RssFacebookPinterestBlogLovin'
Menú de categorías

Escrito por el May 29, 2014 en cocina de cosecha | 11 comentarios| etiquetas: aceitunas, cebolla, cenando como reyes, cenas de sofá, cocina regional tradicional, gente extraordinaria, primavera, queso de cabra, tartaletas

galette de queso

llenar la nevera con asombro

El sábado por la noche, en facebook, un amigo colgó un comentario en el que venía a decir que a pesar de las elecciones europeas y del partido de la Champions, se había puesto a llover y eso se había convertido en la noticia de la noche. Y terminaba diciendo: hemos de volver a la naturaleza.

Por aquí no hemos visto lluvia en todo el invierno, ni en el otoño, ni apenas en lo que llevamos ya de primavera. Así que mi amigo tenía razón: de repente empezó a llover, todos nos asomamos a las ventanas y la lluvia se convirtió en el verdadero festejo de la noche.

Ayer Google nos daba los buenos días como un bonito doodle azulado lleno de animalitos que honraba la memoria de Rachel Carson. Aquí no es un personaje muy conocido, pero en América Carson es una casi una leyenda.

Se la considera la iniciadora de los movimientos ecologistas, y en realidad es la persona que provocó de forma más directa, tras denunciar los peligros para las personas y el medio natural del uso indiscriminado del DDT, los principios de la reglamentación para la protección del medio ambiente.

Rachel Carson era una mujer sin ningún deseo de protagonismo con una capacidad extraordinaria para sentir la belleza y el misterio de la Naturaleza. Y también para contagiarlos.

RachelCarsonDigitalLibrary2006006

Fue una investigadora sobresaliente, pero muy posiblemente, lo que la hizo llegar tan lejos cambiando la mentalidad de la gente sobre la necesidad de poner límites a las industrias para proteger los ecosistemas fue su capacidad para transmitir el sobrecogimiento que a ella le inspiraba el contacto íntimo con la Naturaleza.

En su libro más conocido, La primavera silenciosa, Carson recrea con un lenguaje intensamente poético y a la vez asequible y riguroso la posibilidad de llegar a una primavera sin cantos de pájaros.

La alarma social que produjo este libro fue el principio del agitado debate público sobre los pesticidas que llevó a la aprobación de la primera Ley Nacional de Protección Ambiental, cinco años después de la muerte de Carson, a los 54 años. Esa ley fue la precursora de toda la legislación ambiental americana (y después de la europea).

RachelCarsonDigitalLibrary2006013

Además de sus grandes libros, Carson escribió un librito que es como un delicado trabajo de orfebrería, y que es uno de mis libros preferidos.
Se llama The Sense of Wonder (el sentido del asombro).
Wonder es una palabra que tiene un doble matiz; por un lado significa maravillarse, y por otro, significa preguntarse, interrogarse, sentir curiosidad por conocer algo.
Ese doble matiz es importante, porque para Carson la sensación de prodigio y maravilla es la que asienta definitivamente en las personas el deseo de conocimiento.

rachelcarsonnature

Y la sensibilidad para la maravilla no es la misma en todas las épocas de la vida. En The Sense of Wonder Rachel Carson nos explica por qué para ella la infancia es la etapa clave en la relación del hombre con la Naturaleza, la etapa en la que se decide si la relación será íntima y vital o, por el contrario, será como mirar postales desde lejos.

En este libro Carson defiende que la única manera real de conseguir una protección eficaz y duradera de la Naturaleza, es sacar a los niños cuando son pequeños y enseñársela.

No para que aprendan cosas, sino para que la experimenten, para que la sientan.

Porque esa primera experiencia sobre la mente esponjosa del niño generará un sentido del asombro que le acompañará toda su vida, y le mantendrá vitalmente cercano al sentido auténtico de ser hombre y estar vivo.
Y porque le infundirá la clase de amor que hace que de forma natural desees proteger lo que amas.

“¿Cuál es el valor de conservar y fortalecer este sentido de sobrecogimiento y de asombro, este reconocer algo más allá de las fronteras de la existencia humana? ¿Es explorar la naturaleza sólo una manera agradable de pasar las horas doradas de la infancia o hay algo más profundo?

Yo estoy segura de que hay algo más profundo, algo que perdura y está lleno de significado. Aquellos que moran, tanto científicos como profanos, entre las bellezas y misterios de la tierra nunca están solos o hastiados de la vida. Cualquiera que sean las contrariedades o preocupaciones de su vidas, sus pensamientos saben encontrar el camino que lleva a la alegría interior y a un renovado entusiasmo por vivir. Aquellos que contemplan la belleza de la tierra encuentran reservas de fuerza que durarán hasta que la vida termine.”

“Si yo tuviera influencia sobre el hada madrina, aquella que se supone preside el nacimiento de todos los niños, le pediría que le concediera a cada niño de este mundo el don del sentido del asombro, tan indestructible que le durara toda la vida, como un inagotable antídoto contra el aburrimiento y el desencanto de años posteriores, la estéril preocupación por problemas artificiales, el distanciamiento de la fuente de nuestra fuerza.”

Leo blog : Biologist and author Rachel Carson at home

Cada vez estoy más segura de eso. Gran parte de nuestra infelicidad y de nuestras disfunciones como personas, vienen de nuestra vida de intercambio de postales con la Naturaleza.

Si hay algo que no tuvo la vida de Rachel, fue ese mirar nuestro a una larga ristra de postales:

“Unas pocas luces ardían en las cabañas. Aparte de esto no había nada que nos recordara una presencia humana; mi acompañante y yo estábamos solos con las estrellas. Nunca las había visto tan hermosas: el río brumoso de la Vía Láctea fluyendo a través del cielo, los dibujos de las constelaciones, brillantes y nítidas, un planeta centelleante más abajo en el horizonte. Una o dos veces un meteorito se consumió en su camino hacia la atmósfera de la Tierra.
Se me ocurrió que si esto pudiera verse sólo una vez en un siglo o incluso una vez en una generación, este cabo estaría atestado de espectadores. Pero como lo podemos ver muchas decenas de noches en cualquier año, las luces arden en las cabañas, y los habitantes probablemente no otorgan ningún pensamiento a la belleza sobre sus cabezas; y porque pueden verlo casi cualquier noche, quizás no lo verán nunca.”

Mi amigo tiene razón. Hay que dejar las postales en un altillo, y regresar a la Naturaleza…

(Y siempre podemos llevarnos la comida…!)

galette de queso de cabra

Perfecta para llevarla en un cestito y comérsela al pie de un acantilado, oliendo a mar.

{para cuatro personas y un entrante}
  • 125 gr de harina
  • 60 ml de aceite
  • 4 cucharadas de agua fría
  • 2 cebollas cortadas a gajos finos
  • unas ramitas de tomillo fresco
  • 125 gr de ricotta o requesón
  • 100 gr de queso de cabra de rulo cortado en lonchas
  • un puñado de aceitunas negras provenzales
  • 1 huevo batido ligeramente
  • 60 ml de crème fraîche o nata espesa

Para preparar la pasta, mezclamos la harina con el aceite hasta que adquiera la textura de migas. Después añadimos el agua fría, hasta que la pasta amalgame, y la guardamos en la nevera envuelta en film durante media hora.

Para preparar el relleno, sofreímos muy lentamente la cebolla con un poco de sal durante unos 20 minutos. Sazonamos con parte del tomillo y reservamos.
Calentamos el horno a 180º.

En casa. Pastel de queso

Sobre el banco enharinado estiramos la pasta a rodillo y la extendemos en forma de círculo, para forrar un molde en mantecado de unos 25 cm, o bien para colocar directamente sobre la bandeja del horno sobre papel sulfurizado.

Colocar sobre la pasta una capa de cebolla. Sobre ella, las rodajas de queso de cabra y el requesón. Mezclar el huevo batido con la crema, batir y verter cuidadosamente sobre la superficie.

En casa. Pastel de queso

En casa. Pastel de queso

En casa. Pastel de queso

Sazonar con sal, pimienta y el tomillo restante, y rociar con las aceitunas.

En casa. Pastel de queso

Cocer en el horno unos 45 minutos, o hasta que la superficie esté dorada.

Y ahora ya viene lo de la cestita, los zapatos de monte y el olor a mar. Hummmmmm…

Y si hoy no puede ser, entonces ahora viene lo de la imaginación, las zapatillas de ir por casa y el olor a mar. Hummmmmmm…

En casa. Pastel de queso

Que la disfrutéis. Animaros que es tirada de hacer.

En casa. Pastel de queso

Muy feliz semana para todos!

puedes compartir esta entrada en:Facebooktwittergoogle_pluspinterest

11 Comentarios

  1. Las estaciones. Me encanta sentir su paso. Llegan los vencejos, escucho a los gorrioncillos volanderos piar reclamando algo de comida a sus progenitores. Los vencejos y los gorriones nos hacen civilizados. Me pregunto que fue del polluelo de mirlo que hace días recogí en el asfalto madrileño y que había caido de un nido muchos metros por encima. Demasiados. Espero que su madre lo encontrara en el jardín de enfrente; donde le dejé piandome, reprochándome, por no seguir cuidando de él.

    Me entristece que los crios ahora no paseen por la naturaleza como pude hacerlo yo. Caminar, sin más. Ver lagartos esconderse. Rapaces cazar. Perdigones camuflarse. Gazapillos mirarte curiosos y criar gorriones que caían de sus nidos en las tormentas.

    No he probado esta receta y hay algo que me resulta confuso. El queso de cabra que aparece, ¿de qué tipo debiera ser? ¿fresco, curado, semi?

    Gracias & saludos,

    Jose

    • Querido Jose Luis. Aquí, en la plaza urbana donde yo vivo, tenemos gorriones volanderos, vencejos, periquitos, cacatúas verdes, mirlos, lavanderas. Aprender el trino de los pájaros es uno de eso deseos antiguos que sigue en el tarro de los deseos antiguos. Cada primavera pienso que me sigue quedando tiempo para abrir ese frasco, ¿no?
      El último gorrión que rescaté se me murió. Y qué pena tan grande, no haber sabido alimentar a un gorrioncito. Aunque se ve que no es algo sencillo. Y además, sabemos tan pocas cosas de esa clase. El siguiente pollito que recogí se había caído de un nido también muy alto, como el tuyo, y era un pollo de golondrina. Con ese ya ni lo intenté, lo llevé directamente a un centro de recuperación de aves que hay en la ciudad. Lo dejé allí en una cajita de cartón bien afelpada, esperando que ellos sabrían hacer lo que yo no sabía para sacarlo adelante.
      Yo también espero que su mamá encontrara a tu pollito. He visto esa clase de pollitos de gorrión caídos del nido, en los jardines, dentro de los macizos de rocalla, llamando a sus padres como si fueran sirenas, y a sus padres alimentándolos a pie de tierra hasta que han sido capaces de volar.
      A mí me pasa como a ti.Tuve la suerte de pasar parte de mi niñez en el campo, y me parece muy triste y también preocupante que los niños que criamos hoy no hayan tenido eso. Creo que llegará un día en que, aunque ellos no lo sabrán, les hará muchísima falta.
      El queso es de rulo. Fresco o maduro, a tu elección. Graso. El mío era maduro, del que venden en todos supermercados, pero seguro que el fresco queda terso y estupendo también.
      Ya me contarás. Un beso fuerte, Fer

    • Querido Jose, hoy me ha pasado una cosa que me ha hecho pensar en ti. Esta mañana he ido con un amigo a una alquería de un pueblo cercano. Era una bonita casa de pueblo, en las afueras de un pueblo muy pequeño y muy tranquilo cercano a la ciudad. Una alquería con su corral, su árbol en el corral, sus macetas. Al llegar y bajar del coche, sólo se oían pájaros. Seguramente todos eran gorriones, coo los que se veían revoloteando por la valla que separa la casa del campo de naranjos de enfrente. Y me he quedado parada escuchándolos, y he pensado: esta felicidad de oírlos, esto, es lo que me contaba Jose ayer. Un beso y feliz tarde, Fer

  2. Muy buen aprendizaje en la lectura que hoy nos mandas. Y ciertamente la naturaleza para la infantil ia ha dado un giro, su disfrute es muy distinto, aunque sus posibilidades sean mayores. El avance positivo en algunas cosas conlleva la pérdida de otras. Besos

    • Es verdad. Yo nunca os agradeceré bastante el tiempo en el Desierto. Seguramente eran las cosas del momento, y ninguno elegisteis aquel lugar por las razones que explica Carson, sino porque vino dado así. Sería una confluencia de factores. Pero para nosotros, los niños de entonces, o al menos para mi, como explica Carson, significó un antes y después. Ojalá nuestros niños de hoy encuentren nuevos sitios en los que dejarse atrapar por aquellas sensaciones absorbentes y maravillosas.

  3. Los gorrioncillos se pueden sacar adelante más fácilmente que otras aves. A base de galleta y/o pan mojado en leche y dándoles de comer con un palillo pueden salir adelante. Bueno, en ocasiones eran tan pequeños que eso del palillo no les gustaba por mucho hambre que tuvieran y había que abrirles el pico, forzándoles con cuidado, y meterles la comida en el pico; incluso era necesario hacer un movimiento suave y descendente en el buche para obligarles a tragar. En un par de días comprendían que ese palillo era el pico de su nueva mamá. Y casi al mismo tiempo son ellos quienes te adoptan. Son unos animalitos muy listos los gorrioncillos.
    Las golondrinas… están resignadas, casi, a morir. Necesitan insectos. En una ocasión tuve un situación similar, con un polluelo de autillo. A ese animalito, sin duda, no habría sido capaz de sacarlo adelante. Llamé al Seprona y ellos se hicieron cargo.

    Los trinos. Todavía, a estas alturas, mientras camino en la ciudad, juego a identificar el pájaro que está cantando. Jilgueros, verdecillos, mirlos… Incluso alguna perdiz y codorniz.

    Gracias por las coordenadas del queso.

    Saludos,

    Jose

    • Fíjate. Si te hubiera tenido cerca, seguramente aquel pequeño gorrioncito se hubiera criado bien!! Yo me harté de mirar por internet todo lo que había que hacer, galleta con fruta y yema cocida, sin leche, que les sentaba mal, pero se ve que no acerté; hace falta experiencia para todo… Ah, y además podríamos disfrutar mientras tú me enseñabas qué pájaro canta qué canción. Yo no paso de los gorriones, las golondrinas, las gaviotas, los canarios, los jilgueros y los mirlos. Voy a ver si este año me compro un cd de ésos y aprendo por fin!!

      • No hay nada como aprender viéndolos cantar. Nada como ver al petirrojo, nervioso siempre, que con su par de pios alertan a los demás pajaruelos. El cuco, que dice que la primavera es ya verano y que dejes de coger espárragos, que ya están espigados. Carboneros y herrerillos, que nunca los distingo en el canto, pero siempre me alegra verlos. Incluso hace poco, que tras más de una década sin verla, me entusiasmé al volver a ver a una abubilla. No hay nada como pasear por el campo para que se nos quede impreso quién canta con qué voz y en qué momento.

        Saludos,

        Jose

        • Tomo nota de todo. Me das mucha envidia. Te contaré mis progresos! Un beso, Fer

  4. Pues yo quiero más… Me encanta que lleguen los platos veraniegos, saben como a tiempo libre y a tranquilidad. A complicidad familiar. Y fresco! Todo fresco! Lo dicho, quiero más.

    N.
    Encantada de que llegue el verano.

    • Pues ala, princesa, agárrate que vienen curvas. DE aquí a septiembre nos vamos a jartar de ensaladas y tartas frías, el paraíso de las Noelitas (son olvidar las galletas de tomillo!). Smuaaaac.

Escribir una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *