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Escrito por el Abr 5, 2015 en cocina de cosecha, desayunos de domingo, pan cotidiano | 9 comentarios| etiquetas: abuela Marita, abuelas, cocina regional tradicional, comidas de celebración, pascua, primavera

panquemao

 

panquemao, monas, coca de pasas y nueces

La receta de esta masa es la misma que la del año pasado.
Sólo que este año, siguiendo los deseos de mi amiga Davinia, lo he pesado todo, para que haya menos ojímetro.
La proporción en gramos viene a ser ésta:

  • 4 huevos tamaño grande a temperatura ambiente (en mi caso orgánicos)
  • 800-900 gr de harina de repostería o de harina común (en mi caso de repostería de El Amasadero)
  • 225 gr de azúcar blanquilla
  • 240 gr de aceite (en mi caso, mitad de girasol mitad de oliva virgen)
  • 240 gr de agua tibia
  • 40 gr de levadura fresca prensada
  • unos huevos duros para decorar las monas
  • azúcar blanquilla o húmeda para decorar
  • 1 huevo batido para dar el baño
  • un puñado de pasas y otro de nueces peladas si hacéis la empanada
  • un poco de harina para espolvorear el mármol

La receta la podéis seguir aquí.
Yo este año de la masa total he sacado cinco piezas. Con una he hecho un panquemao pequeño, con otra una empanada de pasas y nueces y con las otras tres, trenzas para hacer monas con sus huevos.

He empezado mezclando los huevos con el azúcar en el robot, hasta que espumen y clareeen, con el accesorio de montar claras.
Después el resto de ingredientes en la misma cubeta, con el gancho de amasar, y he amasado tres tandas de 5 minutos con 5 minutos de reposo en el medio cada vez.
La primera a velocidad baja y las otras dos en la velocidad 2.

He terminado con unas vueltas de amasado francés sobre tabla enharinada, y al bol a reposar con su gorrito de ducha.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

Los tiempos de levado fueron aproximadamente 1 hora y media para el primer levado, y no llegó a una hora para el segundo (hacía un bonito día templado de primavera). Se cuece en horno ya caliente a 180 grados 20 minutos, vigilándolo.

Y este año he colocado las piezas sobre obleas, tan bonitas…

A mí se me pasaron un poco de fuego y por eso las uniones trenzas se han abierto como costuras reventonas -porque también llevaba entre manos una bandeja de canelones para los pollos y ya dice el refrán que en la iglesia y repicando…-.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

Pero estaban deliciosas. Húmedas, fragantes, esponjosas. Con el aroma de la naranja y de la masa levada. Con esa cortecita crujiente del azúcar. Una maravilla.
Les mandé un trozo a mis suegros por la tarde, y mi suegro, que acaba de cumplir 88 años, me llamó por teléfono y me dijo que estaba feliz «porque ya no hay dulces». Él, que ha sido tan dulcero. Cumplido sobrado y suficiente para terminar gozosamente una mañana enharinada.

En casa.

En casa.

En casa.

En casa.

¡Felices Pascuas para todos!

En casa.

Si queréis poner huevos con dibujos bonitos en las monas, podéis colocar huevos blancos y después cambiarlos una vez cocidas, para que el horno no altere los colores.
Para que los huevos duros conserven ese precioso amarillo solar de las yemas, no hay que cocerlos más de 9 minutos. Cuando te pasas, se forma alrededor de la yema un halo verde o azul.
Este año los dos pajaritos, un petirrojo y un gorrión, los ha dibujado Noël, con acrílicos -y un pincel muy finico! (Gracias Noëlita!)
La semana que viene otra historia sobre petirrojos.
Y si alguna vez os apetece hacer un nido para huevos de Pascua, el mío está hecho con una enramada de ramitas cogidas de un zarzal, y sobre ellas, raíces de apio y cebollas tiernas.

