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Escrito por el May 9, 2016 en reverdece | 4 comentarios| etiquetas: almuerzos, crackers, despensa básica, entrehoras, fondo de armario, lino, pipas de calabaza, pipas de girasol, semillas, sésamo

crackers de semillas

Uno de mis básicos de despensa tipo sábana bajera: pancitos crujientes para preparar cada semana y comer en almuerzos y meriendas cubiertos de las demás cosas ricas que hay en la sección “fondo de armario”.

  • 130 gr de semillas de lino
  • 130 gr de semillas de sésamo
  • 130 gr de pipas de calabaza
  • 330 gr de harina integral
  • 1 taza* y 1/2 de agua (300 cc)
  • 3/4 de taza* de aceite de girasol o de oliva (suave) (170 cc)
  • 2 cucharaditas* de sal

Mezclamos los sólidos en un cuenco amplio y añadimos los líquidos despacio. Movemos con una cuchara y después con la mano, amasando dentro del cuenco, hasta que la mezcla se amalgame, y la dejamos reposar un poco, de 10 minutos a media hora, para que la harina absorba bien los líquidos. Es una masa que liga enseguida y que tiene una consistencia muy agradable de amasar, mollosa y con la elasticidad suave que le da el aceite.

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Dividimos la masa en 4 partes.

Estiramos cada parte entre dos hojas de papel de horno, hasta que la masa esté muy fina (borde una moneda de euro).

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Si os gusta mucho lo rectilíneo, le vais dando forma de rectángulo o de cuadrado para que todas las galletas queden con bonitos ángulos rectos. Yo lo hice así la primera vez pero ahora ya no me esfuerzo con eso: ahora la amaso y corto directamente la forma que obtengo al expandir la masa de forma natural. Las esquinas salen tipo triangulitos naïf y están igual de buenas. 😉

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Levantamos la hoja de papel superior y cortamos la masa con un cuchillo, marcando las líneas y separando con el cuchillo despacito un lado de otro, moviendo un poquito el cuchillo a derecha e izquierda, y separando las pipas que se queden entre dos líneas hacia uno de los dos lados.

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Si no queréis cortar la masa, eso también os lo podéis ahorrar. Como cuando está horneada queda muy crujiente, la partís con las manos en trozos irregulares y listo. Queda la mar de rústico. 🙂

Horneamos en horno precalentado a 200º, calor arriba y abajo, con la bandeja en una posición inferior, durante 15 minutos o hasta que estén doradas. Deben tomar un color canela suave. Si pasan a un color tabaco, se nos están pasando de fuego y las semillas que contienen adquirirán un regusto amargo. Como toman color primero por los bordes y en los lugares donde una semilla sobresale, estamos atentos. Fijaos en las fotos para haceros una idea del color, que se parece al de la arcilla cruda o al del cuero.

Las sacamos del horno y las pasamos a una bandeja de enfriar, ayudándonos del papel. Cuando podamos moverlas sin abrasarnos, las retiramos del papel y las dejamos sobre la rejilla hasta que estén completamente frías. Y entonces las pasamos a un recipiente hermético, donde nos aguantarán estupendamente una semana.

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Con la mitad de esta masa yo hago cada fin de semana dos hojas de crackers, y tengo suficientes para almorzar toda la semana, unas 25 galletas. Si sois más a comer, te convendrá hacer la cantidad original que proporciona esta receta.

Mi almuerzo de día laborable son estos crackers cubiertos de algo rico: hummus, hummus de hierbas, paté de trucha, de atún o de sardina, crema de berenjenas… O si me he quedado sin existencias de cremas caseras, con un poco de queso artesano o de buen jamón serrano.

Ya os imagináis: cuchillo de untar, minifiambrera con la crema, y un paquetito de papel de plata con los crackers.

Claro que se puede ser mucho más cool* almorzando lo mismo. 😉

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Esta receta está tomada del blog The breakfast lover.La única diferencia es que yo he prescindido de la levadura, porque me parece que no la necesita.

*Y si no os lo creéis, mirad ESTO : ¿es o no es cool?

*las cantidades en tazas y cucharaditas remiten al sistema americano de medida en cups, teaspoons y tablespoons. Ahora se pueden encontrar en cualquier sitio, desde las baratísimas de Ikea, hasta las tradicionales de acero inoxidable que encontraréis en ferreterías, pasando por cosas tan bonitas como ésta, ésta, ésta o ésta. O incluso esta jarra con pantallita LCD para no tener que andar crujiendo la bisagra al inclinarse, que mide en ml, cups y oz a la vez!

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4 Comentarios

  1. Estoy haciéndolas, voy x la tercera y cuarta bandeja. La primera fenomenal, la segunda un poco demasiado, pero riquísimas!!!!!!
    Gracias!!!!!

    • Fantástico! Qué ilu!! (La verdad es que yo les meto unas cañazos a la hora del almuerzo alas crackers éstas hoy sí y mañana también que no veas. Cada vez me gusta más la comida de pájaro. 😉 Que tengas un día estupendo Sol! Un beso.

      • cAMBIÉ las semillas de calabaza, que no tenía, por los restos de unos frutos secos, que estaban ya un poco blanditos (me vino fenomenal, acabé con ese paquetito molesto con el que no sabes qué hacer y que ronda las despensas). Los pasé por la thermomix antes.
        Ahora ya he comprado semillas, tengo una cena este jueves y voy a repetir!!

        Me encanta el olor que se queda a palomitas, de las semillas (me parece que se tienen que poner crudas, no? así se tuestan en el horno)

        • Qué bien Sol! Pues es una idea estupenda lo de aprovechar restos, y además así le das variedad. Yo alguna vez le meto anacardos, que me encantan, a trocitos pequeños, y queda de cine. Las semillas van crudas, sí, tal como dices, así se tuestan en el horno. Que te salgan estupendamente para tu cena y que resulte todo estupendo! Muy buen día Sol! Y gracias!

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