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Escrito por el Abr 28, 2015 en cocina de cosecha | 10 comentarios| etiquetas: cumpleaños, eneldo, marinados, primavera, salmón

gravlax de salmón

un año más

Cumplo 15 años.
Estoy en mi cuarto, el balcón está abierto, veo los plátanos de la Gran Vía ondulándose en mareas verdes bajo las ráfagas de brisa.
El suelo color mantequilla de la terracita está caliente de sol, la puerta de mi armario está llena de poemas escritos sobre hojas de papel pegadas con celo, hay un ramo de freesias amarillas en una jarra de loza antigua encima de mi mesa.
Huelen como debe oler el paraíso.

En casa.

Mi padre me ha regalado un disco: Alenar, de Maria del Mar Bonet.
Es esa época en que la Bonet aún no se depilaba las cejas, tenía la piel blanca como la cera porque no se pintaba ni poco ni mucho cuando salía a cantar y se peinaba con raya en medio una melena lacia, negrísima y silvestre que parecía crin de caballo, y que no conocía ni de lejos rulos ni marcado de peluquería.

En ese disco había una canción, Petita estança.

Mi padre, que siempre ha sido un sentimental y tocaba el laúd en la tuna de Medicina, me explicaba que la Bonet estaba muy enamorada y que por eso dice lo de la cambra y lo de la estança y lo del jardí, la font que raja y el amor que passa (mi padre se pensaba que yo aún me chupaba el dedo. En todo caso, no hay nada que echarle en cara: basta echar un vistazo a mi cara de pollito en las fotos de la época para entender la elocuencia de las explicaciones de mi padre).

En casa.

Cumplo veinte años, estoy desayunando un bocadillo de pamplonés con mayonesa y pan crujiente y calentito que acabo de subir del horno.
La persiana de la cocina filtra el sol de la mañana y entrevera mi vestido rojo con una rejilla de luz.
Me gusta el rojo, llevo unos diminutos pendientes de cristal, he descubierto que los pendientes me encantan.
Acabo de empezar a estudiar psicología, tengo nuevos amigos y un paisaje que me fascina cuando cada tarde vuelvo de mis clases y me quedo a solas en mi cuarto, con la puerta cerrada, a leer el manual de Pinillos.
Me siento bonita y seguramente lo estoy, porque nada hace más bonita a una mujer que estar emocionada con su vida.
La mía se despliega esos meses como un lienzo iluminado por el sol, quizá nunca he tenido tanta sensación de gozosa gravidez, de que toda la maravilla del mundo me espera y está a mi alcance.
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.Cumplo 38 años, hay una cama grande con sábanas blancas cubierta de pétalos de rosa, velas en las mesillas, resina de mirra como la que quemaban en mis iglesias sevillanas consumiéndose a los pies de la cama, el aire de mayo cubriendo la habitación desde el balcón abierto, una cortina blanca que ondea en la noche tibia de primavera, un hombre que me mira como nunca me han mirado antes.

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Este fin de semana voy a cumplir 52. Una edad hermosa para una mujer, una edad de madurez y de potencia.

Una edad de comenzar a atender las cosas del espíritu como quien escucha a la abuelita o una compañera de piso.

El mundo ya no es aquella borla de luz que se encendía entre mis manos.
Pero ese tiempo aún brilla. Fui mujer en ese tiempo, no me escondí, florecí con mis fuerzas y mi sabiduría de entonces.
Y después. Y aunque he cometido muchísimos errores, estoy contenta.
Tengo toda esa belleza dentro de mis bolsillos.

En casa.

Esa cosa prodigiosa que es el tiempo, el tiempo de cada uno, el tiempo en el que somos.
He crecido hasta donde no me había imaginado nunca, porque nunca nos vemos a nosotras mismas después de los cuarenta.
Pero me siento igual de bien que a mis diecisiete.
Distinta.
Más fuerte. Más capaz.
Más juguetona. Más flexible. Más generosa.
Menos vulnerable. Menos pardilla, pero igual de inocente.
Más libre.

A veces la trama de las horas baraja sus cartas por nosotros, y esta tarde yo ando pensando en un mensaje de cumpleaños para un buen amigo.
He abierto uno de los cajones de mi mesa, y ha aparecido mi cd de Alenar, recién recuperado del marasmo de la mudanza de mi departamento hace tres años.

Lo he visto. He recordado el vinilo que me regaló mi padre, ese objeto que para mí era tan precioso como una joya, tan perfecto como un poema.
Recuerdo el tacto del papel de mis manos, grueso, basto, honesto, el folleto con las letras de las canciones que se desplegaba en un gran póster con la cara de la Bonet.
Ese disco que mi hija reencontró y me devolvió hace poco, porque lo perdí en la mudanza del divorcio.

Lo miro, lo saco del cajón, lo coloco el reproductor de cds.
Y lo abro en la deliciosa soledad de la biblioteca los lunes por la tarde.
Dejo que suene alto, en el edificio estoy casi sola, no molesto a nadie.

Y mientras escaneo monólogos para los chicos y chicas que van a pasar la prueba de acceso de la ESADV este año, comprendo que mis deseos siguen siendo los mismos, los mismos que me regaló mi padre aquel día en que estrenaba mis 15 años con este disco luminoso.

Carcer. Fiesta del Sacrificio

Una ventana azul desde la que se vea el mar, un jardín con naranjos y una fuente que cante, el canto de un pájaro en medio de la tarde…
Una habitación en la que corra el aire donde vivir las horas mirando cómo pasa el amor.
Y en el pecho la marca dulce de la mano de un amigo.

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.Ojalá éste sea un año luminoso. Yo pienso seguir encendiendo cada día todas mis bombillitas.
Gracias a todas y todos los que estáis al otro lado por compartir esta casa de tiempo conmigo. Siempre. Pero hoy, muy especialmente.

gravlax de salmón

  • uno o dos lomos de salmón limpios del mismo tamaño, con piel (unos 700 gr)
  • 500 gr de remolacha cocida (la venden cocida envasada al vacío en grandes superficies)
  • un ramito de eneldo picado
  • 80 gr de azúcar blanquilla
  • 150 gr de sal
  • la piel rallada de un limón
  • 1 cucharadita de pimienta negra entera ligeramente machacada
  • 3 cucharadas soperas de ginebra

Gravlax. Un aperitivo de salmón marinado tradicional de Escandinavia. Simple y precioso. Y en esta receta combinado con el brillo de gema de la remolacha. Rodajitas de salmón que parecen pintadas con velos de acuarela.

Rallar la remolacha, que ya estará pelada.

En casa.

Mezclar el resto de ingredientes en un cuenco. Añadir la remolacha y mezclar.

En casa.

En casa.

Colocar los filetes de salmón con la piel hacia abajo, sobre un papel film.

En casa.

Colocar sobre ellos la marinada. Envolver en paquetes tersos, bien uno encima de otro con una capa de marinada en medio, bien por separado con su capa de marinada.

En casa.

Meter en la nevera al menos 48 horas.

Destapar. Retirar la marinada y secar con papel absorbente si lo necesita.

En casa.

Cortar en láminas finas con un cuchillo bien afilado, deslizando el cuchillo sin hacer fuerza contra la pieza. Hay que mover el cuchillo, no presionar hacia abajo.

En casa. Salmon

Servir acompañado de tostas o de pan integral o pan negro tostado, untado con queso crema, y coronado con brotes de alfalfa, unas láminas de pepino, unas gotas de aceite de oliva y una borlita de mostaza antigua.

En casa.

O simplemente con unos rizos de buena mantequilla.

En casa.

Una cena ligera, saludable y deliciosa, y un entrante estupendo para una comida de primavera.

En casa.

Y con lo que sobre -si es que os sobra!-, podéis hacer esta reconfortante, fastuosa, aterciopelada pasta con salmón.

Feliz semana a todos!

