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Escrito por el Abr 15, 2018 en comida corazón | 3 comentarios| etiquetas: chocolate, cupcakes, lluvia, Mas de L'Altet, primavera, repostería dulce, trufa

triple choco

Hoy nos vamos de excusión a Agres, a Mas de L’Altet, la casa de Nina y Alfredo.

Seremos seis a comer en su preciosa masía, que va transformándose con los años, mientras la van recuperando ala a ala, y convirtiéndose en un lugar noble y majestuoso, un hogar-sueño.

Nosotros llevamos los aperitivos (smørrebrød) y estos pecados de chocolate para el postre.

Hace un día melancólico y casi invernal aunque estamos en plena primavera, y eso hace la excursión aún más excitante: la Sierra de Mariola es incluso más hermosa con la luz azulada con que la mojan la niebla y la suave lluvia de hoy.

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El aire tiene color de nácar oscuro. Los arbustos respiran agua.

Paseamos.

Una emulsión jugosa de humedad y savia picante y sazonada nos envuelve, nos impregna la piel de aceite perfumado.

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Andamos entre nubes.

La lluvia, larga y despaciosa, calmada, cristalina, ha empapado las praderas de rabanillo, las ramas de los frutales en flor, las mantas de romero azul.

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Dentro, en la casa caliente, qué placer preparar la comida juntas, sobre el gran banco central junto a la ventana por la que vemos caer la lluvia.

Llega la hora del pecado del postre.

Me he llevado los bizcochitos hechos, sólo falta regarlos con el fudge tibio. No preparo bizcochos para los niños de Nina y Alfredo, que ya se han levantado de la mesa y están por el comedor triscando y bambando.

Sin embargo, antes de que me dé cuenta están cada uno de los dos en la mesa, Johanna en brazos de su padre y Luka en brazos de su madre, atacando el bizcochito con decisión, una cucharada detrás de otra. Las caras de satisfacción concentrada de los niños son la prueba más irrefutable de que es un postre irresistible.

(Todos tranquilos, después de que los niños acabaran con la ración de sus papis, fuimos buenos y les dimos más a ellos también : )

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 · triple choco ·

· para un postre y seis personas · temperatura del horno: 175º · dificultad: asequible aunque entretenido·

·estado de ánimo: mirando por la ventana un día de lluvia·

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fudge

  • 200 gr de leche evaporada 
  • 180 gr de  chips de chocolate (mejor semidulce)
  • 100 gr de azúcar blanco 
  • 1 cucharada (tablespoon) de mantequilla
  • 2 cucharadas (tablepoons) de un licor amaderado, si queremos (whisky, bourbon, ron)

bizcochitos

  • 225 gr de mantequilla a punto de pomada
  • 320 gr de azúcar panela o azúcar integral del que tengas en casa
  • 2 huevos a temperatura ambiente
  • 50 gr de cacao en polvo de calidad
  • 1 cuacharadita y media (teaspoon) de bicarbonato
  • 1cucharadita (teaspoon) de extracto de vainilla
  • un pellizco de sal
  • 180 gr de harina
  • 150 gr de creme fraiche, a temperatura ambiente
  • 180 gr (ml) de café caliente, tipo americano

trufa

  • 110 gr de mantequilla a punto de pomada 
  • un pellizco de sal
  • 320 gr de azúcar en polvo (azúcar glass)
  • 25 gr de cacao en polvo
  • un poco de nata líquida espesa, o de crema fresca, para amalgamar
  • 90 gr de chocolate de tableta, 70% caco, fundido

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Para hacer el fudge:

Unimos todos los ingredientes a excepción de la mantequilla y el licor en un cazo. Lo ponemos al fuego y vamos removiendo despacio hasta que se disuelvan y combinen bien. Cuando la mezcla alcance el hervor, la cocemos durante un minuto y retiramos del fuego. Añadimos la mantequilla y el licor, removemos para integrar y reservamos.

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Para hacer los bizcochitos:

Precalentamos el horno a 175º.

En el procesador, con el accesorio de montar, batimos la mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté cremosa y esponjossa. Añadimos los huevos y el azúcar y volvemos a batir, hasta que recupere el punto de esponjosidad y adquiera palidez.

Cambiamos al accesorio pala.

Añadimos el cacao, el bicarbonato, la vainilla y la sal. Mezclamos, primero a baja velocidad para que el polvo no salpique, y luego batimos hasta integrar. Añadimos la mitad de la harina: batimos; la crema: batimos;  la otra mitad de la harina y batimos.

Añadimos el café y batimos.

