RssFacebookPinterestBlogLovin'
Menú de categorías

Escrito por el Jun 1, 2016 en cocina de cosecha | 1 comentario| etiquetas: bacon, cebolletas, comidas de celebración, lluvia, parmesano, pasteles festivos, pasteles salados, primavera

kalács

lluvia de primavera

Las ventanas están abiertas.

Ráfagas frescas parten el aire tibio y quieto de la tarde, ráfagas imprevistas que hacen que me levante y salga a la terraza a olisquear el cielo.

Todo empieza con un aleteo.
Como un revoloteo de plumas, acolchado y brumoso.

En el horizonte, sobre el mar, las nubes se desflecan en hilachas de lluvia.

Un viento húmedo ondula la cortina, como una señal silenciosa.

El cielo está empastado de nubes azules.

Nuevas nubes grises, oscuras, vaporosas y rizadas, avanzan rápidas desde el oeste.

.
.

Un sordo retumbar de truenos llega desde la lejanía. Los pájaros se callan. Un silencio espeso ocupa los árboles.

Oigo el chasquido de las sábanas en el terrado, batidas por el viento creciente.

160406_002

El momento antes de la tormenta. Una luz dorada fulgurante abre el cielo. Nubes azul cobalto. Las paredes blancas de las casas restallan, como si segregaran un fuego interior.
.
.
.
En unos segundos la luz se debilita como una bombilla que se agota. Las nubes se vuelven pizarrosas, las casas blancas se revelan contra el cielo apagado con una nitidez extraordinaria.

gris

Un repentino olor mineral, o ozono y a pureza de oxígeno.

El aliento del deseo de la tierra, que tiene un olor propio.

Y entonces el aleteo se convierte en un sonido de pasos pequeños.
En un tamborileo.
Opaco.
Sin eco.

La casa se llena de humedad, el clima de las habitaciones se licúa y corrientes de frescor líquido avanzan reptando a través del suelo de madera de cuarto en cuarto.

Oigo las sábanas tendidas desplegarse de golpe en brazos del viento, recogiendo sobre la tela tibia los goterones de lluvia.

Huele a ladrillo caliente mojado.

El tiptap crece. Suena como las cortinas de cuentas de madera cuando el viento las mueve. Como un rompiente marino.

A cubierto en la terraza, el finísimo vaho de la lluvia te moja la piel con su saliva, y hace que te brillen los ojos.

El aire se emblanquece de lluvia, un vendaval sacude los toldos y los árboles, la copa inmensa del ficus centenario que se ve desde la terraza se frunce en olas verdes como un campo de trigo.

020516_065

Llueve, y huele a tierra mojada y esponjosa, y a todas las cosas que no huelen cuando viven dentro del aire seco.

A metal frío, a madera, a savia, a piedra, a hierba crujiente, a fronda de árbol de ciudad.
Ahora están despiertas, y extienden sus auras perfumadas como cabellos en el viento.

Los truenos se descuelgan sobre la plaza como largas sogas que bajaran del cielo.

La tormenta está pasando, se aleja.

El retumbar gorgoteante de los truenos se convierte en un rumor lejano.

Imperceptiblemente, la luz blanquea.

Y regresa la luz dorada, el sol de tormenta.

sol de tormenta

El cielo se transfigura en azul índigo y las paredes blancas de las casas vuelven a vibrar bajo su látigo de luz.

Los caracoles salen en busca de su rocío ritual.

Los niños salen a pisar los charcos entre grititos de placer.

Un majestuoso arcoiris corona la plaza, como una diadema fantástica.

260715_003

El aroma de la lluvia revolotea sobre todas las cosas.

El clima que albergamos dentro se ha esponjado y huele a esperanza, a promesa, a sed saciada.

Huele muy, muy bien.

Huele como huelen los deseos cuando están muy cerca de cumplirse.

A felicidad, a bendición.

El espíritu de la lluvia es circular, como el de las naranjas y las burbujas de jabón, y siempre nos canta la misma canción que adoramos: sonreíd, sonreíd, porque todo continúa, y todo recomienza…

kalács

El kálacs es un pan húngaro de celebración, de pasta similar al brioche y muy parecido a nuestros panes festivos de la Pascua.

Tradicionalmente se prepara en forma de trenza, y en ocasiones se rellenaba con huevos, símbolo pascual, igual que hacemos aquí con nuestras monas o con los bollos preñaos, pero también puede adoptar forma de rosca, de rosetón o de corona con diversas formas, como ésta corona con forma de sol que he elegido yo.

La receta no es difícil, aunque sí un poco entretenida. Es claramente un plato de celebración o de fiesta, y por tanto, el tiempo que le dedicamos suele venir motivado por una buena causa.

La masa se puede preparar en amasadora o robot de cocina, y el montaje, aunque lo parezca, no es realmente difícil. Sólo hace falta no ponerse nervioso y no atarantarse. Creo que el resultado vale la pena.

{masa}
  • 300g harina
  • 200ml de leche tibia (temperatura corporal)
  • 15g de levadura fresca de panadero
  • 1 cucharadita de créme fraîche
  • un pellizco de sal
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
{relleno}
  • medio paquete de bacon cortado en trocitos
  • 5 cebolletas o escalonias picadas o loncheadas
  • 2 cucharadas generosas de créme fraîche
  • un par de cucharadas de parmesano rallado
  • 1 cucharadita de mostaza antigua
  • 1 huevo
  • un puñado de piñones o de semillas de girasol

En el bol de la amasadora, colocar la harina mezclada con la sal, la levadura troceada, la crema y la leche tibia.

280516_050

Amasar con el gancho durante 5 minutos, tapar el bol con el paño y dejar reposar 20 minutos. Añadir el aceite, amasar otros 5 minutos y dejar reposar media hora (o hasta que haya levado claramente).

280516_060

Mientras leva, mezclar en un cuenco la crema, la mostaza y las cebolletas.

Precalentar el horno a 200º.

Dividir la masa en dos partes iguales.

Extender la primera a rodillo sobre un papel de horno, enharinando ligeramente el rodillo si es necesario para que la masa no se adhiera a él. Extenderla hasta que quede fina y supere el tamaño al que vamos a cortarla, que es el de un círculo de 25 cm. Utilizamos un plato para cortar el disco.

280516_072

Luego repetimos la operación con la segunda mitad de la masa.

Colocamos el relleno sobre uno de los dos discos, reservando una franja exterior de unos 2 cm para que los discos puedan unirse bien, y sobre él dejamos caer los trocitos de bacon y el parmesano rallado. Depositamos con cuidado, ayudándonos del papel sulfurizado sobre el que descansa, el segundo disco de masa sobre el primero. Cuando los hayamos presentado en el sitio que toca, lo dejamos que apoye, presionamos suavemente uno sobre otro y con delicadeza levantamos el papel sulfurizado del disco superior.

280516_078

Ahora lo deslizamos sobre una base plana ayudándonos del papel de abajo, y lo metemos media horita en la nevera para que al cortarlo y doblarlo esté más rígido y sea más sencillo.

Lo sacamos de nuevo y a la encimera. Colocamos un vaso de cristal en el medio. Eso será el centro del sol. Y ahora los rayos (del sol) 😉

Hacemos cuatro cortes, uno a las 12, otro a las 3, otro a las 9 y otro a las 6. Cada vez que hacemos uno separamos los bordes deslizando el cuchillo a derecha e izquierda.

280516_080

280516_081

280516_084

280516_085

Cada corte se divide en dos.

280516_086

Y cada uno de estos dos (ahora tenemos 8), en tres (y entonces tendremos veinticuatro).

280516_088

Levantamos el vaso. Habrá dejado una bonita marca circular.

Y ahora hacemos lo siguiente: metemos el cuchillo en harina, lo deslizamos por debajo de una porción de tarta, la levantamos

280516_100

la cogemos con los dedos, y le damos tres vueltas: la primera sobre la unión de la pieza al centro del sol

280516_101

y luego otra

280516_102

y la última ya en la parte final de la pieza.

280516_103

Es fácil. Hay que ser decidida pero delicada. Una, dos y tres.

280516_106

Y así con las otras veintitrés, metiendo el cuchillo en harina cada vez. En nada habréis terminado, al tercero ya le has cogido el tranquillo y luego es coser y cantar.

El horno ya estará caliente, así que pintamos la tarta con huevo batido, y espolvoreamos las semillas sobre el centro de la pieza.

280516_109

Y al horno.

Se hinchará gloriosamente, y los niños empezarán a aparecer por la cocina canturreando, ¿qué hay en el hornooo?
Si tenéis gatos que hablen, también.

280516_111

Encima de la mesa de mi hermanita duró diez minutitos. Visto y no visto.

280516_113

Éxito total de público y crítica. Y para eso trabaja una, no?

280516_120

Si tenéis dudas, escribidme. Y anotadla en vuestra libretita de recetas para epatar al personal que además están de rechupete.

Feliz semana a todos!

Esta receta está tomada del blog At down under. Mirad esta otra entrada, y ya me contaréis cuántos dientes os han arrastrado por el suelo después.

puedes compartir esta entrada en:Facebooktwittergoogle_pluspinterest

1 comentario

  1. Hola Fernanda,

    Me he trasladado por unos minutos a esa tormenta, y qué rico el olor a lluvia posterior.

    Uy la receta me encanta, había visto este tipo de soles con hojaldre por internet, pero no con esa masa que tiene tan buena pinta que tu has hecho. Me entran unas ganas terribles de hacerlo, en cuanto tenga ocasión, aprovechando alguna comida familiar o con amigos lo haré…te contaré! Por cierto, qué bien explicado con fotos y todo, se agradece 🙂

    Muchos besos

Escribir una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *