RssFacebookPinterestBlogLovin'
Menú de categorías

Escrito por el Dic 3, 2015 en cocina de cosecha | 2 comentarios| etiquetas: amor, estufitas contra el frío, otoño, pasta, sopas

sopa abrigada

el peligro

Hace frío, quizá el primer frío que huele un poco a invierno por aquí.

Acabo de encender los radiadores porque la casa está fría, es algo que pasa de un día para otro y que cada año me vuelve a sorprender: de repente un día notas cómo el calor que las horas de sol dejan dentro de la casa es absorbido por el atardecer, como si alguien estuviera sorbiendo el aliento tibio del día y soplándolo en las habitaciones de la casa después de haberlo hecho caminar sobre un corazón gélido.

El aire dentro de la casa se condensa y se enfría, el aire fuera de la casa se ahueca, se abre en un ramaje crujiente de gotas húmedas y se perfuma de humo y de leña.

Llevo muchos sin días sin escribir: los primeros, porque mi fiel y anciano Mac se descalabró. Los segundos, porque por fin llegó el momento de nuestro viaje de vacaciones. Los terceros, porque mi padre se puso muy malito. Y los cuartos, porque han pasado tantas cosas que cuesta volver a coger el paso.

Pero hoy son casi las siete de la tarde, es casi invierno, la noche es casi negra… tengo encendida sobre mi ordenador la pequeña luz que derrama un círculo amarillo sobre el teclado blanco, suena uno de esos discos de jazz con los que R. orea la tarde. Poco a poco, vuelve esa clase de calma en la que a mí me gusta vivir.

IMG_20151013_194257559

Ayer estuve viendo una versión reciente de Marcelino pan y vino.
Una versión más reciente, quiero decir, ya en color.
Y me acordé de mis 16, cuando la vida de convento me atraía.
Creo que ahora entiendo por qué mejor que entonces.

Hay algo en la poética de mis días que está más afinado cuando algo en mi ritmo diario se parece a la vida de convento.

Ordenada, disciplinada, amable.
Un poco silenciosa.
Con espacio para lo inesperado.
Basada en la consciencia y en el valor de la sinceridad, de la transparencia, de la dulzura, del esfuerzo.

Hace muchos años ya, vino un año.

Era un año azul, y traía alas propias.

Yo llevaba un trajecito de chaqueta con minifalda de suave lana azul celeste y un jersey de mohair rosa, y un perfume que olía a canela y a rosas de jardín. Era joven, llevaba tacones, enseñaba las piernas…

tunel de luz

A veces, con el tiempo, los perfumes se confunden con las canciones.
O las canciones se convierten en perfumes.
La canción en este caso era “El peligro”, en la versión de Revólver.
Yo tenía 31 años.

A veces huelo aquel perfume en la piel de alguna mujer que no conozco.
Y ese rapto escrito bajo una clave de olor me devuelve a aquella época como si me arrancaran de la mía.

Y otra vez estoy allí, bajo su mirada amorosa y llena de misterio, llena de incitación, llena de preguntas.

Bajo la gravidez transtornadora de saber que todo va a cambiar, quieras o no.

Y ahora, esta tarde, suena esa música y pienso en todo lo que ha significado para mí aquel encuentro, aquella ruptura de lo cotidiano, aquella raja de luz abierta en canal en la domesticidad exhausta de mi propia vida.

Con los años me he dado cuenta de que el nuestro no ha sido ni es un amor a espaldas del mundo.
Quiero decir que no es algo que acabe en nosotros mismos.

Nuestro amor es y no es un amor romántico. O mejor, no es sólo un amor romántico.

Por eso él nunca está solo dentro de mí.

Entre esas líneas que él ha escrito en mí y que son sólo suyas, está cifrada la verdadera naturaleza del amor.

Que es:

Él también es todos los cercanos.
Todos los que se ponen a tiro cada día, todos los que bajan de su escalón y arriman las caritas, todos los besos de topetazo.
Todos quienes fabrican día a día voluntad de intimidad, de riesgo y de cercanía.

Y estoy pensando que ésa es la sal de la tierra.

Dos personas que no tienen nada que ver, porque no hay dos personas sobre la faz de la tierra que tengan nada que ver, y deciden de repente mirarse más de cerca.

Deciden que les apetece estirar las manitas y ponerse a tiro desde la distancia corta.

Todas esas personas que te enseñan que la cercanía es posible, que se puede estar muy cerca de alguien que apenas conoces, que hay una corriente de cercanía en el mundo que lo anega todo y que podrá siempre contra el helor del lado oscuro: contra el odio, la intolerancia, la maldad, el terrorismo, la violencia, el maltrato de cualquier clase.

No sin bajas, no.
Por desgracia no.

Pero podrá. Con el tiempo podrá.

La victoria siempre será de los pacíficos, de los cercanos, de los amorosos.

Porque no hay oscuridad que pueda ahogar el filo de luz que nace entre dos personas que deciden que quieren encontrarse.

ventana de luz

Para mí, ése es el mayor misterio de la vida sobre este mundo.

La mayor maravilla. La más inexplicable.

Es verdad que el hombre es lobo para el hombre. Sí.

Pero es más verdad que el hombre es esa criatura milagrosa que puede recrear a otro hombre desde cero.

Y no hay color. Compara la energía que hace falta para cada una de esas dos cosas.
No hay color.

No hagáis caso a la conclusión que nos venden barato cada día en los telediarios, a todo ese filtrado ineficiente.