Enmantecamos o protegemos con spray antiadherente un molde para cupcakes o madalenas, o bien colocamos cápsulas de papel dentro de los departamentos del molde. Los bizcochitos son muy húmedos y por tanto de miga delicada. Los podemos servir dentro de las cápsulas de papel si no queremos complicarnos la vida. Yo los he sacado porque me apetecía ver cómo se resbalaba el fudge por las paredes del bizcocho (es lo que tiene ser viciosa ; ).

Si piensas hacer como yo y sacarlos, pon cápsulas de un papel suave que se puedan despegar fácilmente mejor que cápsulas de cupcake de las que tienen más cuerpo.

Los rellenamos con la pasta hasta algo más de la mitad. Hay que ir con cuidado: si nos pasamos, la masa no seguirá subiendo sino que desbordará por los lados. Algo más de la mitad es lo ideal.

Cocer 20 minutos a 175º.

Cuando estén cocidos un palillo insertado en el centro saldrá limpio. Además, si presionas suavemente con el dedo contra la superficie, el pastelito estará molloso y recuperará la forma.

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Para hacer la trufa:

En el procesador, con el accesorio de montar, batir la mantequilla con la sal hasta que este cremosa. Añadir el azúcar y el cacao. Batir a velocidad baja para que el polvo no te monte en la cocina el sarao de la feria de Sevilla. Se obtiene una textura de migas harinosas de color Nesquick que parece que no se va mezclar en la vida. : ) No preocuparse, es normal: levantar lo que queda en el fondo del bol con una espátula y volver a batir para que no quede nada pegado al fondo sin integrarse. Añadir la crema o nata muy poco a poco, una cucharadita cada vez, hasta que la mezcla alcance una textura espesa pero cremosa y homogénea, adecuada para ser aplicada con manga pastelera. Yo he añadido dos cucharaditas.

Añadir el chocolate derrertido y volver a batir hasta que la trufa quede cremosa y esponjosa.

Colocar en una manga pastelera.

Cuando los pastelitos estén completamente fríos, colocar unas ondas de trufa coronándolos.

Recalentar muy suavemente el fudge y regar la trufa con unos hilos generosos.

Sacar en la mesa en hermosos platitos.

Contemplar los ojitos con que los miran los comensales y reírse por lo bajinis.

Y ahora, después de todo este agradable trabajo, también es tu turno: morder, cerrar los ojos, disfrutar, placer perfecto, esponjoso, ligero y contundente, relamerse… y volver a empezar!

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Uno de esos postres que no se preparan en diez minutos pero que vale muchíiiiisimo la pena preparar de vez en cuando para disfrutar del efecto que producen: una audible ola de sonrisas ensimismadas y de ronrroneante calor interior.

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Sobre todo en días como el de hoy, neblinosos, fríos y plomizos, cuando estar en casa con amigos en medio del campo, oyendo crepitar la leña de una chimenea encendida y contemplando a la lluvia descolgarse del cielo, se siente como un auténtico y delicioso privilegio.

 

Esta receta viene del blog Sprinkle Bakes: a Baking and Dessets Blog.

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3 Comentarios

  1. Ufff, entenc perfectament totes aquestes sensacions que vares tindre un dia de bòira, pluja i fred a Agres. Els meus pares varen comprar un piset al costat de les escoles i jo solia passar els últims dies de l’any i el començament de la primavera allí. Ara que ja no estàn els meus pares, els quatre germans conservem aquest piset amb la mateixa il·lusió de sempre, el suau flaire a mel i el continu xorrar de l’aigua.
    A través de les paraules i les fotografies, m’has tornat una vegada més als records d’olors, sobretaules interminables, passejos acompanyats de les meues gossetes i dinars entranyables. Guardaré la recepta, como no, i la faré la pròxima vegada que vaja a Agres.

    Una besote molt gran i gràcies per compartir totes aquestes sensacions.

    • Ai caray Gràcia! Pues fíjate, le puse un wasap a tu hermano Toni, porque hacía unos días que me había contado la historia de ese piso de Agres y cómo lo habíais arreglado y conservado entre los cuatro hermanos. Así que llegué allí ese día tan bonito y le escribí para decirle que me acordaba de vosotros.
      Los recuerdos de esos luagres silvestres de la felicidad de infancia serán en nosotros más fuertes y durables que cualquier otra cosa, estoy segura…
      Y Agres es un hermosos lugar para guardarlos. Te mando un gran abrazo!

  2. Hola Fernanda,
    (…)

    Me encanta la niebla. Me encanta caminar rodeado de ella; del frío. Me encanta caminar entre las nubes.

    Besos.

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