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9 Comentarios

  1. Otra entrada que me ha encantado, qué humano y real, según lo narras haces que nos sumerjamos en la historia. Yo también añoro a mis abuelos, y sus formas de vida tan sencillas, tan sanas…cómo cambian las cosas. Muy rico el panquemao, además cantidades generosas para hacerlo de diferentes manera, seguro que no ha sobrado una pizca!
    Besos

    • Hola Ana! Muchas gracias, me da mucha alegría que nos encontremos en estas cosas antiguas, compartidas. Mira, me pillas leyendo tu receta de albóndigas suecas! Y justo ayer las vi hacer en el programa de comidas en 15 m del Jamie Oliver! Tienen una pinta fabulosa. Y tienes toda la razón del mundo: ¿cómo conserva el tipo esa mujer? Misterio misterioso… 😉 Un besazo!

  2. Hola Fernanda,
    ¡y a no quejarse! Es otra de las cosas que nos enseñaron las abuelas. Una generación que día sí y otro también podían tener razones para la queja, nunca lo hacían. Luchaban, peleaban y no se rendían día tras día; pero nunca caían en el futil lamento por cuestiones absurdas que, hogaño, nos asedian.

    Con respecto a la apertura de las trenzas es posible que no fuera por el horneado. Parece que en cierto modo ha «greñado», como el pan, o como nos puede ocurrir con los roscones de Reyes. Esto puede ocurrirnos si todavía entra con cierta fuerza en el horno, esto es, todavía le queda recorrido de levado, por lo que se expanden los gases en el horno de manera más fuerte de la que querriamos. Quizá alargando el tiempo del segundo levado (con cuidado de que no se sobrefermente) esta rotura de la trenza no se produzca.

    Saludos,

    Jose

    • Es verdad Jose. No quejarse, fundamental. Tirar pa’lante y no quejarse. De eso yo aún tengo mucho que aprender. Y muchas gracias por lo que me dices, quizá haya sido porque aún admitía levado en el segundo! Pues mira, últimamente a menudo me he acordado de ti… ¿qué se llevará entre manos, qué estará cocinando? Espero que hayas tenido unas Pascuas llenas de buenos ratos. Gracias Jose. Un abrazo!

      • Paso por aquí en cada post sin faltar ni uno 😉 Sigo cocinando, claro. Si puede ser cada día, que si no cocino me amoino; pero hace eones que no escribo nada. En cualquier caso soy muy fácil de encontrar (http://twitter.com/jluisgimenez 😉 )

        Te dejo una imagen de un brioche de aceite de oliva que hice hace un par de meses. Es de una trenza sencilla de dos cabos (bueno, para un tipo que nunca ha hecho trenzas dos cabos es casi infinito). La masa entró en al horno al límite ya de su expansión. Se ven las uniones de la trenza, pero estas no tuvieron ya fuerza para expandirse mucho más y greñar:

        http://twitter.com/jluisgimenez/status/549206594232545281

        Abrazotes,

        Jose

  3. Querida sobrina, me pillas con nudo en el corazón y gotas de agua bajando por las mejillas. Que hermoso homenaje a tus abuelas. No se puede decir ni mas, ni mejor. Es como ellas eran, como ellas vivieron esas hermosas y largas etapas en que estaban juntas. Como se querian, se respetaban y a la vez se complementaban.cuanto te y nos enseñaron, pero tu has sabido guardar esos grandes tesoros de vida y convivencia, tanto y tan profundamente que has podido plasmarlos y si algo o alguno se nos había pasado u olvidado volveran a nuestra mente para recordarlas mejor y poder agradecerles sus grandes
    enseñanzas.

    El mayor deseo de una abuela es tener una nieta como tu, y a ellas seguro que les llega, te sientes y estarán muy, pero que muy orgullosas.

    Gracias, Cuqui por este hermoso regalo.

    • Creo que una de las cosas por las que debo estar agradecida es que me acuerdo bien de las cosas buenas que me han pasado. Y por eso recuerdo tan bien todo eso! Buenos tiempos, grandes mujeres, qué suerte haberlas tenido de techo. Besos, besos, besos!

  4. Y ahora hablando de lo prosaico. De donde has sacado ese don de la buena cocina. Tu sabes que monas has hecho, ríete de las de cualquier panadería o pastelería. Son una obra de arte que te están diciendo,!cómeme!. Impresionante. Y esos pajaritos pintados en los huevos. Artista madre e hija. Besos, muchos besos

    • ¿De la abuelita? 🙂 Mil besos!

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