa partitura maravillosa e irresistiblemente vital del vínculo a ciegas, de la premonición- el fraseo más emocionante y extraordinario de toda la música de la propia vida. De nuestra propia vida: de la suya y de la mía, que están unidas como las dobles puntadas de los pespuntes que dibuja mi máquina sobre su saquito de bebé.

Mi pollo nació y tuvo una vida familiarmente complicada desde el principio.
Pero yo no la solté ni un día desde el primero. Ya me podían decir que la iba a malcriar… A mí por uno me entraba y por otro me salía. En esa crianza sólo mandé yo. (Por fin.) Me la llevaba a todas partes. Lo primero que me compré fue una mochila (si hubiera nacido hoy me hubiera comprado uno de esos fulares maravillosos donde los metes como en una bolsa de canguro) y no la soltaba ni para ir a clase de catalogación ni para pasar el aspirador. Noel se crió como los monos, colgada de mi piel, y eso seguramente le ha venido de cine.

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Aún así, durante meses, cuando tenía cinco años, la dejé llorando en el colegio cada mañana, agarrada a mis faldas. No es lo mismo que cuando tu bebé tiene 18 meses y la dejas el primer día en su primera guardería. No es lo mismo para nada.
Cuando tres meses después de aquel septiembre llegó la Navidad, todo el colegio sabía que Noel era esa nena que seguía llorando todas las mañanas aunque ya tenía cinco años.

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Pero este pollo era uno de esos que están destinados a sobrevivir a lo que les echen.

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El Bosque. Cumplea–os 18 Jaime

No hay mas que verla hoy.

Graduacion Noel

Soy muy consciente de que entre estas dos últimas frases hay un mundo entero, un mundo fascinante que consiste en quedarse embobada cada día cuando te enseñan lo que han hecho, lo que han escrito, lo que han dibujado, lo que han sentido, lo que han aprendido… Pero no creo que sea capaz de meter eso en lo que puede durar -razonablemente- una conversación como ésta.
Así que lo dejaré aquí. Mi pollo ha empezado a ir a la Universidad: por la mañana se pone una camisa de hombre encima de su ropa, una camisa tres tallas más grande que la suya llena de manchas de pintura, se prepara un termo con té aromático, se carga un rulo de plástico lleno de dibujos que es casi más grande que ella y una mochila al hombro y se va a su facultad a estudiar arte.
Para mí es emocionante.
Porque es lo que yo hubiera querido hacer (y lo que de hecho empecé a hacer) y no tuve el coraje de terminar de hacer.
Porque sin ninguna duda es lo suyo.
Y porque ella sí se ha atrevido a hacerlo.

El Bosque

Siempre he estado muy orgullosa de mis dos pollos. Siempre.

En este cumpleaños, además de orgullosa, me siento muy afortunada.
Porque aunque me desgañite con ella hoy sí y mañana también por el (p…) orden de su cuarto y su enervante arte de llevar el procrastinating hasta el jodido día del Juicio Final, es una mujer que es profundamente mujer.

Una mujer que entiende lo que es ser feminista igual de bien que Caitlin Moran (y que es igual de divertida).
Una mujer que ya tiene y tendrá siempre muchas cosas que decir.
Una mujer buena que no puede vivir lejos de la belleza cotidiana y por eso va dejando los trozos que ella inventa por todos los lados.
Una mujer, en fin, que siente esa pasión radical de estar viva. (Y nosotros tenemos la suerte de sentirla vibrar a nuestro lado, como un cosquilleo eléctrico que nos despierta y nos ilumina.)

Y eso me hace sentir muy feliz.

Muy feliz por ella.
Porque son mejores dones que los que otorgaron las tres hadas buenas a la Bella Durmiente.

Y muy feliz por mí, porque es un poco como haber sembrado pequeñas semillas y haber recogido unos melocotones tan bonitos y apetecibles que tiran de espaldas.

Feliz cumpleaños, pollito.

Vas a ser

(eres)

todo un pedazo de mujer.

 

 

p.d.: pero… RECOOOOOGE, COJOOOOO…
( 😀 😀 :D)

Así que hoy no hay elección: ¡toca la tarta preferida de mi pequeño (¡¡¡) pollo: tarta de queso y uvas a la Nöel!

tarta de uvas y queso a la Noel

{para una merendola}
  • 840 gr de leche condensada (un bote, vaya)
  • 750 gr de queso batido tipo Quark (dos botes, vaya)
  • 5-6 huevos
  • 300 gr de galletas tipo Digestive (tírale diagmos un paquete)
  • 100 gr de copos, tipo Kellog’s Special K (tres puñados)
  • 8 dátiles sin hueso (yo he gastado unos maravillosos que se llaman dátiles del Rey Salomón, pero no es preciso para nada que sean tan espectaculares…)

Triturar los dátiles en un procesador.

En casa.

En casa.
Triturar las galletas y los copos. Unirlo todo amasando con las manos hasta conseguir una masa pastosa. Forrar con esa masa un molde desmoldable haciéndole una pequeña pared para contener el relleno.

En casa.
Batir los huevos con el queso y la leche condensada. Verter cuidadosamente sobre la tarta. Meter en horno precalentado a 160 grados (se gasta una temperatura baja para que el relleno no se hinche, forme burbujas gruesas y se cuartee) de 40 a 70 minutos, hasta que esté dorada y ligeramente hinchada.

En casa.
En casa.

Mientras la cocemos, preparamos el baño de brillo y las uvas.
Elegimos unas uvas bien bonitas (en mi caso, un precioso racimo de uva blanca Rosetti) y separamos los granos en dos grupos por su tamaño. Los partimos por la mitad y sacamos las pepitas con la punta de un cuchillo. Disponemos las mitades de uva sobre la tarta fría empezando por las más grandes, reservando las más pequeñas para los círculos interiores.

En casa.

En casa.
Para hacer el baño de brillo, desleímos un sobre de gelatina en polvo neutra, si es tipo Royal, que lleva sobres de 10 gr, o dos sobres si es tipo Vahiné, que lleva sobres de 6 gr, en medio vaso de agua fría, junto a dos cucharaditas de azúcar blanco. Le añadimos medio vaso de agua hirviendo y removemos hasta que se disuelva por completo. Lo dejamos enfriar fuera de la nevera (¡importante!) hasta que la textura vaya cambiando y se haga espesa.

En casa.
Justo antes de que empiecen a cuajar las primeras placas de gelatina, cuando aún tiene la consistencia de una papilla densa y perfectamente transparente, bañamos la tarta con la ayuda de una cucharita, y a la nevera. Allí acabará de cuajar y quedará recubierta de una preciosa capa cristalina, que además de darle un aspecto de lo más romántico protegerá la fruta y la conservará mejor.

En casa.

En casa.

En casa.

 

Truqui:

igual que una conversación intelectualmente exigente, un amigo al que termina de dejar su novia/o, un concurso de pasapalabra o un cumpleaños con 20 niños, la gelatina es una cosa puñetera de por sí.
Si se nos pasa de punto por aquello de que las mujeres* nos encandilamos con ná, la metemos en el micro, función descongelar, medio minuto, la batimos, y volvemos a empezar… Es un poco aburrido pero funciona como un clavo.

* Porque es asín (perdóname mi adorado Pepinho, pero tengo la impresión de que ahí fuera no hay ningún hombre (bueno. igual uno) (o dos!) (iujuuuu!!!)

 

En casa. Cumplea–os Noel

En casa. Cumplea–os Noel

 

He buscado una cita especial en mi cuaderno de citas para ti hoy.
Y la he encontrado.
En diciembre de 1983 anoté esto:
“Las únicas personas que me gustan son las que están locas: locas por vivir, locas por hablar, locas por ser salvadas; deseosas de todo al mismo tiempo, aquellas que nunca bostezan o dicen trivialidades, sino que arden, arden, arden cual fabulosos fuegos de artificio.”
Esto lo escribió Jack Kerouac, un tipo que sin duda te gustaría.
Y te diré una cosa: seguro que el amigo Kerouac opinaría que, a ese respecto, llevas anotadas ya unas cuantas docenas de home runs.

Feliz cumpleaños sirenita.

Feliz semana a todos!

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29 Comentarios

  1. Jo… Mamá…
    Jo…
    NO VOY A LLORAR PORQUE NO Y PUNTO PERO NO ME DIGAS COZAZ TAN BONHITAHS QUE ME DA UN ALGO A LA PATATA

    No se si puedo decir mucho mamá, porque todo esto me sobrepasa, porque aunque tenga 18 sigo siendo una niña, y todo lo que soy se lo debo a una madre que me ha dado los dos mejores regalos que se le pueden dar a uno, La Vida y El Amor. Porque mucha gente se piensa que el amor está implícito en una madre pero eso es una gran (quizá me he pasado, pongamos “en parte”) mentira. Tu me has querido incluso cuando lloraba, gritaba, te respondía, perdía las cosas, y lo que aun sigo (no) haciendo: No ordenar mi habitación. Porque te quiero en tu paciencia y en tu lado vikingo, por ser mi mamá cocinitas, porque soy tu ratona y porque nunca te has rendido conmigo.
    Gracias por darme todo el material para convertirme en lo que soy ahora, y gracias (por adelantado) por seguir ayudándome en convertirme en la mejor versión de mi misma que pueda llegar a alcanzar.

    Esta tarta se la haré a mi hija, tu nieta, y así sabré que estoy en el camino de ser una buena madre, siguiendo de cerca los pasos de la mejor.

    Gracias siempre se quedará corto mamá.
    Te quiere,
    Tu ratona, tu pollo, tu princesa, tu hada, tu sirena… Tu Noëlita.

    P.D. Jo, ya me has hecho soltar una lagrimita…

    • Jo.
      Jo.
      Jo.

      Snif!!!!!!!!!

      Escucha una cosa… ¿a la patata? ¿no me digas tú tienes de eso?

      MUAAAAAAKS <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3 <3

  2. Voy a robarte un poco del pollo al limón de este mediodía y te daré el gusto de recoger tras poner una lavadora.
    (Pa que veas que soy buena 😀 😀 😀 jojojo)

    • RATONA TE HAS DEJADO EL BAÑO LLENO DE ROPA SUCIA TIRADA POR EL SUELO COPOOOON BENDITOOOOOO (jiu jiu jiu 😀 )

      • MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
        Te quiero mamá,
        ya iré esta tarde si puedo y lo recojo
        <3

  3. Estoy conmovida.
    Tú te sientes afortunada por ser madre de Nöel y yo creo que la afortunada es ella.
    En todo caso, os felicito a las dos.
    Y la receta, que delicia!

    • Jo…….. (me hacen falta más de tres puntos suspensivos aquí) Marineta… Smuac….

  4. Precioso relato.
    A los 6 años, “viajando” desde Cullera a Valencia, en coche, a solas con mi padre, le pregunté de donde venían los niños. Era de noche. Y desde entonces he sabido que yo quería hacer ese tipo de magia y sobre todo, ser para mis hijos lo que mi padre era para mi.
    Mi primer “pollo” tiene ahora ya casi 9 años. Y casi 5 el segundo.

    Tengo en la nevera un imán de esos chorras, salido de nosedonde, que dice “Padre puede ser cualquiera, pero solo alguien muy especial puede ser papá.”
    Mi padre era de los segundos. Y espero que mis hijos piensen que también yo lo soy.

    …Voy a dejarlo aquí que me ha entrado algo en los ojos.

    Felicidades (atrasadas) a Noel.
    Y enhorabuena a las dos por lo que tenéis en la otra.

    Igual no era el sitio de poner esto pero tú te lo has buscado con tu historia previa a la receta. 🙂

    P.D. …y aunque no venga a cuento, una pinta impresionante esa tarta!!!!! 😀 😀

    • Este sitio para mí es como mi segunda casa, así que creo que es el sitio perfecto para ponerlo.

      Gracias a ti por contarnos ese trocito de historia tan íntimo… veo ese coche en la carrereta oscura de Cullera como si fuera un pedazo de una peli de esas de soltar la lagrimita sin que nadie te vea.

      Como creo que yo sé alguna cosa más de la parte más reciente de esa historia, me gustaría decirte que no tengo ninguna, ninguna duda, de que tus hijos te querrán así. Y de que no habrá muchos padres que ganen al tuyo en la lista Guinness de “a ver quién está más orgulloso de su pequeño pollo cabeza rapada”.

      Y si alguno de los amigos de este sitio lee este comentario y piensa que exagero en eso de cómo le van a adorar sus hijos, no tenéis mas que mirar esto:
      Jaime jugando a los monstruos
      ¿Se puede o no se puede ser más papi? ;D

      Mil gracias Jaime. Besazo.

  5. Y tu también me has hecho salir las lagrimas a mi Noelita. Que hermosos esos sentimientos, esos recuerdos que siempre va a tener tu hija, es increíble como eres capaz de expresarlos de una manera tan profunda y hermosa. Gracias, Cuqui por todo lo que nos das y todo lo que nos enseñas. Tu hija es esa arcilla que has ido moldando día a día y ahora ahí la tienes convertida en una mujercita. En la mujer y la hija que tu te mereces. Muchos besos.

    • Creo que para mi eso era y es más importante que para otras personas, por mi propia historia. Así que la verdad es que estoy muy muy contenta, sí. Peazo pollo que me ha salido! Un besazo muy muy gordo tiita!

  6. Me encantas, Fernanda. Experiencia compartida (mi pollo niña tiene 26 años). Disfrutad el cumpleaños.

    • Hola!!!!!!! Qué alegría volver a oirte!!!! Mil gracias Esperanza, ya veo que sabes muy bien de lo que hablo ;D!!! Un beso fuerte.

  7. Felicidades a las dos. A la cumpleañera por esa edad tan maravillosa en que todo parece posible, pero sobre todo a la madre, espero que cuando mis pollos cumplan 18 -que aun les queda un poco…- yo sea capaz de escribirles algo tan bonito. Enhorabuena

    • Mar! ¿Cómo estás? Muchas gracias (de parte de las dos). Sí que es una bonita edad, sí…, y sí, parece que aún todo es posible, y seguramente casi todo lo es, qué emocionante es esa sensación del futuro a tu alcance, yo me acuerdo aún muy bien de ella.

      Espero estar por aquí cerca aún para poder leer lo que escribas el día ése en que tus pollos corran ya por el pasillo de tu casa sin rastro de plumón -ese día que a ti te parece muy muy lejano, sobre todo después de meses de noches sin dormir de un tirón -pero que está a la vuelta de la esquina-, ya verás…

      ….porque de que valdrá la pena tener el privilegio de leerlo, de eso no hay duda… <3 <3

  8. Un beso, Noël, y muchas felicidades. Porque cumples 18, y eso es importante para seguir abriendo puertas y descubriendo espacios, nuevas vidas, nuevas experiencias, ilusiones, sueños, amores. Pero sobretodo, Noël, felicidad porque tienes el privilegio inmenso de una madre excepcional. Hoy, en este post, como cada día que dice, que cuenta, que habla, nos ha hecho estremecer recordándote. Os queremos.

    • Tú, que fuiste eso que se suele llamar “testigo de excepción” de “mi año Nöel” -testigo y a la vez protagonista-, me enseñaste esos meses una cosa fundamental: que uno nunca es sólo víctima en una situación que no funciona. Y que hay que espabilar.

      A veces, en momentos muy especiales de nuestra vida, nos encontramos con personas que son como rótulos luminosos en medio de un camino oscuro. Si uno aprendió a leer en su día, con seguir lo que dice el luminoso, se sale del apuro… Tú lo hiciste de cine: eras un luminoso bien grande, y tenías tantas lucecitas que por muy atarantada que yo andara era imposible no verte, y no leer lo de dentro.
      Así que gracias, mi querido amigo. Por el comentario, por el luminoso, y por otras tantísimas cosas tan buenas.

  9. Cuquiiiiiii!!!!!!!!!!!! qué bien escribes contra!

    Noël: Felicidades!!!! Me alegra saber que eres consciente de la madre tan fantástica que tienes y lo mucho que hace todos los días por todos. Mímala mucho por favor y recoge!!!No cuesta tanto y tu madre estará más contenta aún
    Un beso familia!!!

    • Dice el pollo que digo que me gusta el comentario porque le dices que recoja su cuarto!!! Tendrá morro!!! Guapo!! Bombón!!! Mil gracias cariño, besos fuertes.

  10. Simplemente precioso. Espero que cuando mis hijos cumplan 18 años pueda transmitirles tan bien como tú, lo que es para mí ser su madre. Con tus palabras me has hecho vivir todos esos momentos tan felices que habéis saboreado las dos. Gracias por compartirlo y enhorabuena por tener una hija tan preciosa

    • Bienvenida Esther, y muchas gracias. No sé cuántos años tienen tus pollos pero sé que una madre que disfruta de serlo, hace todas estas cosas como quien se mete debajo de la ducha por las mañanas: simplemente porque necesita hacerlo. Y porque es un placer hacerlo.

      Así que seguro que tus pollos, se lo digas con palabras o no, sabrán, cada día, y no sólo cuando cumplan los 18, que si hay algo en su mundo que está ahí contra viento y marea, y ya puede arreciar el tormentón, eres tú. Seguro. Felicidades. Y mil gracias, de verdad. Un beso fuerte.

  11. Fernanda, tienes mucha suerte de tener los hijos que tienes, pero creenos a todos cuando te decimos que ellos tienen igual o más suerte que tu. En respecto a Noel, yo sin a penas conocerla ya se que cualquier persona deberia sentirse afortunada por tenerla cerca. Gracias por esos dos pollos que tienes y que sin duda te hacen mucha justicia!

    Hace poco mas de un mes… cuando descubrí esta página le envie a Jaime un mensaje al facebook en el que ponia:
    “Tu madre es una mujer increíble. Queria que lo supieses”

    Hoy (después de haber leido esto por segunda vez ) se lo volveria a enviar.

    • Guapa! Tú ya sabes que aquí tienes cama, comida, desayuno, cena, sobremesa y lo que haga falta. Ese sofá que compramos en el Ikea y que nos ha permitido hacer nuestra casa mucho más grande, es tuyo más que de nadie. Ahora tenemos una familia extendida, y es bonito. Gracias Lydia. De verdad. Muchísimas gracias bombón. <3

  12. Fer,
    ¡viva las madres valientes! (y un poco vikingas!)
    Un beso enorme

    • CHIIIIII
      (sin lado vikingo ya sabes lo que pasa, los pollos se te comen como si fueras una vulgar almeja…)
      😀
      Besazo gordo mami valiente

    • ¡Muchas gracias! 🙂

  13. Muchas gracias! Bienvenido! Y ya que estamos a un paso de cruzar el río, como diría Drexler, ¡muy feliz Año Nuevo!

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