Mira a esa chica que corre para sacar a un gato de la carretera.
Mira a esa persona que acabas de conocer y que es como un colacao en tu vida.
Mira a ese hermano que es incapaz de contarte lo que siente pero al que adoras por encima de todas las cosas porque hay lenguajes cifrados que no por eso son ininteligibles.
Mira a esa amiga que te pone un wasapp para decirte cuánto te quiere.
Mira a tu padre, que nunca ha sabido decir dos palabras cariñosas juntas, y ahora pronuncia, a veces tartamudeando, esas palabras calientes que no pueden dejar ninguna duda.

Mira a los ojos a la gente que es capaz de mirar con amor. Que es capaz de arriesgarse a decir lo que siente. Cada uno a su manera.

No hay nada que renueve tanto.

Ah, la energía milagrosa que fluye entre dos personas que se quieren lo suficiente como para ir más allá de las convenciones, de las apariencias, que están dispuestos a asumir el riesgo de ser totalmente abiertas, de escuchar, de responder con todo el corazón. Cuánto pueden hacer una por la otra.

Alex Noble

Ahondad vuestra mirada en la búsqueda de las discretas señales del amor verdadero.

Creo que no hay adiestramiento tan valioso para la vida como ése.

Estoy segura de que comprobaréis que esas señales acompañan vuestros días como un reguero de letras elocuentes mojadas en tinta invisible.

El amor es el rey del mundo.

Y si os dicen lo contrario, no os lo creáis.

sopa abrigada

{para cuatro personas y un primero}
  • 250 gr de carne picada, con tu mezcla preferida
  • 1 paquete de pasta tipo Galet
  • 3 cebollas moradas pequeñas (yo he gastado tiernas), o seis chalotas
  • 3 dientes de ajo
  • 3 tomates secos en aceite
  • Una cucharada sopera de tomate natural rallado
  • 1 cucharada de curry en polvo
  • un pellizco de pimentón dulce
  • unas hebras de azafrán
  • un chorrito de brandy
  • litro y medio de caldo de verduras o cocido, casero o de buena calidad
{para las albóndigas}
  • un puñado de Perejil picado
  • una cucharadita colmada de mostaza antigua
  • una cebolla grande picada fina y pochada hasta estar casi confitada, unos 20 m a fuego bajo
  • 1 huevo

Preparar las albóndigas mezclando todos los ingredientes más sal y pimienta. Formar pequeñas bolitas, del tamaño de una nuez, con las manos húmedas. Formar seis por plato.

161115_004

161115_013

161115_021

En el fondo de la cazuela que vayamos a utilizar, poner a pochar en un poco de aceite de oliva los dientes de ajo sin pelar y un poco chafados con un golpe de maza o de mango de cuchillo, las cebollas rojas cortas en aros y la parte blanca del puerro, también en aros.

161115_007

Cuando estén lacios y transparentes, retirar los ajos, pelarlos, devolverlos a la cazuela.

Añadir la cucharada de tomate rallado, revolver un poco con más fuego, añadir los tomates secos cortaditos, añadir el pimentón, dar un par de vueltas, añadir el curry y las hebras de azafrán, remover, añadir el chorrito de brandy, dejad que se evapore el alcohol medio minuto, verter el caldo sobre el sofrito.

161115_026

Mientras se calienta, freír las albóndigas en una sartén pequeña con un poco de aceite de oliva muy ligeramente, solo para que tomen un poco de color.

161115_029

Transferirlas al caldo y dejarlo hervir media hora.

161115_033

Cuando falten 15-20 minutos, añadir las galet, seis por plato.

161115_035

Probar el punto del caldo, rectificarlo al gusto si es preciso con sal, pimienta y/o curry, y un poco de perejil picado. Servir bien calentita.

161115_043

Y a disfrutar.

161115_051

Que la Navidad está a un par de pasos y el invierno viene a llamarnos a la puerta en menos de tres semanas…

Feliz semana a todos.

puedes compartir esta entrada en:Facebooktwittergoogle_pluspinterest

2 Comentarios

  1. Hola Fernanda,
    como siempre me has dejado impresionada con tu texto y tu receta. ¿Sabes que en Ayora se hace mucho para el resopón navideño el caldo de “pelotas”? Es más, hasta en los bares, ahora ya no tanto, se ponen como tapa dos peloticas, hace mucho frío en invierno y eso calienta…

    Aquí se hace un caldo suave de verduras con algo de ave y se echan las pelotas que previamente has ido haciendo. Como tú bien dices, cada uno le pone las carnes a su gusto, icluso hay quien le añade un poco de jamón en el picado.
    Yo procuro hacerlas con poca grasa y les añado, pimienta, perejil, piñones y una pizca de ralladura de limón. Llevo años que la hago para la comida de navidad, pero este año voy a hacer tu receta porque lo de añadirles la cebolla pochada creo que me va a encantar. uhmmm y ese caldito tan especiado, ya lo huelo!
    Gracias por estos buenos ratos, un gran abrazo, lola

  2. Hola Fernanda,

    Me alegro de volver a leerte, no se que me gusta más lo que escribes o la receta, qué maravilla ambas cosas!! Totalmente de acuerdo con lo que dices, el amor es lo que nos hace seguir, y lo encontramos cada día en situaciones diversas. Quizás muchas veces no nos paramos a pensar al final del día en ello. Desde aquí nos das amorcito…
    La receta me encanta, muy apetecible estos días, deliciosa, la estoy deseando probar.
    Muchos besos

Escribir una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *