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Escrito por el May 30, 2016 en cocina de cosecha | 4 comentarios| etiquetas: bodoques, calabacines, cebollas tiernas, cebolletas, mozzarella, parmesano, primavera, queso de cabra, quesos, tartas saladas

sábana de calabacines

sábanas

Es viernes. Un viernes laborable.

Estoy despierta en la cama, envuelta en la sábana.
Este año la primavera se despereza despacio y por las noches aún refresca.

Es muy temprano aún, pero a través de la cortina se cuela una afianzada luz de día.

Un día radiante se prepara.

Un día cristalino, con esa cualidad transparente que sólo tienen los días gobernados por el poniente, que en mayo aún es fresco y vigoroso.

Tengo ganas de levantarme porque me siento ilusionada con un montón de cosas que quiero hacer: este día me pertenece solo a mí, es mi “día de asueto especial”, y al menos la mañana, hasta que la casa se vuelva a llenar de personitas, es toda para mí.

Pero también tengo ganas de quedarme en la cama un rato más, paladeando la sensación de las sábanas sobre la piel, el arrebujo mórbido en la colcha guatada de primavera, el olor tostado del sol derramándose sobre los pies de la cama.

Es una sábana de hilo de algodón blanco bordada con una orla de ondas de bodoques también blancos.

Una sábana sencilla y preciosa que hizo bordar mi abuela para la boda de mi madre.

sabana

Hace años que la gasto, me gusta el tacto noble de este hilo que ya no se utiliza, fresco y terso, con cuerpo.

Me gusta plancharlas y doblarlas con cuidado, con los bodoques y las iniciales en el pliegue central.

Me gusta desplegarlas sobre la cama recién limpias, estirándolas bien: esa prestancia antigua y pura que extienden sobre ella.

Miro el sol dorando los bodoques, trepando por la sábana sobre mí, formando pequeños retales en el suelo de madera acanelada.

Me estiro, el tacto muelle del colchón que aquí está tibio y un poco más allá está fresco; miro los diminutos y fugaces arcoiris que el móvil de cristalitos de la terraza proyecta a través de la cortina clara. (Sí, un móvil de cristales de lámpara tallados, como aquel que tenía Pollyanna. Desde que leí ese libro quise tener uno. Un año traje de Ibiza una rama ondulada de sabina y la llené de oscilantes cristalitos de lámpara trasnochada).

Tres umbelas blancas de hinojo reinan sobre la cómoda de madera en una botella de cristal que heredé de la abuela, etéreas y delicadas como fantasías.

Tantas cosas que me hacen ilusión me esperan en cuanto ponga los pies en el suelo, tantas cosas que me hacen sonreír y hacen que se me acelere un poquito el corazón.

Toda la mañana para mi, saliendo y entrando en el silencio de la casa vacía.

Qué privilegio.

sábana de calabacines

  • 8 cebolletas (spring onions)
  • 4 cebollas tiernas (o cebollas dulces, en este caso que sean pequeñas)
  • 4 dientes de ajo
  • 200 gr de rulito de queso de cabra
  • 375 gr de mozzarella (3 bolas de 125 gr)
  • 200 gr de parmesano rallado o en escamas
  • 1 kg de calabacines (unos 3 calabacines medianos)
  • 400 gr de créme fraîche (o de nata espesa si no encuentras)
  • 6 huevos
  • 1-2 paquetes de masa para maxipizza o masa casera de pizza hecha con aprox. 500 gr de harina

Mi hermana cumple este fin de semana sus 50, y para contribuir a la celebración casera hay que cocinar para ella.

Parece que ha invitado a un camión de gente, así que he pensado que mejor cocinar en formatos grandes.
De modo que ésta es una buena receta para juntar a los amigos y para fiestas informales. Muy fácil de preparar, aromática, sabrosa y saciante.

Voy a preparar dos recetas, y medio quintal de hummus, que me sale la mar de bien. (El secreto, aquí). Ésta receta es la de dar de comer a las fieras. La otra es la de epatar al personal, pero esa me la dejo para la semana que viene 😉

Preparamos las cosas: cortamos el rulo de queso de cabra en rebanadas y después en cubitos (mejor que esté bien frío, si no se pega al cuchillo).

Rallamos el queso parmesano si lo tenemos en pieza.

Deshacemos la mozzarella con las manos en trozos entre medianos y pequeños.

Pelamos y picamos los dientes de ajo.

Lavamos bien los calabacines. Los cortamos en bastoncitos, con una mandolina o a mano.

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A mano es muy sencillo: cortas los calabacines a lo largo en rebanadas del grosor que quieras los bastoncitos, y luego cortas cada rebanada, apiladas, en bastoncitos. Luego cortas los bastonitos, que serán largos, por la mitad o en tres trozos.

Picamos las cebollas tiernas en gajos finos y las cebolletas en rodajitas.

En un cuenco grande batimos los huevos con la créme fraîche y media cucharadita de sal (no ponemos más porque el queso de cabra y el parmesano ya salan). Añadimos los tres quesos con suavidad.

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Añadimos las cebolletas, las cebollas tiernas y los ajos. Añadimos pimienta recién molida al gusto y un poco de nuez moscada, desde un pellizco generoso a una cucharadita, también al gusto.

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Extendemos la masa por encima de una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado. Si la masa resulta más pequeña que nuestra bandeja, superponemos la primera hoja con la segunda, cortando de ésta el tamaño necesario para cubrir la bandeja del horno por completo. Presionamos un poco donde se juntan, y las acoplamos a la forma de la bandeja del horno, incluyendo los bordes levantados, para contener el relleno. Si la hemos hecho a mano, la extendemos a rodillo encima del papel sulfurizado y luego lo trasladamos a la bandeja y le acabamos de dar forma.

Verter el relleno por encima, distribuir homogéneamente y alisar un poco con la espátula o con los dedos. Ha de quedar una capa de relleno fina: menos de un dedo.

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Cocer en horno precalentado a 190º, de 30 a 45 minutos, o hasta que la superficie del relleno se vea suavemente hinchada y apeteciblemente dorada.

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Dejarla entibiar. Cortarla en pedazos…

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y a disfrutar!

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Al día siguiente sigue buenísima.

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Feliz semana a todos!

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4 Comentarios

  1. Madremiadelamorhermoso! Que pinta!

    • Jajajaja! Eres el más rápido desenfundando, Felpi. Muuuchaaas graaaaacias!!

      • Como dice tu amigo, madremiadelamorhermoso… En cuanto salga del curro voy a comprar masa que es lo único que no tengo.
        Aunque no te escriba, sabes que te sigo y disfruto de lo lindo con tu blog.
        Es asquerosamente perfecto jajajaja. Ya quisieran muchos famosos tener tu gusto y sensibilidad.
        Mil besos, lola

        • Jajajaja! Tus comentarios siempre me dejan energética para varios días. Eso de asquerosamente perfecto es probablemente el mejor piropo que me han echado en yo qué sé cuánto tiempo. Tú sí que sabes dónde apretar, moza! Mil gracias por todo eso tan bonito que me dices; la verdad es que se agradece mucho y sienta igual de bien que tomar el sol. Espero que te salga requetebuena, que recojas tu buen tanda de piropos de los que tienen la suerte de compartir tu mesa y que pases un fin de semana estupendo. Besos gordos, Fer

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