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10 Comentarios

  1. Precioso el regalo que nos haces con la lectura de una palabra tras otra palabra escrita ¡, nos hace visualizar y recrear los ambientes y sentimientos descritos…
    La receta y las fotos magnificas¡ GUERRERA: FELIZ, MUY FELIZ CUMPLEAÑOS¡¡¡

    • Muchísimas gracias bonita! Lo de la guerrera no tengo duda de que es absolutamente adecuado para mi década. Muchas gracias preciosa. Y besos fuertes!

  2. Leyendo lenta, serenamente te he sentido crecer, hacerte mujer. Eras tan chiquitita aquel 3 de mayo, te esperábamos con tanta ilusión, tener por primera vez en mis brazos fue descubrir el milagro de la vida. Y luego disfrutar cuando te dejaban en casa de los abuelos, llevarte de paseo, vestirte, bañarte, dormir contigo, comprarte y hacerte todo lo que me gustaba zapaticos, jerséis, trajecitos y sentirte llorar cogida a mi cuello cuando me iba de Valencia. Mi gran ilusión era ser tu madrina, me lo negaron pero he sido mucho, muchísimo más. Y eso no me lo puede quitar nadie. Creciste y subías continuamente por un trozo de tela, un botón una vela……. Y han pasado 52!!!!!.

    Que orgullosa estoy de como has sabido reconducir tu vida, crecer interiormente, saber encontrar la felicidad en cualquier pequeña cosa, como escribes, como te expresas. Eres la hija que toda madre desea tener. No lo olvides nunca!!!!.

    Que delicia recorrer tu avanzar por la vida descripto por ti, eres única, haces que una vibre, llegas a lo profundo. Gracias por estos regalos.

    Que tu nuevo año sea, como tu deseas, luminoso y no olvides ningún día encender las bombillas para que iluminen tu caminar. Besos, besos.

    • Pues sí. Has sido muchísimo más. Muchísimo. Porque al final las cosas son lo que son y no sólo lo que dice su nombre. Y eso es lo que al final tenemos. Una suerte tremenda, tú y yo. <3.

  3. Causalidades de la vida. Se parece mucho a mi cena de anoche. En mi caso fue con trucha y en lugar de remolacha utilicé cerezas (todavía tengo alguna, residiendo a media pensión en el congelador, de la temporada pasada), ralladura de naranja y jengibre. En apenas 2 horas estaban listos los filetes de trucha.

    Sobre una rebanada grande de pan (casero, claro) “untado” con un buen cancarro de Erdäpfelkas; una suerte de puré de patata con nata agria (en mi caso yogur), pepinillos, cebolleta, rábano picante y hierbas (cilantro y perejil es lo que tenía vivo y a mano). Y sobre esto, la trucha. Ñam 🙂

    Saludos,

    Jose

    • Jope, tú si que te cuidas. Qué maravilla, sí señor. No escribes porque no tienes tiempo mozo, si no paras de cocinar! 😉 Cancarro es una bonita palabra que yo desconocía (raro es el comentario tuyo donde no aprendo una palabra nueva) que queda la mar de guapa al lado de Erdäpfelkas. Eres un crack Jose. Un beso.

      • 😀 Je, no me había dado cuenta, pero sí que queda pintoresco decir cancarro y acto seguido soltar Erdäpfelkas 😀

        Sotes,

        Jose

  4. Hola Fernanda! Qué gusto leerte. Se nota que eres una mujer sensible y que vives cada momento. Que luchas y disfrutas de la vida. Al menos eso transmites y haces que lo vivamos así. Qué sigas así y tengas un año estupendo! Y nos sigas deleitando con tus entradas.
    Sobre el salmón decirte que me ha encantado, así marinado con la remolacha, que por cierto me chifla.
    Ya me dirás qué tal han salido las magdalenas.
    Besos

  5. Que suerte haber dado con tu blog. Me encanta lo que escribes y tus recetas tan especiales. Aquí tienes una seguidora. Chao

    • Muchas gracias Olga! Qué alegría me das, compi. Que tengas un buen día y un beso!

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