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Escrito por el Sep 2, 2018 en cocina de cosecha | 0 comentarios| etiquetas: chocolate, meriendas fantasiosas, tartas clásicas, tartas de celebración, tartas dulces

pastel de chocolate

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· pastel de chocolate ·

 · para seis raciones · temperatura del horno: 175º · dificultad: mediapara quien ya tiene alguna intimidad con la cocina · estado de ánimo: verano dorado ·

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Si hay una clase de receta que reposa en el imaginario infantil de cada adulto que responda a la emotiva voz “pastel de chocolate”, es quizá ésta, o una variación de ésta.
Un layer cake de tres capas de bizcocho de choco cubierto con más choco.

Un pastel lujurioso, excesivo, fundente, húmedo, a la vez denso y esponjoso, con un sabor profundo lleno de eco.

No sé qué es lo que tiene el verano, pero a mí me hace pensar en chocolate. Polos de chocolate, helado de chocolate negro en cucurucho, regueros de chocolate fundido sobre fruta madura… y pastel de chocolate!! Tiene algo que ver con la vida enlentecida, la morosidad del tiempo, las sobremesas despaciosas, el clima dorado, los juegos de luz sobre las cosas transfigurando el mundo, multiplicando su poesía, y el agua fría convertida en delicia haciéndolo brillar.

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Agua fría, verano dorado y chocolate son una asociación gloriosa.

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· para el bizcocho

  • 2 cups de harina común
  • 1 cup de azúcar blanca
  • 1 cup de azúcar moreno
  • 3 huevos
  • 1 y 1/2 teaspoon de bicarbonato
  • 170 gr de mantequilla en pomada
  • 1 cup de cacao en polvo
  • 1 y 1/2 cup de suero de leche*(leche entera más el zumo de medio limón)
  • 2 tsp de extracto de vainilla

· para la cobertura

  • 2 tbsp de azucar glas
  • 230 gr de mantequilla en pomada
  • 1/3 de cup de cacao en polvo
  • 1/3 cup de agua hirviendo
  • 350 gr de chocolate semiamargo, derretido

 

· para hacer el bizcocho

Dejamos a temperatura ambiente la mantequilla y los huevos, hasta que la mantequilla adquiera la textura de pomada.
Yo he gasto tres moldes bajos para layer cake de 20 cm. También los hay altos, más versátiles.

Lo primero es preparar los moldes: los engrasamos, cortamos papel de horno a la medida del fondo de los moldes, colocamos el papel de horno protegiendo cada fondo y lo volvemos a engrasar. Listo.

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Ahora nos ponemos a preparar la masa del bizcocho.

Mezclamos la harina con el cacao en polvo, la levadura química y el pellizco de sal.

En el cuenco de la batidora, con el accesorio de montar claras, batimos la mantequilla a punto de pomada con las dos clases de azúcar hasta que esté pálida y espumosa, habiendo aumentado notablemente de tamaño.

Si no hemos encontrado buttermilk comercial, preparamos el nuestro añadiendo el zumo de limón a la leche entera tibia.

En unos minutos la leche cuajará parcialmente, y si la batimos con unas varillas obtenemos una bebida con textura de yogur ligero.

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Añadimos tres huevos, sin dejar de batir, de uno en uno, esperando a que el primero se integre en la masa antes de añadir el siguiente.

Cambiamos al accesorio pala, y añadimos la mezcla de harina y el suero de leche, en varias tandas y alternando uno con otro, batiendo a velocidad baja y solamente lo imprescindible para que la mezcla se amalgame y quede suave.

Repartimos la mezcla en los tres moldes y los horneamos durante unos 22-25 minutos, o hasta que un palillo insertado en el centro salga limpio.

Yo he colocado dos en una rejilla en la parte inferior del horno, y el tercero en otra rejilla en la parte central. Los dos de abajo uno en cada esquina, y el de arriba centrado, para que el reparto del calor sea más uniforme.

Cuando están listos, los pasamos a rejillas de enfriado, y cuando hayan pasado unos minutos para que sean más fáciles de manejar, los sacamos de los moldes colocando la mano contra la parte superior e invirtiendo el molde.

Saldrán fácilmente, con el papel cogido a la masa protegiendo el fondo.

Los colocamos de nuevo sobre las rejillas sin quitar aún el papel y mientras terminan de enfriarse nos ponemos con el glaseado.

 

· para hacer la cobertura

Batiremos la mantequilla en pomada con el azúcar glass, a velocidad baja primero para el azúcar se integre sin salpicar, y luego a velocidad media-alta, unos 5 minutos, hasta que la mantequilla esté montada, pálida y espumosa, blanda y aireada.

Le añadiremos el chocolate derretido poco a poco batiendo a velocidad baja y después el cacao disuelto en el agua hirviendo.
Y está listo.
Si quedara demasiado fluido para poder extenderlo sobre el pastel con comodidad, dejarlo un poco en la nevera para que adense su textura.

Sobre el plato que hemos elegido, ponemos un pegote de cobertura, y sobre él la primera capa de bizcocho, con la parte superior hacia ABAJO.

Esto hace que el pastel quede sujeto al plato y mejor alineado, con la parte superior recta, ya que la superficie del bizcocho que ha subido en el horno (la parte superior de cada bizcocho, que es la que colocamos hacia abajo ahora) habrá quedado ligeramente curvada, pero no tanto como para tener que enrasarla cortándola.

Esparcimos sobre el bizcocho algo menos de un tercio de la cobertura, y repetimos la operación hasta terminar el montaje.
En la capa superior, podemos hacer un dibujo de olas o ondulaciones a nuestro gusto, o decorarla con manga pastelera, y podemos cubrir también los laterales del pastel, en plan nude, dejando sólo una capa traslúcida, o en plan abrigo de invierno, como éste. : )

Lo dejamos enfriar en la nevera para que la cobertura se asiente.

En mi opinión, la mejor manera de saborear este pastel es sacarlo de la nevera media hora antes, después de que ha reposado en ella al menos un par de horas, para que la cobertura siga fría pero el bizcocho se mantenga húmedo y l capa de chocolate recupere una textura mórbida, y el sabor se alargue en la boca.

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Perfecto pecado de verano.

Perfecto compañero para una noche larga.

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Frivolidad perfecta para un té aromático a media tarde.

Lujo extravagante para terminar un desayuno indulgente y ocioso.

Una porción de felicidad, en fin.

 

Esta preparación es la receta clásica de pastel de chocolate de Good Housekeeping. Apareció en la revista por primera vez en 1927, y ha seguido publicándose desde entonces sin perder su encanto y su atractivo. ¡Pronto tendrá un siglo de amor!

The Best Chocolate Cake You’ll Ever Have, de Good Housekeeping.

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